La caravana “Fe y Esperanza”, integrada inicialmente por unos 300 migrantes, llegó a Tapachula la semana pasada después de partir de San Pedro Sula, Honduras, el 20 de septiembre. Durante su llegada se sumaron cientos de personas que permanecían en Chiapas a la espera de respuestas sobre sus procesos migratorios.
Caravana “Fe y Esperanza” avanza por México: algunos buscan llegar a EEUU y otros establecerse en el país
No todos buscan cruzar a Estados Unidos: dentro de la caravana “Fe y Esperanza” hay migrantes que avanzan hacia el norte de México para comenzar de nuevo.
El grupo está compuesto por personas que viajan solas, parejas y familias con niños. Aunque muchos mantienen la intención de continuar hacia Estados Unidos, otros tienen como objetivo permanecer en México.
¿A dónde va la caravana?
Uno de los integrantes, Vinicio Ogonaga, de 44 años, salió de Ecuador en julio junto con su esposa y sus dos hijos. Su destino no es Estados Unidos.
Ogonaga busca llegar a Monterrey, Nuevo León, donde pretende agilizar su trámite para obtener el reconocimiento de la condición de refugiado ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) y posteriormente solicitar su residencia en México.
“En mi país hay bastante inseguridad y no quiero que mis hijos se críen en ese país”, dijo a CNN.
La COMAR es el organismo del gobierno mexicano encargado de recibir, analizar y resolver las solicitudes de reconocimiento de la condición de refugiado.
CNN indicó que consultó a la dependencia sobre las medidas que está tomando ante la llegada de la caravana, pero hasta la publicación de la información citada no había recibido respuesta.
¿Cuántos migrantes son?
La caravana comenzó con aproximadamente 300 personas, pero su tamaño aumentó después de que otros migrantes que se encontraban en Chiapas se incorporaran al grupo.
La cifra, por lo tanto, no es fija y puede cambiar conforme más personas se suman o abandonan el recorrido.
Los integrantes explican que avanzar juntos también representa una forma de reducir los riesgos de realizar el trayecto de manera individual.
Algunos siguen rumbo a Estados Unidos
Entre quienes mantienen como destino Estados Unidos está Carlos Videa Ortiz, de 29 años, originario de Tegucigalpa, Honduras.
Videa Ortiz contó a CNN que salió de su país en busca de trabajo y mejores oportunidades. Es la primera vez que abandona Honduras y actualmente realiza el recorrido con muletas debido a un accidente que sufrió durante su adolescencia.
El trayecto ya le ha dejado lesiones y llagas en las manos, pero asegura que mantiene la esperanza de llegar a Estados Unidos para conseguir empleo y enviar dinero a su familia.
En Honduras dejó a sus padres, a su pareja y a su hijo de 14 años.
“Solo Dios sabrá (si llego a EEUU o no), porque uno dice y Dios dispone”, relató.
También espera que, si logra establecerse y trabajar, pueda encontrar ayuda para conseguir una prótesis.
Una mujer deportada desde Arizona vuelve a intentarlo
Susana Carolina Osorto, de 38 años, también forma parte de la caravana.
La hondureña afirma que decidió abandonar su país porque no encuentra trabajo y señala que, según su experiencia, muchas empresas buscan contratar a personas menores de 30 años.
A esto suma razones relacionadas con la violencia: contó que uno de sus hermanos y un amigo fueron asesinados. Además, relató que fue deportada desde Arizona en febrero de este año después de pasar dos meses en un centro de detención.
Pese a esa experiencia, decidió emprender nuevamente el camino hacia el norte.
“Y ahorita vamos de nuevo”, dijo.
Un migrante deportado de EEUU se incorporó a la caravana
Entre los integrantes también está José Miguel Díaz, un venezolano de 46 años que vivió aproximadamente tres años en Estados Unidos y fue deportado meses atrás.
Díaz contó que pidió ser enviado a México, donde ya tenía documentos debido a una estancia previa.
Ahora desconoce cuál será exactamente la ruta que seguirá la caravana, pero decidió incorporarse al grupo.
“Vamos para adelante mientras cumplamos las normas y nos respeten nuestros derechos también como inmigrantes”, dijo.
EEUU sigue el avance de la caravana
Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos ( DHS) dijo a CNN que las autoridades estadounidenses siguen el desarrollo del grupo desde que salió de San Pedro Sula.
El funcionario advirtió que quienes intenten ingresar ilegalmente a Estados Unidos serán detenidos, procesados y expulsados, y afirmó que la política de “detención y liberación” terminó.
La declaración se produce mientras los integrantes de la caravana continúan su recorrido por territorio mexicano y definen su destino: algunos buscan llegar a Estados Unidos, mientras otros pretenden establecerse en ciudades del norte de México y continuar allí sus procesos migratorios.
Tapachula, punto de encuentro de migrantes
Tapachula se ha convertido en un punto clave para personas en movilidad que llegan desde Centroamérica y otros países antes de decidir cómo continuar su recorrido.
La ciudad tiene 403,839 habitantes, según datos citados del Inegi, y forma parte de un estado con una importante población nacida en otros países.
Durante la llegada de la caravana, habitantes de Tapachula recibieron a algunos de los migrantes, incluso con mensajes de bienvenida y presentaciones de música.
El recorrido, sin embargo, continúa y las historias dentro de la caravana son distintas: unos buscan refugio y una nueva vida en México; otros quieren reunirse con familiares o encontrar trabajo en Estados Unidos; y algunos más ya conocen la experiencia de ser deportados y aun así decidieron volver a intentarlo.







