Juicios

Sentencian a cadena perpetua al padre que dejó morir a su bebé por no cambiarle por semanas el pañal

Después de oír las espeluznantes declaraciones que hicieron los médicos forenses sobre el estado de desnutrición y descuido en el que estaba el bebé de 4 meses Sterling Koehn antes de morir, el jurado ha sentenciado a una vida en prisión sin posibilidad de libertad condicional a su padre, Zachary Paul Koehn. Aún se espera la condena de la madre del niño.
5 Dic 2018 – 2:30 PM EST

Una corte de Iowa sentenció este pasado martes a cadena perpetua, sin posibilidad de libertad condicional, a Zachary Paul Koehn, el hombre de 29 años que dejó morir a su bebé de 4 meses, Sterling Koehn, después de no cambiarle por semanas su pañal, descuido que derivó en infecciones que incluso llevaron a que la ropa del bebé estuviera llena de gusanos.

Zachary Koehn fue arrestado el 30 de agosto de 2017 bajo los cargos de asesinato y de poner en peligro la vida de un menor con riesgo de causarle la muerte.

Durante el juicio que se le hizo a este hombre y su esposa, Cheyanne Harris, también acusada por la muerte del bebé quedaron esclarecidos los hechos de los maltratos

Zachary Koehn llamó al 911 -el día que fue arrestado- a la 1:00 de la tarde para reportar que su hijo, Sterling Koehn, estaba muerto. “Alrededor de las nueve mi novia fue a chequear al niño, y luego, como a las 11 u 11:30 lo fue a revisar otra vez y el bebé se había ido”, se oyó en la grabación que aportó al juzgado los registros del centro de llamadas de emergencia.

Cuando las autoridades entraron al apartamento de Koehn encontraron el cuerpo del bebé en una habitación oscura con signos de malnutrición y gusanos en su ropa después de que no le cambiaran por semanas su pañal.

Según los testimonios en corte del médico forense Dennis Klein, el bebé habría muerto por negación de cuidados críticos. Klein presentó las fotos que mostraban la condición del cuerpo del bebé en donde se podía ver cómo los oficiales retiraban capas de mantas empapadas de orina y ropa que había sido colocada en el asiento tipo columpio manchado de heces, en el que los oficiales habían rescatado el cuerpo del niño.

Mostró también dónde se habían anidado los gusanos en la tela del pañal, por lo que pudo concluir que esta situación llevaba semanas una vez que las larvas ya se habían convertido en gusanos.


El medico aseguró ante el jurado que detrás de la muerte del pequeño Sterling había tres causas claras: la desnutrición, la deshidratación y la dermatitis severa que provocó heridas en la piel. “Cada una de estas condiciones habrían sido suficientes individualmente para matar a cualquier bebé”, explicó el doctor quien dijo que no tenía duda de que este caso se trataba de un homicidio.

Por su parte, la trabajadora social Sheila Schroeder –quien se acercó a Zachary Koehn y a la madre del menor Cheyanne Harris dos días después del fallecimiento del bebé– dijo ante el jurado en corte que la explicación que había aportado el padre era que había fallecido de síndrome de muerte súbita. También advirtió que no solo Koehn había admitido el uso de metanfetaminas, sino que revisando expedientes médicos encontró que en el hospital en donde el bebé nació se encontraron rastros de esta droga en el cordón umbilical del niño.

La trabajadora social explicó que otra hija de la pareja de 2 años había sido llevada a un hogar provisional mientras se esclarecen los hechos.

El oficial John Turbett, quien entrevistó previamente al padre del bebé fallecido, reveló ante el jurado que Zachary Koehn le había confesado que él nunca había cambiado el pañal del bebé y que ocasionalmente le había dado un tetero a Sterling, porque " esas eran normalmente responsabilidades de Cheyanne Harris, la madre, y que la suya era cuidar de la hija". Dijo que la última vez que le había dado de comer al bebé había sido unas semanas antes.

Efectivamente amigos allegados a esta familia confirmaron que sabían de la existencia de la niña, pero que nunca oyeron un solo comentario sobre el bebé recién nacido.

Koehn también le habría dicho al oficial Turbett que un día antes de morir el bebé le agarró los dedos y se mostró muy despierto, actitudes que el médico forense Klein duda que fueran posibles: “En los últimos días de Sterling es probable que hubiera estado letárgico, no respondiendo a los estímulos y sin interactuar con los demás, y probablemente hubiera perdido su llanto", explicó el doctor.



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