El plan de vacunación de Trump requeriría millones de dosis individuales que no se utilizan desde hace décadas

El anuncio del lunes realizado por el presidente republicano exige separar las vacunas combinadas —incluida la triple vírica (SRP: sarampión, rubéola y paperas)— en inyecciones independientes. La orden establece que las citas para esta y otras vacunaciones deben espaciarse siempre que sea posible

Video Donald Trump busca cambiar reglas de vacunación infantil y expertos llaman a consultar pediatras

Los expertos en salud pública han acudido rápidamente a condenar una orden ejecutiva del presidente Donald Trump destinada a reestructurar la vacunación infantil en los EEUU, pero los mayores obstáculos podrían ser los desafíos financieros y logísticos sin precedentes que impondría a padres, proveedores de salud y farmacéuticas.

El anuncio del lunes realizado por el presidente republicano exige separar las vacunas combinadas —incluida la triple vírica (SRP: sarampión, rubéola y paperas)— en inyecciones independientes. La orden establece que las citas para esta y otras vacunaciones deben espaciarse siempre que sea posible.

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Para lograrlo, las farmacéuticas tendrían que recuperar una serie de vacunas individuales que no se han comercializado por separado en los EEUU desde hace décadas. También tendrían que construir nuevas plantas de fabricación capaces de producir millones de dosis más de las que el país utiliza actualmente.

Para los padres, separar la vacuna triple vírica y espaciar las dosis significaría volver al consultorio médico muchas más veces de las que se requieren en la actualidad. Esas consultas también podrían saturar a los pediatras que suelen administrar las vacunas, al tiempo que elevarían los costos asociados a jeringas y otros suministros médicos.

Estudios realizados en EEUU y en otros países han demostrado que las vacunas combinadas aumentan la probabilidad de que los niños estén completamente protegidos contra enfermedades infecciosas antes de comenzar la escuela.

Los expertos en salud afirman que no existe ninguna base científica para cambiar de rumbo.

«Hacemos cosas que son menos convenientes y más costosas si hay una buena razón para ello», afirmó la Dra. Anna Durbin, de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins. «No hay una buena justificación para esto. Creo que es una política de salud pública muy mala».

El plan de Trump requeriría una reestructuración en la fabricación de vacunas

Bajo la orden ejecutiva de Trump, se instruye a los funcionarios federales a elaborar en un plazo de 90 días planes para separar la vacuna triple vírica y espaciar la administración de otras vacunas.

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Sin embargo, científicos farmacéuticos y antiguos reguladores afirman que esos cambios probablemente llevarían años y requerirían que las farmacéuticas gastaran decenas de millones de dólares en nuevos estudios e instalaciones de producción.

En la actualidad, en EEUU no existen vacunas individuales para el sarampión, las paperas o la rubéola. Todas las vacunas aprobadas para esos virus por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) son combinadas. Este enfoque «tres en uno» ha sido la norma en EEUU desde principios de la década de 1970.

El Dr. Jesse Goodman, exjefe de vacunas de la FDA, señaló que las empresas tendrían que realizar grandes estudios para demostrar que las nuevas dosis individuales generan en los niños respuestas del sistema inmunológico similares a las de las versiones actuales.

Las empresas también podrían tener que demostrar la seguridad de las nuevas instalaciones y procedimientos de fabricación, dado que las vacunas individuales contra el sarampión no se han producido ampliamente en EE. UU. desde hace aproximadamente medio siglo.

«La pregunta es cuánto ha cambiado desde entonces y qué tan cómodas se sentirán la FDA y las empresas confiando en esas comparaciones», dijo Goodman, quien actualmente es profesor en la Universidad de Georgetown.

Diseñar, construir y obtener la aprobación federal para nuevas plantas de vacunas suele demorar alrededor de cinco años, según expertos de la industria.

Además, Goodman indicó que la FDA tendría que revisar y autorizar cada vacuna separada de forma individual, un proceso que no tiene precedentes.

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«No creo que exista ningún ejemplo comparable en el que se hayan eliminado medidas de salud pública enormemente efectivas que protegen a los bebés, sin una razón científica documentada», afirmó.

Las dosis individuales para el sarampión y enfermedades afines suelen utilizarse en países de ingresos más bajos que no pueden pagar la vacuna combinada. Merck, GSK y el puñado de otras empresas que abastecen de vacunas infantiles a EE. UU. solo fabrican la versión combinada.

En comunicados independientes, Merck y GSK afirmaron que defienden la seguridad y efectividad de sus productos. Ninguna de las dos mencionó planes para separar sus vacunas.

«Hasta la fecha, no hay evidencia científica publicada que demuestre beneficio alguno en separar la vacuna combinada triple vírica en tres dosis individuales», declaró Merck en un comunicado enviado por correo electrónico.

Los padres tendrían que realizar muchos más viajes al médico

La vacuna triple vírica se administra actualmente en dos dosis: la primera al año de edad y la segunda después de los 4 años. Dividir la vacuna en sus tres componentes individuales significaría seis visitas al médico. Espaciar otras vacunas para la tos ferina y diferentes enfermedades infecciosas podría multiplicar el número de visitas aún más.

A medida que aumenta el número de visitas, es más probable que los padres pierdan las citas o dejen de programarlas, según Durbin.

«Va a ser menos conveniente, más caro y habrá menos personas vacunadas», señaló.

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Desde el año pasado, Trump ha expresado repetidamente su preocupación por la cantidad de vacunas que reciben los niños estadounidenses y ha pedido al secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., que reduzca la cifra. Kennedy y otros funcionarios han señalado a países más pequeños, como Dinamarca, que recomiendan un número ligeramente menor de vacunas que EEUU.

Sin embargo, desglosar las vacunas combinadas dará como resultado que los niños reciban muchas más inyecciones individuales que en otras naciones comparables, señala Durbin.

El portavoz de la Casa Blanca, Kush Desai, afirmó que los esfuerzos de la administración Trump sobre la vacuna triple vírica «darán a los padres más opciones en cuanto al momento y la frecuencia para sus hijos, lo que en última instancia aumentará las tasas de vacunación para las tres enfermedades».

La orden sobre vacunas no es vinculante legalmente

A pesar de la naturaleza sin precedentes de la orden de Trump, algunos expertos se muestran escépticos de que se traduzca en cambios significativos.

Ni la Casa Blanca ni la FDA pueden obligar a las farmacéuticas a desarrollar y solicitar la aprobación de nuevas vacunas. Y desde una perspectiva comercial, las empresas tienen pocos incentivos para desarrollar versiones individuales de vacunas que ya venden en dosis combinadas.

«Estarían compitiendo contra sí mismas, y no hay razón para hacer eso», dijo el Dr. Paul Offit, investigador de vacunas del Children's Hospital de Filadelfia y exasesor gubernamental.

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Aunque la orden de Trump pide más investigaciones y recomendaciones federales, solo los gobiernos estatales tienen la autoridad legal para exigir vacunaciones a los escolares. La orden simplemente aconseja a los estados que consideren actualizar sus leyes para reflejar el enfoque de la administración Trump.

«Creo que los estados ignorarán esto», concluyó Offit. «Creo que la conclusión es que no necesitamos acudir a Donald Trump para obtener asesoramiento médico».