El lunes comenzó el juicio por agresión sexual contra un hombre de New Hampshire cuya detención, hace más de siete años, desencadenó uno de los mayores escándalos de centros de detención juvenil en la historia de Estados Unidos.
Exconsejero de un centro de detención juvenil se enfrenta a un juicio por agresión sexual en New Hampshire
La denuncia de un exinterno destapó más de 1,100 demandas por abusos y llevó a una investigación que ahora alcanza a uno de los antiguos trabajadores del centro juvenil
Jeffrey Buskey, de 60 años y residente de Litchfield —antiguo consejero juvenil—, enfrenta acusaciones relacionadas con cuatro jóvenes que estuvieron recluidos en el Youth Development Center (Centro de Desarrollo Juvenil) de Manchester a finales de la década de 1990. En el primero de los casos que llega a juicio, se le imputan 21 cargos de agresión sexual agravada (delito grave) contra David Meehan, quien tenía 14 años cuando ingresó en 1995 a la institución, actualmente denominada Sununu Youth Services Center.
Meehan presentó la primera de más de 1.100 demandas en las que se denunciaban abusos físicos, sexuales o emocionales ocurridos a lo largo de seis décadas. Sus acusaciones condujeron a la detención de Buskey y de otro ex empleado en 2019, así como a una investigación penal sin precedentes, nueve detenciones adicionales y la creación de un fondo de compensación para las víctimas.
Al comenzar los testimonios el lunes, la fiscal Audriana Mekula preguntó a Meehan: "¿Qué significa el YDC para usted?".
"El infierno", respondió él.
Durante su juicio civil, Meehan describió la transformación de Buskey: pasó de ser una figura paterna de confianza a un abusador atroz; relató que el consejero le daba refrescos y aperitivos, y le permitía jugar al baloncesto con el equipo de una escuela secundaria local, antes de someterlo a violaciones casi diarias.
"Pasó de ser alguien en quien confiaba —alguien que creía que no solo estaba allí para ayudarme, sino que realmente se preocupaba por mí— a causarme daño", declaró.
Por norma general, Associated Press no identifica a las personas que afirman haber sido víctimas de agresión sexual, a menos que estas hayan hecho pública su identidad, como ha hecho Meehan. Un jurado le concedió una indemnización de 38 millones de dólares en mayo de 2024, aunque dicho veredicto sigue siendo objeto de disputa, ya que el estado busca reducir la cifra a 475.000 dólares.
En su alegato inicial del lunes, el fiscal general adjunto Thomas Velardi dijo al jurado que Meehan había planeado llevarse sus experiencias a la tumba, pero que finalmente se lo confesó a su esposa en 2017, al temer que uno de sus hijos pudiera ser enviado a dicho centro. «Lo que van a escuchar es una verdadera historia de terror sobre el calvario que vivió un joven de 16 años», dijo a los miembros del jurado. «La sola idea de que alguien de su propia sangre fuera enviado al mismo lugar donde él había sido aterrorizado fue lo que finalmente le hizo romper el silencio y revelar el secreto».
Afirmó que Buskey empleaba la violencia y las amenazas para someter o coaccionar a Meehan, quien, según dijo, terminó por dejar de resistirse.
«Simplemente se convirtió en una forma de vida, ya fuera luchando o intentando sobrevivir», señaló.
En la transcripción de un interrogatorio policial presentada recientemente ante el tribunal, Buskey no lograba recordar su domicilio de la década de 1990 ni deletrear el apellido de quien entonces era su prometida, pero mencionó el nombre de Meehan sin que se lo preguntaran. Negó haber abusado de él y aseguró que tenían una «gran relación».
«Siempre fui amable con el chico, siempre intentaba ayudarlo», declaró.
En su alegato inicial, la abogada defensora Delia McCarthy dijo al jurado que no existen pruebas que corroboren las acusaciones de Meehan. La habitación de Meehan se encontraba en un pasillo central de un edificio que funcionaba «como una caja de resonancia», explicó, lo que hacía imposible que hubiera sido agredido violentamente sin que nadie más se percatara.
McCarthy también señaló que el juicio pondría de manifiesto las inconsistencias en el relato de Meehan. Indicó que este ha padecido enfermedades mentales desde la infancia y que, ya adulto, ha sufrido delirios y alucinaciones.
«Es una historia increíble, contradicha por los registros y por las personas que estaban allí, y narrada por alguien poco fiable y con graves problemas», afirmó.
El centro juvenil, que llegó a albergar a más de cien menores pero que actualmente suele acoger a menos de una docena, lleva el nombre del exgobernador John H. Sununu. Los legisladores han aprobado el cierre de las instalaciones —que ahora solo alojan a personas acusadas o condenadas por los delitos violentos más graves— y su sustitución por un edificio mucho más pequeño en una nueva ubicación.
En los otros casos penales, tres hombres han sido condenados: Bradley Asbury, Stanley Watson y James Woodlock.
El jurado absolvió a Jonathan Brand y no logró alcanzar un veredicto en el caso de Victor Malavet, lo que derivó en la anulación del juicio.
Se retiraron los cargos contra Trevor Middleton. Frank Davis fue declarado incapaz de ser juzgado y Gordon Searles falleció mientras esperaba el juicio. En el caso de Stephen Murphy, quien enfrenta cargos pendientes, un juicio fue declarado nulo y otro concluyó con la absolución de tres cargos y un jurado sin veredicto respecto a otros cinco. Lucien Poulette está a la espera de juicio.








