Adriana Rivas pasó de secretaria en la policía secreta de Augusto Pinochet a una niñera con vida anónima en Australia, alejada del pasado criminal que la implica en secuestros, torturas y desapariciones durante la dictadura en Chile.
De niñera en Australia a enfrentar cargos por desapariciones en la dictadura de Pinochet
El caso revive las violaciones a derechos humanos cometidas durante el régimen de Pinochet
El pasado martes 7 de abril, se informó que la justicia australiana rechazó el último recurso de la sudamericana, de 73 años de edad, con el que intentaba evadir las acusaciones cometidas en la década de 1970.
Luego de años de batalla legal, se prevé su extradición, aunque ella niega todos los cargos que le atribuyen por sus nexos con Manuel Contreras, considerado el cerebro de las desapariciones forzadas de opositores a Pinochet.
Adriana Elcira Rivas González fue detenida en Sídney en febrero de 2019 tras una solicitud de extradición de Chile. Trabajaba entonces a tiempo parcial como niñera y limpiadora en el suburbio de Bondi. En la gran isla de Oceanía radicó más de tres décadas.
En 2017, Lissette Orozco estrenó "El pacto de Adriana", donde cuenta cómo descubrió que su tía Adriana, "Chany", como ella la decía de cariño, había trabajado para la represora Dirección Nacional de Inteligencia (DINA).
Diez años atrás, la documentalista sospechó que su tía ocultaba algo cuando fue detenida al llegar al aeropuerto de Santiago. Hasta entonces, solo la recordaba como alguien que siempre llevaba regalos cuando visitaba Chile. Ese momento la llevó a comenzar a grabar su historia, según un perfil publicado por la BBC.
¿Cómo pasó de secretaria a agente?
Tras el golpe de 1973 en Chile, Adriana Rivas dejó sus estudios y fue reclutada como secretaria en el Ministerio de Defensa, aunque en realidad trabajaba para la DINA, el aparato de inteligencia del régimen de Augusto Pinochet.
Según su propio testimonio, comenzó traduciendo mensajes en inglés obtenidos en operativos, pero luego se integró como agente de inteligencia, dentro de un organismo que después se comprobó responsable de torturas, asesinatos y desapariciones, incluso contra la dirigencia del Partido Comunista.
Décadas después, fue acusada de participar en esos crímenes, vinculada a la Brigada Lautaro, señalada por desmantelar la cúpula del Partido Comunista, pero siempre lo negó, asegurando que nunca torturó ni estuvo con detenidos. En 2011 huyó a Australia, violando su libertad condicional.
En el documental grabado por su sobrina, Rivas describe su paso por la DINA como una etapa privilegiada. Dijo que hacía tareas menores, asistía a eventos de la alta sociedad y recibió entrenamientos como tiro y defensa personal, además de cursos de actuación.
Aseguró que fueron "los mejores días" de su vida y que pudo acceder a un mundo de la élite chilena al que antes no tenía entrada. Ella insiste en que no cometió los crímenes de la dictadura.
El periodista Javier Rebolledo dijo a la BBC que en la DINA nadie quedaba al margen y que todos debían involucrarse, lo que explicaría el "pacto de silencio" entre sus miembros por la gravedad de los hechos.
Un testigo clave afirmó que la vio torturar brutalmente a un detenido hasta dejarlo casi muerto, antes de que otro agente lo rematara.
Los cargos contra Rivas
Según la página web chilena Memoria Viva, dedicada a investigar las circunstancias de la muerte y desaparición de las víctimas de la dictadura de Pinochet (1973-1990), Rivas formó parte de la DINA.
Concretamente fue secretaria del exjefe de la policía política de la dictadura, el fallecido Manuel Contreras.
Chile acusa a Rivas de siete cargos de " secuestro agravado" de opositores desaparecidos en los años 1970.
La sospechosa ha intentado evitar la extradición en varias ocasiones.
En su último recurso ante el Tribunal Federal de Sídney, la mujer alegó que la decisión del gobierno era jurídicamente defectuosa y sus abogados sostuvieron que los crímenes contra la humanidad no estaban tipificados en Australia ni en Chile en el momento de los hechos.
Sin embargo, el juez Michael Lee señaló que los documentos formales de extradición y las acusaciones chilenas se refieren a secuestros agravados.
Concretamente, estima que los argumentos de Rivas nada tienen que ver con la verdad subyacente de las acusaciones contra ella.
Alivio para las familias de las víctimas
En el exterior de la corte, la abogada que representa a parientes de las víctimas, Adriana Navarro, dijo a la emisora nacional australiana ABC que los familiares se sienten "aliviados".
La justicia chilena pide que comparezca ante los tribunales por su supuesta implicación en el dosier llamado "Calle Conferencia", una calle de la capital chilena.
Es sospechosa de haber sido miembro de la Brigada Lautaro de la DINA, que llevó a cabo operaciones en 1976 contra la dirección clandestina del Partido Comunista chileno, varios de cuyos dirigentes fueron secuestrados, torturados y asesinados.
Entre los casos de desaparición figura la del sindicalista Víctor Díaz, subsecretario general del Partido Comunista.
Según documentos judiciales, Díaz fue detenido el 10 de mayo de 1976, trasladado a un centro clandestino en las afueras de Santiago y desde entonces permanece desaparecido.
Residente desde 1978 en Australia, Adriana Rivas fue detenida en 2007 en Chile durante una visita a su país, pero incumplió su libertad condicional y huyó a Australia hace 15 años.
Las autoridades atribuyen a la DINA la mayoría de las más de 3.200 muertes y desapariciones registradas durante la dictadura. Además, casi 40 mil personas fueron torturadas.
En una entrevista de 2013 con la emisora australiana SBS, Rivas afirmó que era inocente, pero defendió el uso de la tortura en ese momento.
"Tuvieron que quebrar a la gente; ha ocurrido en todo el mundo, no solo en Chile", dijo entonces.
El general Pinochet murió en 2006, sin haber sido juzgado.
Manuel Contreras fue condenado a 529 años de cárcel por 40 casos de tortura, desapariciones y secuestro de opositores.