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Las llamativas piscinas que son tendencia en el mundo arquitectónico

Arquitectos y diseñadores están dando a las albercas una imagen distinta.
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27 Jun 2016 – 1:42 PM EDT

Australia está haciendo un buen papel en la Bienal de Arquitectura de Venecia, puesta en marcha el pasado mayo. En su pabellón, que estará abierto durante todo el verano, este país-continente recibe a los asistentes con una piscina para adultos. “ The Pool”, obra de la urbanista Michelle Tabet y de la dupla de arquitectas Isabelle Aileen Toland y Amelia Sage Holliday (cuyo alter ego es la plataforma de colaboración Aileen Sage Architects), es todavía más declaración que estructura.

The Pool es el lente a través de cual se puede explorar la identidad cultural de Australia”, de acuerdo con Holliday y Tabet. “De las piscinas de la necesidad a las piscinas de la opulencia, la piscina en sí es una pieza arquitectónica clave, una fuente de memoria, y también un escenario. Tiene la singular capacidad de evocar tanto lo sagrado como lo profano”.

Esta piscina contiene además la posibilidad de hacer recordar la gloria Olímpica: los medallistas de oro Shane Gould e Ian Thorpe son dos de los iconos culturales a los que los directores creativos del pabellón se han aproximado a fin de ilustrar lo que las albercas significan para los australianos. Para Dan Hill, director asociado en Arup, las piscinas son “ un espacio público distintivo de Australia, la plaza nacional”.

No obstante su autenticidad cultural, “The Pool” está diseñada para ser un éxito. Venecia es sofocante en verano. Con más razón, entonces, la obra llega en un momento en que arquitectos y diseñadores están dotando a la piscina, como tipología, de una nueva imagen.

Piscinas flotantes o suspendidas –algunas recordando diseños ya perdidos en el tiempo; otras poniendo a prueba los límites de la ingeniería– están reapareciendo en las propuestas de todo el mundo. La piscina nunca ha sido una idea impopular, pero conforme ha crecido el lujo de las viviendas multifamiliares ha aumentado el estatus propio de estas. A veces demasiado.

La piscina flotante es una realidad inapelable

Volviendo a Australia, Melbourne es la ciudad que más recientemente ha anunciado planes para diseñar una piscina flotante. Yarra Pools, una propuesta que también tuvo su debut en la Bienal de Arquitectura de Venecia, es una alberca flotante construida por Studio Octopi para el río Yarra, en cuyo tramo final fue fundada la ciudad de Melbourne en 1835. Esta urbe no es la primera en albergar una piscina en una plataforma que filtra el agua al tiempo que flota. De hecho, Yarra Pools no es siquiera el primer concepto de alberca flotante que manejan estos arquitectos.


El concepto de piscina flotante tomó más relevancia en la escena internacional en 2011, cuando los promotores de +POOL, a través del sistema de financiación masivo Kickstarter, recaudaron más de 40,000 dólares para construir una piscina flotante y con capacidad de autodrenaje en el río Este de Nueva York. Esta tendría un aforo para 500 nadadores a la vez. Si bien este proyecto ha tenido un desarrollo lento, +Pool ha visto aflorar en cambio un número importante de imitadores, desde un par de piscinas flotantes para el Támesis (diseñadas por Studio Octopi) hasta Swale, un “bosque de comida flotante” –una especie de embarcación con aspecto de ensalada– concebido por el artista Mary Mattingly.

Construir una piscina que flote sobre un río puede parecer una idea futurista y extravagante. Pero, como lo han dejado saber los promotores de +Pool, se trata de un concepto más bien antiguo.


“Las piscinas flotantes se fueron desarrollando de forma paralela a lo que lo fue haciendo la ciudad de Nueva York, esto es, desde principios del siglo XIX, cuando la elite de la urbe usaba los balnearios flotantes ubicados cerca del parque Battery, en el Bajo Manhattan”, consta en el sitio web del proyecto. “Tras la Guerra Civil, el enorme influjo de inmigrantes requería de baños públicos tanto en el río Hudson como en el río Este, pues un gran número de ellos no disponía de instalaciones adecuadas en sus hogares”.

Por otra parte, las piscinas flotantes comprenden una tecnología más que probada. La Floating Pool Lady, en El Bronx, superó a +POOL siendo la primera alberca flotante en Nueva York en más de un siglo cuando abrió en 2007, aunque con menos pompa y fanfarria que la asociada a la campaña Kickstarter. Existen, además, piscinas flotantes en Berlin, París, y Copenhage.

La piscina suspendida ya hizo su aparición

El pasado mes de agosto, los promotores de Embassy Gardens, una nueva constructora de viviendas cerca de la Battersea Power Station en el distrito Nine Elms de Londres, anunciaron sus planes de levantar una piscina bien por encima del nivel del suelo. La llamada sky pool (en la imagen superior) quedaría suspendida unos diez pisos sobre la superficie de la tierra, conectando dos torres residenciales en uno de los distritos londinenses más chics.

Como en el caso de la flotante, la piscina suspendida no es un proyecto aislado. SHoP Architects, empresa encargada de algunos de los proyectos de más alto perfil en Brooklyn –por ejemplo, el Barclays Center y el futuro plan de redesarrollo la fábrica de azúcar Domino– ha diseñado una de estas obras suspendidas para Manhattan. Otra piscina con fondo de vidrio, en Surat, Gujarat, conectaría dos torres residenciales. Y, por si esto no bastara, el diseño de otra piscina suspendida ganó recientemente un concurso de rascacielos en París.

Ninguno de estos proyectos constituye una realidad todavía. Y, de hecho, sobre todos pesan las mismas dudas: responsabilidad, sostenibilidad e ingeniería. También les son consustanciales las preocupaciones de clase. Todas son comodidades privadas a exhibirse en espacios públicos. En Londres y Manhattan particularmente, donde los alquileres son muy altos y la desigualdad en materia de vivienda es una preocupación galopante, las piscinas suspendidas están llamadas a ser un pararrayos (de atención, está claro).


Hay algunos conceptos novedosos en el diseño de piscinas que han aparecido para tratar a las piscinas privadas como tal, sin dejar de experimentar con la tipología. Una casa diseñada por Open Platform for Architecture para un acantilado en el Líbano entierra la casa en la pizarra o pared del acantilado y despliega una piscina con fondo de vidrio como techo de la casa. Se trata de una expresión dramática que no descansa únicamente en su estatus de elite, o al menos no en el sentido en que lo hace una simple piscina privada en el espacio público.

La importancia de las albercas públicas

Otra novedad es la de un desarrollador inmobiliario, que ha anunciado la construcción de una piscina pública al interior de un edificio privado. El diseño Guildhouse para un rascacielos, en el municipio Croydon de Londres, presenta una piscina con fondo de vidrio en el piso 14, la cual es de uso gratuito para todos.

El acceso público es un rasgo sumamente escaso en muchos de estos novedosos diseños. Si la piscina constituye un importante referente arquitectónico para Australia o cualquier otro lugar, es porque ella –la piscina pública- habla de un espacio compartido por todos en los buenos momentos. Espacio este que es reducido con la privatización de las piscinas en los patios traseros de las casas unifamiliares, o en los tejados de condominios multifamiliares. De ahí que puedan perder el apoyo público necesario para que se construyan más de su tipo.

La pregunta para las +Pools del mundo sería: ¿Funcionarán como aquellas piscinas públicas en que los niños se sienten a gusto durante todo el verano, o funcionarán más bien como parques privados? Como bien ha observado mi colega Brentin Mock, los residentes latinos y afroamericanos tienen, respecto de los blancos, prioridades diferentes en cuanto a los parques públicos. Los diseñadores de piscinas flotantes necesitan, entonces, asegurarse de que sus obras inviten y sean accesibles a personas de color y bajos ingresos. De otra manera, las nuevas albercas seguirán siendo tan ajenas como esas que, suspendidas, cuelgan sobre nuestras cabezas.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.


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