La estrategia de presión de Donald Trump contra Teherán se apoya en una red de
21 bases militares con presencia estadounidense en Medio Oriente. Ante el cierre del
Estrecho de Ormuz por ejercicios navales de Irán y Rusia,
Washington ha movilizado una fuerza sin precedentes. La cercanía de los portaaviones permitiría un ataque inmediato si el líder supremo Alí Jamenei no acepta detener el enriquecimiento de uranio en el plazo de diez días fijado por la Casa Blanca.
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