El Departamento de Comercio de
EEUU reporta un
crecimiento récord del 1.7% en el consumo,
la cifra más alta en tres años. Sin embargo, el alce en los precios de la
gasolina y el costo de vida explican este fenómeno: los ciudadanos no adquieren
más productos, sino que pagan más por ellos. Ante la inflación, los consumidores
abandonan las compras grandes y optan por adquirir cantidades pequeñas poco a poco para
ajustar su presupuesto, lo que dispara el valor total de las ventas minoristas.