"Me agarraron del cuello, me apuntaron con un arma": migrantes deportados por Trump a Guinea Ecuatorial denuncian violencia policial

Policías de Guinea Ecuatorial habrían apuntado con armas de fuego a los migrantes deportados desde EEUU. Tres testigos aseguraron que fueron recibidos en condiciones preocupantes y apuntaron a que su seguridad estaba en riesgo a su llegada al país del África Central, según una investigación de Reuters.

Video Migrantes enviados a África denuncian malos tratos

Los programas secretos de Donald Trump con países del África Central son objeto de polémica desde que, varias semanas atrás, varias organizaciones alertaran de que se estaban deportando a inmigrantes desde EEUU allí.

Ahora, una investigación de Reuters revela que los policías de Guinea Ecuatorial sacaron armas de fuego y apuntaron con ellas a migrantes deportados por Trump desde Estados Unidos, según tres testigos y unas imágenes de video compartidas con la agencia; lo que aumenta la preocupación por el trato y la seguridad de las personas enviadas a los países africanos.

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Los deportados se han quejado de una atención médica inadecuada, de que se les niega asistencia legal y de sufrir un “grave sufrimiento psicológico” mientras permanecen retenidos en un hotel de Malabo, la antigua capital de Guinea Ecuatorial.

El altercado tuvo lugar el sábado y habría comenzado por una disputa relacionada con el acceso a los teléfonos móviles, pero rápidamente escaló.

Los testigos refieren que varios hombres con camisetas en las que se leía “National Police” (Policía Nacional) les apuntaron con lo que parecían ser rifles de asalto semiautomáticos dentro de la entrada del hotel.

En las imágenes, uno de los migrantes deportados parece estar arrodillado en el suelo suplicando mientras otros gritan a su alrededor.

Reuters revisó las imágenes, pero no pudo verificar de forma independiente los acontecimientos que precedieron al enfrentamiento.

Los acuerdos de deportación con terceros países, el foco de la polémica

Desde el año pasado, el Gobierno de Trump ha alcanzado varios acuerdos con gobiernos africanos para que acepten a migrantes a quienes Estados Unidos no puede devolver legalmente a sus países de origen.

Muchos de los deportados en virtud de estos llamados acuerdos de “tercer país” habían obtenido previamente protección de jueces de inmigración estadounidenses, que determinaron que podrían enfrentarse a torturas u otros abusos si eran repatriados.

Washington ha defendido estos acuerdos con terceros países como legales y ha afirmado que las deportaciones se llevan a cabo de acuerdo con la legislación migratoria estadounidense. Guinea Ecuatorial no ha detallado públicamente las condiciones bajo las cuales está alojando a los deportados.

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Organizaciones de derechos humanos y grupos de defensa de los migrantes han señalado que estos acuerdos son opacos y que algunos deportados terminan siendo enviados de vuelta a los países de los que originalmente huyeron.

Los abogados que representan a algunos de los deportados afirmaron que el enfrentamiento pone de manifiesto las preocupaciones existentes sobre su seguridad.

“Una vez más, las pruebas demuestran que deportar a personas a Guinea Ecuatorial está poniendo sus vidas en peligro. Espero que nadie resulte gravemente herido o muera”, afirmó Meredyth Yoon, directora de litigios de Asian Americans Advancing Justice-Atlanta, una organización de defensa legal.

El Gobierno de Trump está “utilizando todas las opciones legales” para llevar a cabo las deportaciones, afirmó un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS). “Cuando una persona deja de estar bajo custodia de ICE, ICE deja de ser responsable de ella. Es de sentido común”, añadió el portavoz, en referencia al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

Un portavoz del Departamento de Estado afirmó que el Gobierno estadounidense “utilizará todos los medios legales para expulsar a quienes no tengan derecho a permanecer en nuestro país”.

El Gobierno de Guinea Ecuatorial no respondió a las solicitudes de comentarios.

31 deportados siguen en Guinea Ecuatorial, en condiciones que preocupan

Actualmente hay 31 deportados retenidos en el hotel de Malabo, según Yoon y dos integrantes del grupo de deportados.

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El mes pasado, cinco personas a las que Estados Unidos intentó deportar a Liberia se negaron a bajar del avión y posteriormente fueron trasladadas a Guinea Ecuatorial.

Uno de los integrantes de ese grupo, un hombre cubano, se acercó el sábado por la mañana a los agentes de policía del hotel para solicitar que le devolvieran el teléfono móvil que le habían confiscado, con el fin de poder comunicarse con sus familiares y con un abogado, según relataron los dos testigos.

Los agentes ignoraron su petición y otro deportado, un ciudadano egipcio llamado Ahmed Soliman, comenzó a grabar el intercambio con su teléfono.

En menos de 30 segundos, “varios agentes se abalanzaron sobre mí y sobre algunas otras personas que estaban fuera con nosotros. Fue entonces cuando empezaron a agredirnos, agarrándome del cuello y de la camiseta, intentando sacarme el teléfono del bolsillo”, relató Soliman a Reuters.

“Amartillaron sus armas, les quitaron el seguro y me apuntaron con ellas mientras me decían que me pusiera de rodillas, con las manos levantadas… Tuve que permanecer en esa posición durante entre 10 y 15 minutos mientras había un caos en el hotel”, explicó.

La situación se calmó cuando llegó el director del hotel y “tranquilizó a todo el mundo”, lo que permitió que los deportados regresaran a sus habitaciones, según Soliman.

Un total de 53 personas fueron deportadas a Guinea Ecuatorial en virtud del acuerdo de deportación a terceros países entre noviembre de 2025 y julio, según Third Country Deportation Watch, un registro gestionado por Refugees International y Human Rights First.

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Según el registro, proceden de 11 países africanos, además de Georgia, Jamaica, Brasil y Cuba.

Tres deportados dijeron a Reuters que se les había animado a regresar a sus países de origen pese a sus temores de sufrir torturas y otros abusos, y afirmaron que no se les habían presentado alternativas. Reuters no pudo verificar de forma independiente esta afirmación.