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El campus de la Universidad Autónoma de México

"La fuga de cerebros de Latinoamérica hacia EEUU ha empezado a revertirse"

"La fuga de cerebros de Latinoamérica hacia EEUU ha empezado a revertirse"

Marcelo Cabrol (BID) habla de innovar. emprender y de desigualdad para conseguirlo en América Latina

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Por Damià S. Bonmatí, desde Washington D.C. - @damiabonmati

Alcaldes, emprendedores e investigadores de Latinoamérica escuchaban hace unos días atentos -y cámara del celular en mano- ideas rompedoras para importar a sus ciudades. Estaban en Washington, DC, en la sede del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Uno de las alma mater del evento fue el argentino Marcelo Cabrol. Doctor en gestión pública, es el gerente de relaciones exteriores del BID y fue jefe de la división de educación de la entidad.


El organismo regional que invierte en proyectos de desarrollo buscaba hace unos días ideas para mejorar el urbanismo en Latinoamérica. “Son ideas que están maduras y otras que tienen altas opciones de fracasar”, dice Cabrol.
 

- Hay muchas ideas allí fuera, ¿cuáles merecieron su atención?


- Nos centramos en las megaciudades latinoamericanas. Hay una serie de desafíos propios de un crecimiento inorgánico, de la falta de planificación, de la gran migración que recibieron de las áreas rurales en el siglo XX. Estamos viendo las tendencias en las medianas y pequeñas ciudades, que tienen que ser radicalmente distintas para dar mejor calidad de vida, buenos servicios y sistemas de gobernanza.


- ¿Cuál es la más ejemplar?
 

- Medellín. Es una ciudad chiquita pero que ha estado trabajando orgánicamente en su crecimiento…. Si vos ve la pauta de planificación urbana, también de planificación industrial y tecnológica, encuentra el plan de acción de la ciudad del futuro. La ciudad del futuro latinoamericana van a ser estas 54 ciudades medianas con las que estamos trabajando. Estas ciudades son laboratorios de innovación.

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- ¿Cómo conseguir que esa innovación no sea siempre importada desde EEUU, que sea Made in Latin America?

- Abriéndose a lo que está pasando afuera. Seríamos egocéntricos si pensamos que Latinoamérica tiene esa apertura. Uno viaja a Silicon Valley, a unas horas en avión, y encuentra mil ideas. Están pasando cosas en otras ciudades del mundo y hay que aplicarlas a escala local y mejorarlas. Lo que queremos es apoyar ecosistemas locales de innovación.
 

- ¿Pero cómo?
 
- Un eslabón perdido en esta conversación de innovación entre las start-ups y las grandes empresas que mandan en Silicon Valley son las universidades nacionales latinoamericanas. Es allí donde falta muchísimo esfuerzo. Cuando uno va a la universidad en Latinoamérica, generalmente encontrás poca orientación para salidas que no sean la académica o la de desarrollo básico.

- Pero mucho del talento latinoamericano viene a estudiar a Estados Unidos, incluso se queda a investigar y trabajar.

- Tengo 20 años en este trabajo. La fuga de cerebros de Latinoamérica hacia Estados Unidos ha empezado a revertirse. Y no estoy contando historias rosas. Todavía hay mucha gente de México, Brasil, Colombia, Argentina… que viene acá y decide quedarse acá. Pero hoy hay más posibilidades para ellos en Latinoamérica.

- ¿Y vuelven?

- Lo ves con muchos emprendedores (de programas del BID). Muchos de ellos han sido educados acá por un tiempo y han vuelto a Latinoamérica. A un lugar que es ciertamente más riesgoso, más incierto, con menos capacidad de innovación de la que tendrían en Estados Unidos si se quedaran. Pero lo que ves en América Latina es más acogida a estos chicos.

- ¿Dónde?


- Lo veo en el crecimiento de la comunidad emprendedora en Latinoamérica. Lo ves en programas en Chile, en Ciudad de México, en Colombia, en Buenos Aires...


- Acogida suena a genérico. ¿Qué ha cambiado para que haya algunos que vuelvan?


- Ha cambiado que los gobiernos, sobre todo, y las empresas privadas han empezado a entender que ese talento es un talento que puede ser parte de la matriz de los servicios que ofrecen. Hay, por lo menos, diez laboratorios de ideas en ciudades de Latinoamérica. Lo que tenés hoy en dia son gobiernos locales dispuestos a dar becas, financiamiento y capital de riesgo a estas ideas.


- Eso lo capitalizan los gobiernos locales, no empresas…


- Algunas empresas, pero todavía pocas. Las empresas multilatinas son lentas adoptando estos cambios.


- ¿Qué está haciendo el sector privado? O, al contrario, ¿qué no está haciendo?


- Hay dos tipos de empresas, las que nacen de la nada y las que ya están trabajando desde hace décadas que entienden que deben adaptar esta pauta de innovación, buscando o comprando esas ideas. Las grandes empresas latinoamericanas han sido muy lentas en hacer eso, también porque no están compitiendo a nivel global como otras empresas. Además, han sido exitosas en base a modelos tradicionales, la presión competitiva es mucho menor. Terminan siendo provincianas.

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- ¿Y cómo conseguir que la innovación sea también un ascensor social? Es difícil a veces encontrar emprendedores que hayan conseguido a través de la educación un salto social...

- Cuando hablamos de emprendedores, hay una crítica de que estamos encontrando. Son jóvenes o no tan jóvenes con un stock educativo, de activos altoS. De la única manera que podemos democratizar el acceso a la innovación es a través de la tecnología. Siempre digo, con las pruebas internacionales, que se vea la diferencia entre los chicos a los que le va muy bien y a los que le va muy mal.


- Los extremos de la estadística...

- Exactamente. Si uno toma los outliers, es donde tiene que empezar a trabajar. Lo que está pasando con los extremos es que no hemos podido integrar los activos tecnológicos de hoy en día para mejorar la educación. Darte una computadora no te enseña.


- ¿Entonces?

- Para los chicos que les va peor, no hemos encontrado soluciones tecnológicas para que mejoren. Ahora mismo Latinoamérica le lleva 75 años para alcanzar el nivel de los cinco mejores del mundo. Cuántas generaciones se necesitan para lograrlo. Y hay algo más que afecta… la ideolización de estos chicos.

- Ideolización, se refiere a ídolo...

- Sí, es una palabra que no existe. De ídolos, sí, a los que le va peor en la escuela, los que tienen mas problemas económicos en casa. ¿Qué quieren ser cuando sean grandes? En Israel, las madres quieren que sus hijos sean emprendedores y esta gente están en los posters. No está Messi ni Neymar.

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La cobertura de esta historia contó con el apoyo económico de Ford Foundation

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