El bloqueo de recursos financieros impide que
Nicolás Maduro contrate defensa privada, lo que podría obligar al Estado a asignar abogados de oficio
. Analistas legales advierten que
esta situación roza una violación a la Sexta Enmienda, la cual garantiza el
derecho a un defensor de elección propia. Si el tribunal mantiene el embargo de activos,
el erario público estadounidense terminaría pagando los honorarios de un equipo legal altamente especializado para el exgobernante.