Es muy difícil poder comunicarse con él. En un mensaje de texto advierte que no le queda saldo de internet, ni tiene posibilidad de conectarse a una red pública.
Dos secuestros, falta de comida y condiciones "inhumanas": así han sido los dos meses del cubano deportado a la Rep. Centroafricana
Yasmany cumple dos meses en Bangui (Rep. Centroafricana). Está recluído en un centro de detención y ha sido secuestrado dos veces. Es diabético y tuvo que reclamar su medicación. Cuenta que las condiciones son extremas y que espera que el recurso que su abogada tramita en EEUU le pueda traer de vuelta.
"Déjeme que compre una tarjeta de teléfono nueva". Minutos más tarde, ya conectado, cuenta a N+Univision lo que forma parte de su día a día. Asegura que, si quiere conectarse con el mundo, debe pagar 32 dólares diarios por una tarjeta telefónica local. Es Yasmany Moreno, el hombre cubano que cumple dos meses de haber sido deportado a la República Centroafricana.
Cuando logra conectarse, sube vídeos a sus redes sociales para mostrar las calles embarradas de Bangui, las construcciones precarias de los vecinos que le rodean, o una especie de fuego en condiciones muy precarias donde se supone que pueden cocinar.
Pregunta. La primera pregunta es obligada: ¿cómo estás?
R. Cada día los ánimos están peor; ya se nos hace imposible estar aquí, en estas condiciones. Es bien horrible, todo, la comida, el trato... No puedo más.
P. ¿Dónde están ahora mismo?
Estamos en una especie de centro de detención. Se siente como si estuviéramos secuestrados. Aunque no estamos encerrados, porque nos dejan salir dos horas cada día, aquí no podemos salir a la calle.
Ya me han secuestrado dos veces y piden un rescate de unos 50,000 pesos locales, que son como 100 dólares.
Un oficial que está aquí en el centro de la ONU tuvo que intervenir.
[En este momento se vuelve a ir la conexión telefónica y tenemos que esperar a que vuelva a tener señal].
Tuve que comprar otra tarjeta; es nuestro día a día. Estamos en un centro de detención que tiene personal de la ONU y de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM). Tiene oficiales cuidándonos siempre.
P. Dices que te han secuestrado dos veces
R. En realidad, son las fuerzas de seguridad de aquí. Cuando te ven en la calle sin documentos de identidad, te meten preso a una especie de calabozo y te piden dinero, mi familia lo ha tenido que pagar.
P. ¿Cuántas personas están allí?
R. Aquí hay seis centros de detención. Hay uno que solo es para mujeres, habrá unas 11 mujeres. Y luego los van repartiendo por los demás.
Han seguido llegando deportados y yo calculo que habrá en total unas 80 ó 90 personas.
P. ¿ Cómo va tu proceso legal?
Yo tengo una abogada privada. Me dijo que está negociando con los dos gobiernos para que se revise mi caso y pueda volver. No hay otra alternativa, no tenemos documentación y no entramos a este país por una aduana; es un limbo.
Lo que mi abogada está peleando es que me devuelvan a EEUU y que pueda permanecer, aunque sea en un centro de detención, hasta que se revise mi caso. Prefiero estar encerrado allí que esto, son condiciones inhumanas.
P. ¿Cómo es el día a día?
R. Aquí estamos encerrados y es mejor ni salir. No hay comida, solo nos dan una al día. Entonces tenemos que conseguirlo con lo que nos envían las familias y la recaudación de fondos que tenemos en línea.
Nos apoyamos unos a otros como podemos. Hay otros cubanos, hace unos días fue el cumpleaños de Brian y pudimos conseguirle un pastel y hacerle algo parecido a un caldo cubano.
Pero las condiciones son muy duras, no tenemos garantías. Hace poco se llevaron presos a dos compañeros porque se cayó una ventana del centro donde estamos. Intentamos comunicarnos con la abogada y no pudimos. Tampoco parece que pudo contactar con la persona de Naciones Unidas que está aquí en el centro.
Y esperemos que la situación no se agrave, ni nos pongamos enfermos.
P. En tu caso, eres diabético, ¿tienes tu dosis de insulina?
R. Tomo un medicamento llamado metformina y me costó cuando llegué obtener mi dosis diaria. Un oficial de Naciones Unidas tuvo que intervenir para que pudieran conseguírmela aquí. Espero que me la sigan trayendo.
P. También fue tu cumpleaños recientemente.
El 28 de agosto cumplí 32 años y no lo quise celebrar, no hay nada que celebrar aquí.
P. ¿Qué te pareció la decisión de la Corte Suprema que da luz verde a que sigan deportando a terceros países?
Va a ser aterrador lo que les espera a esas personas. La verdad es que nadie se esperaba esa decisión, es algo bien fuerte para todos.
Y otro punto que me parece cruel es que no se avise de que nos llevan a estos países. A nosotros nos metieron en el avión y no sabíamos a dónde se dirigía. Imagínate el choque de saber que aterrizas en un país en África, sin pasaporte, sin documentación. No se lo deseo a nadie.
P. Recuérdanos, ¿cuál era tu estatus en EEUU cuando llegaste?
Yo llegué hace diez años en una balsa desde Cuba; éramos 27 personas que nos jugamos la vida en el mar. Llegamos a Cayo Marquesa, cerca de Key West, y en aquel entonces estaba el "pies secos, pies mojados".
Me acogí a la Ley de Ajuste Cubano, pero en mayo de 2025 ICE me arrestó; no sirvió el parole humanitario ni nada. Estuve un año en centros de detención y ahora aquí. Sinceramente, esto da más miedo que jugarte la vida en una balsa.









