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Kenia estrecha el cerco a los autores del ataque en Garissa y promete castigo

Kenia estrecha el cerco a los autores del ataque en Garissa y promete castigo

El presidente prometió una dura respuesta a los criminales, quienes, a su vez, continúan con las amenazas.

La policía de Kenia sigue estrechando el cerco sobre los autores intelectuales de la masacre que el jueves se cobró la vida de 148 personas en la Universidad de Garissa y anunció que suman cinco detenidos por los hechos, mientras el presidente Uhuru Kenyatta promete duras acciones contra los militantes islámicos.

"Mi gobierno responderá con la mayor severidad posible al ataque y a cualquier otro ataque" contra Nigeria, declaró en su primera intervención pública desde el final del atentado, que dejó 148 muertos.

"A pesar de la adversidad, no nos hemos plegado nunca, y jamás nos plegaremos, y continuaremos construyendo una nación próspera y segura", añadió Kenyatta, quien declaró el sábado tres días de duelo nacional.

Los tres detenidos, a los que habría que sumar otros dos que fueron capturados con anterioridad, tendrían relación con el presunto cerebro del ataque, Mohamed Kuno, un ciudadano natural de Garissa que ha sido vinculado con otras matanzas reivindicadas por el grupo islamista Al Shabab.

Hasta ahora no ha trascendido ningún detalle sobre el nombre o la nacionalidad de los detenidos, aunque las fuerzas de seguridad confían en que su detención aportará información crucial para capturar a Kuno.

Según el Gobierno, Kuno está en paradero desconocido desde que el pasado diciembre los servicios de inteligencia lo señalaran como cerebro de los dos ataques que causaron 58 muertos en Mandera, otra ciudad del noreste de Kenia que bordea Somalia.

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Los investigadores del caso creen que Kuno abandonó su escondite en Somalia para vengar la muerte del jeque Mohamed Ali Kheir, un amigo suyo que apareció muerto en extrañas circunstancias después de ser secuestrado en Garissa a finales de diciembre del año pasado.

Según un informe de seguridad al que ha tenido acceso el periódico Daily Nation, Kuno es un antiguo profesor de una madraza de Garissa y utiliza hasta tres apodos: Sheij Mahamad, Dulyadin y Gamadheere.

Kuno se unió a la militancia islamista cuando todavía existía la Unión de Tribunales Islámicos (UTI), que acabaría escindido en varios grupos, entre los que luego destacaría Al Shabab, en el que entró en 2009.

El informe también asegura que Kuno es el líder de Al Shabab en la región somalí de Juba, que hace frontera con las provincias kenianas más afectadas por los ataques del último año: Mandera, Wajir, Garissa y Lamu.

Hallaron a una sobreviviente

Mientras tanto, este sábado "dos días después del atentado-- fue encontrada una sobreviviente, que se ocultó en las instalaciones de la universidad desde el jueves.

Cynthia Charotich, de 19 años, declaró desde la cama de hospital donde se encontraba en recuperación, que se escondió en una alacena grande y se cubrió con ropas, negándose a salir incuso cuando algunos de sus compañeros de clase salieron del escondite forzados por los extremistas.

Funcionarios kenianos dijeron que la joven fue rescatada poco después de las 10 de la mañana. Charotich dijo que no creyó a los rescatistas que le pedían que saliera de su escondite y que estaban allí para ayudarla, pensando que eran extremistas.

"¿Cómo sé que ustedes son policías kenianos?", dice que les preguntó.

Sólo cuando las fuerzas de seguridad trajeron a uno de sus maestros para que le hablara ella salió, dijo.

"Yo estaba orándole a mi Dios", dijo Cheroitich, que es cristiana.

Cheroitich se veía agitada y sedienta, pero aparte de eso en buen estado.

Dijo que bebió una loción corporal porque tenía mucha sed y estaba hambrienta.

Se mantienen la conmoción y el dolor

La conmoción y el dolor todavía se podían sentir este sábado en la ciudad, que dos días después del ataque sigue paralizada y cuyos habitantes siguen consternados por la matanza en la universidad.

"La gente tiene miedo a salir a la calle y por culpa del toque de queda (desde las 18:30 a las 6:30 hora local) ni siquiera pueden ir a la mezquita a rezar, por lo que los ánimos están por los suelos y costará mucho recuperarse", explicó a Efe Mohamed Khalif, un respetado miembro del consejo de ancianos de la ciudad.

A mediodía más de 600 estudiantes que sobrevivieron al ataque y que han permanecido en una base militar cercana partieron hacia sus lugares de origen en autobuses fletados por el Gobierno, con miradas tristes y muchas ganas de marcharse.

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Al Shabab "está desesperado por dividir a las comunidades, pero han fracasado porque estamos más unidos que nunca y los kenianos no se han dejado engañar", declaró a los medios el comisionado del distrito, Njenga Miiri, después de presenciar la marcha de los estudiantes.

Al Shabab amenaza con más ataques

El grupo islamista somalí amenazó con perpetrar más ataques en Kenia como el de la Universidad de Garissa si el Gobierno no retira todas las tropas que tiene desplegadas en Somalia, según un comunicado difundido por la organización terrorista.

En la nota, titulada "Enterrando las esperanzas de Kenia", Al Shabab advierte que la presencia del Ejército keniano en Somalia, al que acusa de matar a civiles y bombardear pueblos, conllevará más represalias contra la población keniana, a la que hace responsable indirecta por haber elegido al Gobierno actual.

"Mientras vuestro Gobierno persista en seguir el camino de la opresión, ponga en práctica políticas represivas y continúe con la sistemática persecución de musulmanes inocentes, nuestros ataques también continuarán", reza el comunicado.

El grupo islamista también se dirige al Gobierno keniano y avisa de que su mensaje "no será escrito con palabras, sino con la sangre de vuestra gente. Cavad sus tumbas y preparad sus ataúdes desde ahora mismo".

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"Ninguna precaución ni medida de seguridad podrá garantizarles su seguridad, frustrar otro ataque ni prevenir otro baño de sangre", dijo la declaración.

Las autoridades mostraron los cadáveres de los presuntos atacantes ante unas 2,000 personas en un espacio abierto en el centro de Garissa. Los cadáveres yacían en la parte trasera de una camioneta que se desplazaba lentamente entre la muchedumbre. Soldados monitoreaban a la concurrencia. Gritos y nubes de polvo se alzaron cuando el vehículo salió del área.

Los cadáveres de muchos de los muertos en la masacre fueron transportados a la capital, Nairobi donde dolientes se congregaron para ver los restos de sus seres queridos.

En los dos últimos años Al Shabab ha perpetrado numerosas masacres en territorio keniano, entre las que destacan las del centro comercial Westgate de Nairobi (2013), las de Mpeketoni, Gamba y Mandera (2014) y la más reciente en Garissa (2015), que han causado más de 350 muertos en total.

En 2011 el Ejército de Kenia invadió el sur de Somalia como respuesta a varios secuestros de turistas y extranjeros que el grupo islamista había llevado a cabo en el noreste del país, una acción que Al Shabab consideró como una declaración de guerra.

Ban traslada a Kenia su apoyo

Finalmente, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, trasladó a Kenia su solidaridad tras el "atroz" ataque perpetrado por Al Shabab y demandó que los responsables sean llevados ante la Justicia, dijo su portavoz.

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Ban escribió el viernes un mensaje personal al presidente keniano, Uhuru Kenyatta, para expresar de nuevo sus condolencias por la matanza, que dejó 148 muertos.

"Hay pocas cosas más horribles que atacar a jóvenes para causar muerte y caos", señaló el diplomático coreano, que añadió que en estos momentos de "profunda conmoción y dolor" la ONU está con las familias de las víctimas y el pueblo de Kenia.

Además, subrayó que los "responsables de este atroz ataque deben ser llevados ante la Justicia" y reiteró el apoyo de las Naciones Unidas a la lucha contra el terrorismo de las autoridades kenianas.

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