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Este pueblo mexicano se quedará sin guardería con el polémico recorte de presupuesto anunciado por AMLO

En México, el futuro de las estancias infantiles a cargo de la Secretaría de Bienestar es incierto desde que López Obrador anunció un recorte de casi el 50% del dinero que reciben. Estas instituciones son la única opción para muchas familias pobres que no pueden pagar un servicio privado.
16 Feb 2019 – 10:16 AM EST

CIUDAD DE MÉXICO.-“Soy madre de familia así como trabajadora, y si usted desaparece el apoyo a estancias infantiles yo tendría que abandonar mi empleo”. Este fue el mensaje que una usuaria de redes sociales escribió al presidente Andrés Manuel López Obrador el pasado 8 de febrero, cuando supo que el mandatario haría un millonario recorte en el presupuesto de las más de 9,000 guarderías para familias pobres que existen en el país.

Esa usuaria que expresó su inconformidad en redes sociales es Leticia Olguín, tiene 32 años, y vive en Tetepango, un poblado del céntrico estado de Hidalgo donde solo existe una guardería: la estancia infantil Pepito, que existe desde hace 7 años y es el lugar donde decenas de mujeres como Leticia llevan a sus hijos mientras trabajan.

Pepito forma parte del Programa de Estancias Infantiles para Apoyar a Madres Trabajadoras (PEI), a cargo de la Secretaría del Bienestar, que fue creado para ayudar a padres que trabajan o estudian, con ingresos por hogar que no rebasan la línea de bienestar y que no tienen acceso a servicios de seguridad social.

Hasta finales de noviembre, el programa consistía en que el gobierno entregaba dinero a la guardería. Se daban 900 pesos mensuales (46 dólares) por cada niño asistente, de entre 1 y 4 años, o 1,800 pesos (92 dólares) si el niño tenía alguna discapacidad. En el lugar se les proporcionan alimentos y cuidados por parte de educadoras.

El futuro de estas guarderías es incierto desde que el viernes pasado el presidente Andrés Manuel López Obrador confirmó un recorte de casi el 50% del dinero asignado a este programa, bajo el argumento de que existe "una generalizada práctica de corrupción" por parte de los organismos intermediarios que lo operaban.

López Obrador aseguró que ahora el dinero se entregará a las familias para que éstas paguen directamente a la persona que ellos elijan para cuidar a sus hijos. Y el anuncio ha generado una fuerte rechazo y polémica en México.

680 dólares para mantener a una familia de 4

Leticia vive con su esposo Édgar y sus hijos, Valeria de 9 años y Emanuel de 3. Su rutina diaria comienza desde antes de las 6:00 de la mañana y termina pasadas las 9:00 de la noche, pero el sueldo que ganan apenas les alcanza para salir al día. Ella es la prefecta de una escuela, como se le llama a la persona encargada de cuidar que los alumnos entren a sus clases y sean disciplinados. Su esposo trabaja como personal de limpieza en otra escuela. Juntos alcanzan un sueldo mensual de 680 dólares.

Ellos descubrieron la existencia de estas guarderías hace 7 años, cuando Valeria tenía poco más de año de edad y Leticia consiguió un trabajo como cajera en una casa de empeño. En ese entonces ganaba 3,400 pesos al mes (175 dólares).


“Desafortunadamente yo no tengo mamá ni papá. Mis hermanas tienen hijos y viven lejos de aquí. Pagar a una persona particular me salía muy caro, me cobraba 800 pesos (41 dólares) a la semana. Prácticamente era trabajar para pagarle a quien cuidara a mi hija. Recurrí a la estancia porque me cobraran 500 pesos al mes (25 dólares) y le daban desayuno y comida”.

En ese tiempo, mientras Valeria pasaba el día en la guardería, Leticia pudo trabajar y además estudiar una carrera en comercialización. Años después tuvo a Emanuel, a quien también llevó a la guardería.

Actualmente, para poder trabajar y cuidar a sus hijos, Edgar y Leticia han optado por alternar sus horarios: es decir, ella trabaja muy temprano por la mañana y él por las tardes.

“Él los lleva a la guardería, a la escuela y les da de desayunar. Después, como un trabajo extra, ayuda a un vecino a cepillar y lavar a sus caballos, luego se va a trabajar”, dice Leticia.

En Tetepango, señala, muchas familias tienen rutinas y un salario similar al de Leticia, aunque muchos de ellos han tenido que irse del pueblo en busca de un sueldo alcance para los gastos del hogar.

Un pueblo con una sola guardería

El lugar donde vive Leticia y su familia tiene poco menos de 10,000 habitantes y es lo que ella misma denomina como “un pueblo charro”: muchos residentes se dedican a la crianza de caballos y es común que estos animales sean utilizados como transporte.

“Aunque ahora muchos se dedican al comercio, sigue siendo un pueblo donde todavía ves a la gente a caballo, a los hombres vestidos de charro y con sus sombreros, a las personas que venden leche de vaca. Es un pueblo muy pequeñito, todavía hay carreteras sin pavimentación”, describe Leticia.


Leticia dice que el pueblo es tan pequeño como las oportunidades que ofrece para desarrollarse laboralmente y tener un sueldo alto.

Guadalupe Tovar, responsable de la estancia infantil Pepito, cuenta que esos bajos salarios se ven reflejados en las personas que llevan a sus hijos a la guardería. Los padres, en su mayoría, son estudiantes, comerciantes o madres solteras. En años anteriores también han recibido a hijos de padres viudos o que tienen solos la custodia de sus hijos. También atendían a niños con discapacidad.

“Hay muchas mujeres que trabajan en una fábrica textil cerca de aquí, conocida como Raygal. Les pagan 700 pesos (25 dólares) a la semana y muchas de ellas han recurrido a la estancia para poder dejar a sus hijos mientras salen a trabajar. Entran a las 6:30 de la mañana y salen a las 5:30 ó 6:00 de la tarde”, señala.

Pepito es la única estancia en el municipio. El pueblo no cuenta con algún otro tipo de guardería y, para llegar a otros poblados cercanos donde sí hay, como Ajacuba y Tlaxcoapan, es necesario tomar varios camiones hasta completar el trayecto de al menos media hora por carretera.

La incertidumbre

Según cuenta Tovar, para ellos los recursos comenzaron a retrasarse en noviembre y en enero cuando ya no llegaron.

“Al iniciar el año la delegación no nos contestó nada ni nos recibieron el papeleo de renovación. Después nos dimos cuenta que al programa pretendían echarlo abajo. Esto no es algo que pueda seguir más meses porque las familias tienen más gastos y más hijos. De 18 niños, ya 4 dejaron de asistir. Sin el apoyo de gobierno la estancia no funcionaría porque lo papás no tienen un ingreso para que opere de forma particular”, cuenta Tovar.

Desde el gobierno, la explicación es clara y contundente: la reducción del presupuesto, que supone más de 2,000 millones de pesos (103.6 millones de dólares) se debió a la falta de atención a sectores prioritarios de la población, cobros indebidos y diversos actos de corrupción.


En un comunicado, el gobierno detalló que este programa no daba cobertura a usuarios de alta marginación, más de 300 estancias no atendían a la población objetivo y el 7% del total “no acreditó documento para recibir subsidios”.

Con las nuevas reglas, según el gobierno, se busca dejar “atrás el paternalismo” y transitar hacia el reconocimiento de personas que toman sus propias decisiones en total libertad, por lo que los apoyos se entregarán directamente a los padres. Serán 1,600 pesos cada dos meses por cada niño.

Como escribió en su tuit a la cuenta del Gobierno de México, Leticia cuenta que votó por López Obrador porque en su campaña mencionaba que su prioridad sería la educación tanto de los niños como de las personas que aún tienen intenciones de seguir preparándose, pero nunca imaginó que esas decisiones le afectarían.

“Ese desfalco si realmente existe pues es con las personas que están en la secretaría, que vayan a la cárcel los que se tengan que ir sin que nos afecten a muchas de nosotras que no tenemos dónde dejar a nuestros hijos, nos van a orillar incluso a dejar nuestro empleo por no contar con alguien que los cuide”, escribió.

Leticia dice que si a ella le dieran ese dinero que ofreció López Obrador, lo utilizaría íntegro en darlo a la estancia Pepito, pero sabe que la realidad de muchos padres es distinta, pues al tener dinero, lo más probable es que los padres lo utilicen en otras cosas.

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