El primero en responder fue el presidente Donald Trump.
"Nosotros ganamos las elecciones y eso tiene consecuencias... Tenemos una candidata fantástica", dijo el presidente en referencia a su elegida, Amy Coney Barrett, para el escaño vacío en la Corte Suprema tras la muerte de la magistrada Ruth Bader Ginsburg.
Trump, y los republicanos, quieren confirmar a su candidata cuanto antes aún cuando en noviembre la mayoría de estadounidenses podría elegir cambiar al actual presidente.
Joe Biden, por su parte, dijo que se debería esperar a que las elecciones presidenciales de noviembre se definan. "Simplemente no es apropiado hacer esto antes de las elecciones", dijo Biden.
El demócrata hizo énfasis en que uno de los casos más relevantes que ahora está en manos del Máximo Tribunal es Obamacare, la ley de salud asequible que protege a millones de personas en EEUU y que el gobierno de Trump quiere eliminar.
La pugna por la Corte Suprema
La discusión por llenar los puestos de la Corte Suprema se encendió cuando en 2016 el líder de la republicano del Senado, Mitch McConnell, inventó una regla que inhibió la potestad presidencial de elegir a un juez.
En 2016, el último año de la presidencia del demócrata Barack Obama, el senador por Kentucky, líder republicano del Senado Mitch McConnell, bloqueó el proceso de nominación de Merrick Garland para el puesto en el Máximo Tribunal que quedó vacante tras la súbita muerte del magistrado Antonin Scalia, considerado el conservador más sólido de la corte.
Así, con un movimiento sin precedentes en la democracia estadounidense, logró 'reservar' el puesto vacío para que un siguiente gobierno, que en este caso fue del mismo signo político que él, con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.
Tras retener el puesto por nueve meses, el Senado de mayoría republicana se disponía a votar al juez conservador para ocupar el lugar, momento en que los demócratas estallaron con una esperable pataleta que McConnell aniquiló invocando la llamada 'opción nuclear', algo que marcó un precedente irreversible para la nominación de un magistrado.
Ahora, tras la muerte de la jueza Ruth Bader Ginsburg y a menos de dos meses de las elecciones presidenciales, McConnell redibuja las mismas reglas que él inventó. Este es un repaso sobre cómo Mitch McConnell, con el aliento de sus partidarios en el Congreso y posterior Casa Blanca de Trump, se convirtió en el artífice, en el 'diseñador', de una Corte Suprema a la medida republicana.