El senador conservador Flávio Bolsonaro aventaja en dos puntos en intención de voto al presidente Lula, a horas del balotaje en Brasil, según dos encuestas divulgadas el día sábado.
Brasil llega a una dramática segunda vuelta electoral en la que elige a su presidente
Los brasileños definen hoy el futuro de su país al elegir a un nuevo presidente de entre dos modelos de nación completamente opuestos. El senador Bolsonaro llega con dos puntos de ventaja sobre el actual presidente, Luis Inácio Lula da Silva, que busca su cuarto mandato.
La reñida contienda electoral se definirá el domingo entre el mandatario izquierdista que busca su cuarto mandato y el hijo mayor del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro.
Flávio Bolsonaro obtuvo el 47% de los sufragios en el primer turno de hace tres semanas sobre el 45% de Luiz Inácio Lula da Silva.
El presidente inició la carrera hacia el balotaje relegado, pero ganó terreno en las encuestas luego de masivas manifestaciones en las calles y una campaña fuerte en redes sociales.
Un sondeo del instituto Datafolha, publicado el jueves, dio un empate de 50%.
Este sábado, las encuestas de Datafolha y Quaest mostraron una diferencia entre ambos candidatos dentro del margen de error, con 51% para el senador y 49% para el mandatario.
El viernes, Lula y Bolsonaro tuvieron su último debate televisado, en el que abordaron sus propuestas tras un primer cara a cara marcado por ataques e insultos.
La encuesta de Datafolha fue realizada entre el jueves y el viernes, y no precisa si realizó entrevistas después del debate.
La de Quaest fue realizada entre viernes y sábado, día en que las campañas convocaron a miles de personas en las calles para medir sus fuerzas.
La mayoría de las encuestas no previeron la victoria de Bolsonaro en el primer turno y daban como ganador a Lula por un estrecho margen.
El baño de masas horas antes de la cita en las urnas
En Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais, familias y motociclistas llenaron la emblemática Praça da Liberdade junto a Flávio Bolsonaro, de 45 años.
"El partido hoy en el poder quiere dejar a la gente dependiente del Estado. Nosotros valoramos la libertad", dijo a la AFP el empresario Ebert Dorigo, al hacerse eco de una crítica frecuente entre los bolsonaristas a los programas sociales de Lula.
El senador se desplazó luego al acomodado barrio de Barra da Tijuca, en Río, para visitar la casa en la que su padre se recuperó tras ser apuñalado en la campaña de 2018, que lo llevó a la presidencia.
Carteles de "Fuera Lula" y banderas de Estados Unidos e Israel sobresalían entre los miles de asistentes, entre ellos un grupo de niños con los que el senador se hizo selfis al llegar.
También bailó y rezó una oración junto a la multitud.
Con camiseta de la selección brasileña y gorro verde, Ilma Gomes de Souza, una profesora de 53 años, contó a la AFP que en su juventud votó por Lula porque se dejaba "influenciar".
"Ellos tuvieron muchos años para cambiar Brasil, pero lo hundieron", fustigó.
Flávio Bolsonaro promete mano dura contra el crimen, libre mercado y cercanía con Estados Unidos, en la línea de su padre, condenado a 27 años de cárcel por intentar un golpe de Estado tras perder ante Lula en 2022.
Lula, que aspira a un cuarto mandato, apuesta en parte al rechazo a un regreso de los Bolsonaro al poder.
"Lula va a ganar mañana por el trabajo de los jóvenes en las calles y por el celular", dijo en la Paulista Flores Tonietti Filho, un jubilado de 71 años, en alusión al teléfono que el presidente estrenó en esta contienda para hablarles directamente a sus electores.
América Latina sigue de cerca la elección.
Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en 2025, la derecha ganó la mayoría de las presidenciales de la región.
Lula acusa a Washington y a Meta de intentar interferir en los comicios, en medio de un pulso judicial por supuestas acciones ilegales de ambas campañas en redes sociales.
La empresa estadounidense lo niega.
Los ataques hasta el último minuto
Ambos candidatos se vieron las caras el viernes en un último debate en TV Globo, donde hablaron más de propuestas que en el primero, marcado por los insultos.
Lula atacó la inexperiencia de su rival, mientras Bolsonaro lo presentó como un político del pasado, con "ideas que no funcionan más".
Uno de los momentos más tensos llegó cuando el senador lo acusó de dar beneficios sociales "con una mano y quitarlos con los nueve dedos".
Se refería al dedo que Lula perdió en un accidente laboral en su juventud, como obrero metalúrgico.
Bolsonaro se disculpó, pero este sábado Lula publicó en sus redes una foto de su mano sin el meñique apoyada sobre la bandera brasileña: "Trabajadores y trabajadoras de Brasil, uníos. Nosotros merecemos respeto".









