null: nullpx
Corrupción

Bolsos con dólares, monjas cómplices y un exministro que finge locura: los ingredientes de novela de la política argentina

Un video publicado esta semana muestra al exministro José López entrando con casi nueve millones de dólares en un convento, donde dejó un arma de alto calibre. López lleva un mes en prisión y las monjas han sido llamadas a declarar en el último escándalo de corrupción en Argentina.
14 Jul 2016 – 12:13 PM EDT

Los argentinos lo repiten con algo de humor y con bastante de resignación. Al mirar los noticieros o leer los diarios, muchos dicen: “En este país no te podés aburrir”. E incluso lo repiten algunos periodistas al presentar las noticias del día. En los últimos meses, los casos de corrupción se parecieron bastante al argumento disparatado de una serie de televisión.

Si la política argentina fuese un programa, esta semana se emitió un nuevo capítulo. Los canales de televisión difundieron videos de José López, ex secretario de Obras Públicas durante el kirchnerismo y actual diputado del Parlamento del Mercosur, ingresando bolsos con casi 9 millones de dólares y un arma al convento de General Rodríguez (Buenos Aires), mientras recibía la asistencia de dos monjas.

La secuencia del video que grabó la cámara de seguridad del monasterio de las Monjas Orantes y Penitentes de Nuestra Señora de Fátima durante la madrugada del 14 de junio dura poco más de 10 minutos. En la misma, se puede ver cómo el exministro deja un arma larga en el exterior del convento andtes de entrar con los bolsos. Poco después, sobre las cuatro de la mañana, llega la policía y detiene al exfuncionario.

Ahora el video pone en duda el testimonio de la hermana Inés, la religiosa que le abre la puerta y que describió a la prensa una escena, y dijo que en un principio pensó que López llevaba comestibles para después agregar: Él le dijo a la madre (Alba) que había robado dinero para la casa de ejercicio y la madre le dijo 'si es dinero robado yo no lo quiero'".



El fiscal federal Federico Delgado pidió la declaración indagatoria de la hermana Inés, de María Amalia Díaz (esposa de López) y de Andrés Galera y Eduardo Gutiérrez, presuntos testaferros del exfuncionario detenido. Según la Justicia, tanto Díaz como las monjas forman parte de la trama para intentar ocultar los millones. Además, analiza tomarle declaración a la madre Alba, pero debe establecer su estado de salud.

Un mes de locura

Pero la cosa no acaba ahí. Hoy se cumple un mes de la detención de López en el Penal de Ezeiza, el de máxima seguridad en el país, que aloja a unos dos mil detenidos. El ex secretario de Obras Públicas, que aún no reveló el origen del dinero incautado, pasa sus días en el pabellón dedicado a los detenidos con problemas psiquiátricos y de adicciones. Desde el momento de su detención y durante estos días de encierro, no faltaron los momentos cinematográficos.


Dos días después de ser apresado, López se negó a declarar ante el juez Daniel Rafecas. Y pidió a los gritos cocaína. Fernanda Herrera, que en ese momento era abogada de López y luego se convirtió en participante del show televisivo “Bailando por un sueño”, aseguró que su defendido "sentía voces y deliraba". Finalmente, los análisis clínicos y psiquiátricos determinaron que López no tiene ningún problema psicológico que le impida razonar y prestar declaración.

Es difícil saber si está haciéndose pasar por loco, pero el show aún no llegó a su fin. En los últimos días, comenzó a bailar desnudo ante las cámaras de seguridad y a llamar a gritos a José Alperovich, ex gobernador de Tucumán, provincia natal del detenido.

La historia de José López es sólo una -quizá la más escandalosa y mediática- en el medio de un aluvión de detenciones de ex funcionarios del kirchnerismo. En el mismo penal de Ezeiza que López está alojado el ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime, en el marco de la causa que investiga la compra de trenes usados a España y Portugal durante el gobierno del fallecido Néstor Kirchner. Los guardiacárceles dicen que tienen un trato “muy correcto y educado". También pasa sus días en el penal Lázaro Báez, el empresario acusado de lavado de dinero dentro de la causa que investiga la ruta del dinero K, una causa por la que investigan también a Cristian Fernández de Kirchner. Después de algunos días de depresión, dicen que Báez comenzó a leer mucho y relacionarse con los otros presos. Cerca de su celda, otro de los detenidos es Daniel Pérez Gadin, contador de Báez detenido por la misma causa.

Los funcionarios apresados fueron hombres muy poderosos y estuvieron cerca de Cristina Fernández de Kirchner, que no está ajena al mundo de las citaciones judiciales. La semana pasada, el juez federal Claudio Bonadio congeló las cuentas bancarias de la ex presidente hasta que acepte y cubra el embargo por 15 millones de pesos (alrededor de un millón de dólares), que se le fijó al ser procesada en la causa por las operatorias de dólar futuro. Según el juez, las operaciones se realizaron “en condiciones dañosas para el erario público, ya que entre septiembre y noviembre de 2015 se vendieron contratos de dólar futuro por parte del Banco Central de la República Argentina a valores inferiores al precio de mercado con conocimiento e intención, que provocaron cuantiosas pérdidas para el Estado nacional”.


En la entrevista concedida al canal C5N, la viuda de Néstor Kirchner dijo: “Quedó demostrado el hostigamiento que recibo de un sector del Poder Judicial”. La diputada Margarita Stolbizer le disparó con munición gruesa: “Es una delincuente, tiene un patrimonio descomunal que no puede explicar".

Por momentos, este último capítulo parece el argumento de una película. Un exfuncionario que elige un convento para esconder sus dólares; las monjas, que le abren la puerta, quedan implicadas en el caso; el mismo tipo que manejaba la obra pública de un país aparece hecho un loco pidiendo cocaína a gritos y bailando desnudo frente a las cámaras; otros políticos presos en la misma cárcel. Como si eso fuese poco, en pleno invierno y con un brutal tarifazo de gas, el presidente Mauricio Macri salió a decir que para ahorrar energía “hay que estar abrigados en casa y no en remera o en patas".

La política argentina parece una comedia disparatada con argumento simplón. Puede despertar una mueca, que se parece a una sonrisa. Pero al final da ganas de llorar.


Publicidad