El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a generar controversia este domingo con una publicación en su red social Truth en la que planteó la posibilidad de cambiar el nombre del estado de Nuevo México por el de “Nuevo América”.
Trump sugiere rebautizar Nuevo México como “Nuevo America”
Donald Trump publica un mapa de Nuevo México con la palabra “México” tachada y “America” escrita en rojo, en una nueva provocación sobre el cambio de nombres geográficos impulsado durante su segundo mandato.
A través de redes, el presidente afirmó que mucha gente le ha sugerido cambiar el nombre de New Mexico, al que tildó como uno de los estados "con mayor fraude electoral de todos los tiempos" por New America o Nuevo América.
"Sería mucho más prestigioso y bonito para los habitantes de ese estado que tiene un potencial increíble. ¡Wow, me encanta!", dijo Donald Trump.
Además colocó una imagen hecha con inteligencia artificial en la que se le ve frente a un cartel de "Welcome to New... America", en color rojo, sustituyendo la palabra México.
Gobernadora le responde
La gobernadora del estado de Nuevo México, Michelle Lujan Grisham, respondió fuerte al presidente Trump. Señaló que el estado se llama así desde antes de que existieran los Estados Unidos.
Añadió que el mandatario estadounidense estaría buscando distraer a los estadounidenses de la "desastrosa" guerra en Irán y los elevados precios de la gasolina y el encarecimiento de la vida en los Estados Unidos.
New Mexico’s name isn’t up for debate — it’s been ours since before the United States existed.
— Governor Michelle Lujan Grisham (@GovMLG) September 6, 2026
While the President tries to distract Americans from his disastrous war in Iran, the price of gas —and everything else — keeps rising.
Under Democratic leadership here in New Mexico,… pic.twitter.com/EhkfzXiQG7
Por el momento, no quedó claro si la publicación es una de las provocaciones del presidente Trump o si anticipa alguna iniciativa de su Administración. La ocurrencia recuerda a su decisión de finales de agosto de ordenar el cambio de nombre del Lago Ontario, compartido por Estados Unidos y Canadá, por el de Lago América.
Los cambios de denominación geográfica y administrativa se han convertido en una constante durante el segundo mandato de Trump. Una de sus primeras iniciativas en este ámbito fue promover el cambio del nombre del Golfo de México por el de “Golfo de América”, una denominación que también ha generado controversia fuera de Estados Unidos.
El territorio que actualmente ocupa Nuevo México pasó a formar parte de Estados Unidos tras la guerra entre Estados Unidos y México y la anexión acordada en 1848. Permaneció como territorio hasta 1912, cuando se convirtió en el 47.º Estado de la Unión.
La Casa Blanca compartió la publicación con un emoticono de ojos muy abiertos. La reacción encaja con una estrategia de comunicación habitual de la actual Administración, que suele utilizar las redes sociales para enfatizar las declaraciones y ocurrencias del presidente.
Por ahora, no existe confirmación de un proceso oficial para cambiar el nombre de Nuevo México. La publicación de Trump, sin embargo, vuelve a mostrar el peculiar estilo de la presidencia del mandatario. En la que las fronteras entre provocación, humor y anuncio político resultan cada vez más difíciles de delimitar.
Trump y su política de cambiar nombres geográficos
La decisión de Donald Trump de rebautizar a territorios como Nuevo México, el Golfo de México o Lago de Ontario forma parte de una política simbólica con la que el presidente estadounidense busca proyectar una idea de soberanía, identidad nacional y poder.
El cambio fue impulsado mediante una orden ejecutiva al comienzo de su segundo mandato y posteriormente adoptado por distintas dependencias del Gobierno federal. La medida provocó críticas dentro y fuera de Estados Unidos, en particular porque el nombre “Golfo de México” tiene siglos de uso internacional y designa una masa de agua compartida por Estados Unidos, México y Cuba.
La Administración Trump también ha promovido cambios en la denominación de otros lugares y espacios vinculados con la historia y la identidad estadounidenses. Como el bautizo del Lago Ontario como “ Lago América”, una decisión que afecta a un cuerpo de agua compartido por Estados Unidos y Canadá. Estos movimientos responden a una concepción de la política exterior y territorial en la que los nombres funcionan como instrumentos de afirmación nacional y como una forma de reivindicar la influencia estadounidense sobre determinados espacios.
Trump ha convertido además estas modificaciones en parte de su estrategia de comunicación política. Sus anuncios y publicaciones en redes sociales suelen combinar decisiones administrativas con un lenguaje provocador, destinado a reforzar entre sus seguidores la imagen de un presidente dispuesto a romper con las convenciones y a reivindicar una posición de fuerza para Estados Unidos.









