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Mayra Hernández y Jesse Iñiguez: lo que el café puede hacer por un vecindario de bajos recursos

CHICAGO, ILLINOIS
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11 Jul 2017 – 1:33 PM EDT



Back of the Yards se ha convertido en un vecindario de triste fama en Chicago. El año pasado, una matanza asociada con pandillas llegó a tal nivel que los residentes rogaron que la policía los ayudara a detener la violencia.

Es esta reputación la que quieren combatir Mayra Hernández (29) y Jesse Iñiguez (36), dos residentes del barrio que abrieron una cafetería que sirve café artesanal de alta calidad. “Hay una necesidad en esta comunidad para un espacio como este”, dice Hernández, quien fue la impulsora de esta nueva aventura. “No tenemos espacios para reunirnos, espacios para que profesionales o amigos se sienten y platiquen. Lo único que tenemos es un Dunkin Donuts y un Burger King”, añade.

La idea comenzó hace 18 años, cuando Jesse estaba en su primer año de universidad. Sin embargo, fue hace un año que la idea comenzó a concretarse, cuando Hernández y Iñiguez estaban subempleados y buscando nuevo camino para sus vidas laborales. Iñiguez había tenido una cafetería hace unos años, la que fracasó por la crisis financiera de 2008 y tenía miedo de volver a esta pelea. Pero Hernández pensaba distinto: “¿Por qué no vuelves a intentarlo con una cafetería?”, sugirió su amiga. Ella misma empezó a vender un ‘cold brew’ delicioso en mercaditos y cuando Iñiguez probó la creación de su amiga, pensó que quizás podrían hacerlo funcionar juntos.


“Yo nací y crecí en Back of the Yards, y la primera vez que entré a una cafetería fue en mi primer año de universidad”, dice Iñiguez. “Y me puse a pensar, ¿por qué no tenemos algo así en Back of the Yards? Esto es algo que mi comunidad habría apreciado mucho”. Y así nació el nuevo negocio, Back of the Yards Coffee Co.


La cafetería es también un espacio comunal que está cambiando el entorno del vecindario. Para Hernández, es especialmente importante crear oportunidades para artistas en la comunidad: quiere tener eventos de micrófono abierto y presentar arte de residentes en el vecindario. De hecho, la cafetería inauguró hace un mes y medio a su primer artista y fotógrafo en residencia, Ricardo Cervantes. Tanto Jesse como Mayra quieren enfocarse mucho en la torrefacción del café: piensan que pueden contratar a gente de la comunidad para aprender a hacer esta parte del proceso de tostado y así crear puestos de trabajo en Back of the Yards. Están consiguiendo sus granos de café de campesinos en Chiapas y actualmente, por cada bolsa de grano que venden, donan un dólar a fundaciones comunitarias. La primera donación de la cafetería fue el sábado 30 de septiembre a un programa llamado Kid's Café, el que ofrece programas de reforzamiento a estudiantes mediante un grupo de tutores.

Es más, dice Hernández, quieren demostrar que los mexicanos sí tienen interés en tomar café de alta calidad. “Mucha gente nos ha dicho que a la comunidad latina no le importa tomar un café bueno”, dice Hernández. “Pero a mí me da tanta felicidad cuando la gente prueba nuestro café y dicen ‘yo siempre tomo mi café con azúcar, pero este lo puedo tomar sin nada’”. Hernández dice que esto es importante para ella, porque tiene familiares diabéticos y sabe que hay una alta incidencia de diabetes en la comunidad latina.

En el fondo, Hernández y Iñiguez sienten que están haciendo una profesión de fe en su comunidad y en su misión como negocio. Y parece que va a valer la pena. “Estamos al frente de una escuela secundaria y el otro día estabamos parados afuera platicando”, dice Iñiguez. “Un hombre en un auto paró y nos preguntó cuando íbamos a abrir. Luego unas maestras salieron y nos preguntaron lo mismo. Yo creo que tenemos algo muy especial aquí”, concluye.

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