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Reporte desde méxico. Pues muchísimas gracias eric por este reporte.
Ahora en venezuela el dolor sigue escribiendo historias que conmueven a todo el mundo. Más de 150 personas que nadie ha fosas individuales en venezuela, mientras que cientos de familias no se dan por vencidas y continúan buscando desesperadamente a sus seres queridos.
Borja entre esa cantidad enorme de escombros. Es una situación terrible la que están enfrentando, así que vamos a darle seguimiento.
Para eso pasamos con francisco urreiztieta. Él tiene lo último golpeó al país hace ya casi dos semanas.
Mire en la ladera de una montaña, apartado de la vista de el terreno de un cementerio municipal donde ya se ven las primeras tumbas de las víctimas de los terremotos enterradas en el lugar. Una hilera de cruces blancas marca la ubicación de cientos de cuerpos que yacen sepultados en fila.
Muchas tumbas no tienen nombres. Son cuerpos que están sin identificar con números y códigos para un posterior reconocimiento.
Muy doloroso. De verdad que demasiado doloroso, porque mucho de nuestro hemos perdido compañeros de trabajo, otros han perdido sus familiares.
Los ataúdes se siguen acumulando. Las primeras cifras hablan de centenares de cuerpos ya sepultados en el lugar.
La capacidad de este camposanto construido de emergencia se va llenando. Más cuerpos sin vida.
Vienen en camino los cuerpos de las primeras víctimas del fueron llevados a este lugar, al cementerio de la esperanza, donde 150 cuerpos ya fueron enterrados, sin ser identificados por los familiares. A las autoridades.
Tomaron, pues, datos biométricos y de huellas dactilares para posteriores reconocimientos. Van más de 3000 fallecidos, según las cifras oficiales, pero la que es mucho más alta.
Un dato que las autoridades no dan a conocer. Entre tanto, más cuerpos son extraídos en las zonas donde golpearon los terremotos.
Mi abuela falleció, mi abuelo, mi hermano y mi hermana embarazada de ocho meses que todavía no la conseguimos. Debajo de los escombros.
Los familiares de las víctimas de los terremotos siguen buscándolos entre montañas de escombro y metal, casi sin esperanza de encontrarlos con vida y muchos ya resignados con solo recuperar