Lula, el obrero que vuelve a hacer historia con un cuarto mandato en Brasil

La mayoría de los electores apoyaron a Lula en esta segunda vuelta, pero ahora será su turno de demostrar cómo puede atender las demandas que siguen vigentes.

Video Brasil amplía horario de votación en medio de denuncias y retrasos electorales

A tan solo unos días de cumplir 81 años, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva conquistó un cuarto mandato este domingo, tras remontar en la segunda vuelta de unas elecciones marcadas por la profunda polarización en Brasil.

El veterano líder de izquierda protagonizó una inesperada remontada frente al senador derechista Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, al imponerse con el 51.8% de los votos contra el 48.2% de su rival.

PUBLICIDAD

Lula se convirtió así en el primer candidato de la historia democrática reciente del país en ganar una segunda vuelta después de quedar en segundo lugar en la primera. Su victoria le permitirá tener un cuarto mandato al frente de la mayor economía de América Latina.

Sin embargo, el mandatario aún tiene retos por delante que no ha podido resolver del todo en su actual gestión y las cifras muestran esas deudas: casi la mitad de los electores que participaron en el proceso respaldaron a su adversario con la esperanza de ver un cambio.

La mayoría apoyó a Lula en esta segunda vuelta, pero ahora será su turno de demostrar cómo puede atender las demandas que siguen vigentes.

De la pobreza al poder

Nacido el 27 de octubre de 1945 en el empobrecido estado de Pernambuco, en el noreste de Brasil, Lula fue el séptimo de ocho hijos de una familia campesina.

Siendo niño, emigró junto a su madre y sus hermanos al estado de São Paulo en busca de mejores oportunidades. El viaje, de casi dos semanas a bordo de un camión, marcó el inicio de una vida entre empleos precarios y dificultades económicas.

Trabajó como limpiabotas, vendedor ambulante y obrero metalúrgico. En una fábrica perdió el dedo meñique de la mano izquierda en un accidente laboral.

Su ascenso político comenzó en los sindicatos metalúrgicos de São Paulo, donde encabezó huelgas multitudinarias contra las condiciones laborales durante la dictadura militar brasileña (1964-1985).

En 1980 participó en la fundación del Partido de los Trabajadores (PT), la fuerza política que lo llevaría a la presidencia después de tres derrotas electorales consecutivas.

PUBLICIDAD

Fue elegido por primera vez en 2002 y reelegido en 2006. Sin embargo, presidencia en 2011 con una elevada popularidad y una imagen de defensor de las clases trabajadoras.

Video Flávio Bolsonaro y Lula da Silva se van a segunda vuelta en elecciones de Brasil, análisis sobre el panorama

De la presidencia a la cárcel

La caída llegó años después, cuando los escándalos de corrupción vinculados a la operación Lava Jato golpearon al PT y alcanzaron al propio Lula.

En 2018 fue encarcelado tras una condena por corrupción y lavado de dinero, lo que le impidió disputar las elecciones presidenciales de ese año. Pasó 580 días en prisión, hasta recuperar su libertad en 2019. Dos años después, el Supremo Tribunal Federal anuló sus condenas por irregularidades judiciales y cuestionamientos sobre la imparcialidad del juez que lo había sentenciado.

La decisión le devolvió sus derechos políticos y abrió el camino para otro regreso.

En 2022 derrotó por un estrecho margen al entonces presidente Jair Bolsonaro y volvió al poder con la promesa de combatir el hambre, recuperar los programas sociales y proteger la Amazonía.

Durante su tercer mandato, Lula impulsó nuevas medidas contra la pobreza y consiguió reducir la deforestación amazónica. Sin embargo, las preocupaciones por la delincuencia, el costo de la vida y las finanzas públicas desgastaron su popularidad.

Una cuarta victoria contra los pronósticos

Su nueva candidatura estuvo marcada por las dudas sobre su edad y su capacidad para gobernar otros cuatro años.

Lula respondió con una intensa agenda de campaña e incluso realizó ejercicios físicos frente a las cámaras para demostrar su vitalidad. Pero el mayor desafío lo tuvo en las urnas.

PUBLICIDAD

Tras quedar detrás de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta, el mandatario tuvo que modificar su estrategia, reforzar su presencia en redes sociales y movilizar al sector de la izquierda que temía el regreso de la familia Bolsonaro al poder.

Con su reelección, Lula se prepara para gobernar hasta 2031, a la edad de 85 años. Al concluir su cuarto periodo, habrá acumulado 16 años en la presidencia, una marca sin precedentes para un mandatario brasileño elegido democráticamente.

Pero el exobrero metalúrgico encontrará un escenario complicado: un Congreso dominado por fuerzas conservadoras, una elevada deuda pública, crecientes demandas para combatir la inseguridad y una sociedad profundamente polarizada.

El hombre que alguna vez comparó su trayectoria con un milagro vuelve así a desafiar las expectativas. Consciente del peso de su experiencia, lanzó una frase durante su campaña que define la visión que tiene de sí mismo:

"No hay nadie en este país con más experiencia como presidente que yo", declaró a medios extranjeros en su casa de Alvorada en 2024.

Ahora tendrá cuatro años más para demostrarlo.