Antes de que el balón comenzara a rodar, la Copa Mundial ya había tomado las calles de la Ciudad de México. Bajo un cielo gris y una mañana fría, miles de aficionados avanzaban hacia el coloso de Santa Úrsula envueltos en banderas, cánticos y una mezcla de nerviosismo y entusiasmo que transformó la rutina capitalina en una celebración colectiva.
La fiesta comenzó antes del silbatazo: así se viven las primeras horas de la Copa Mundial en México
Sombreros, máscaras de lucha libre, catrinas y el sonido de Cielito Lindo acompañaron la llegada de miles de personas que comenzaron a transformar las calles de la capital mexicana en una postal de entusiasmo y expectativa
A unas horas de la ceremonia de apertura, programada para las 11:30 a. m. (hora local), y del partido inaugural entre México y Sudáfrica, previsto para las 13:00 horas, la fiesta futbolística ya se respiraba en cada andén, en cada fila y en cada conversación improvisada entre personas llegadas de distintos rincones del mundo.
Familias completas, grupos de amigos, parejas y viajeros solitarios comenzaron a congregarse desde poco antes de las 05:00 de la mañana del jueves 11 de junio, fecha marcada en el calendario internacional este 2026.
Desde N+ Univision te contamos cómo se viven las primeras horas de esta jornada histórica, marcada por la euforia futbolística, las expresiones culturales mexicanas y la llegada de visitantes de distintas partes del mundo.
Aunque visitantes de países como Estados Unidos, Canadá, Alemania, Sudáfrica y Corea del Sur también se hicieron presentes, fueron los mexicanos quienes dominaron el paisaje con playeras verdes, sombreros gigantes, zarapes y una creatividad que convirtió el trayecto al estadio en un desfile cultural.

El mundo vive un mosaico de identidad mexicana
Entre la multitud de aficionados de la Copa Mundial, aparecieron trajes de china poblana, atuendos de mariachi, referencias a la cultura mexica y catrinas pintadas con minucioso detalle. Algunos aficionados llevaban máscaras de lucha libre; otros, pelucas tricolores. Incluso hubo quienes maquillaban de manera solidaria a desconocidos para recrear calaveras, una expresión vinculada a la relación que México mantiene con la muerte como parte de su identidad cultural.
Los tradicionales gritos de "¡México!" se mezclaron con las notas de Cielito Lindo y otras canciones populares mexicanas. El águila del escudo nacional destacaba en banderas, camisetas y accesorios, mientras el característico sentido del humor mexicano encontraba espacio en carteles y disfraces.

Crece la emoción por el debut mundialista
Los aficionados llegaron principalmente a través del Sistema de Transporte Colectivo, saturando los andenes, viviendo la euforia mundialista en las estaciones de la Línea 2 del Metro y el Tren Ligero para acercarse al estadio, en donde se mantienen filas ordenadas para ingresar.
Aunque la apertura oficial del inmueble había sido anunciada para las 8:00 horas, fuentes confirmaron a N+ Univision que el acceso al recinto comenzó aproximadamente 20 minutos antes de lo previsto.
Influencers, creadores de contenido, medios de comunicación y aficionados comunes documentaban cada instante para compartirlo en redes sociales, capturando una atmósfera difícil de replicar fuera del contexto mundialista.

La espera antes del silbatazo inicial
Las autoridades permitieron el ingreso únicamente a quienes contaban con boleto; sin embargo, algunos aficionados permanecían en las inmediaciones con la esperanza de conseguir una entrada en la reventa. Otros simplemente deseaban formar parte del ambiente o alentar a la Selección Mexicana desde el exterior.
Así transcurrieron las primeras horas del Mundial en la capital mexicana, entre expectativa, símbolos nacionales y una euforia que convirtió la espera en parte esencial del espectáculo. Mientras el reloj avanzaba hacia la ceremonia inaugural y el debut de México frente a Sudáfrica, los alrededores del estadio continuaban recibiendo a nuevos contingentes de aficionados.
Algunos buscaban el mejor sitio para tomarse una fotografía que inmortalizara el momento; otros intercambiaban banderas, entablaban conversaciones en distintos idiomas o compartían recomendaciones sobre la ciudad que los recibía.
En medio del sonido de tambores, trompetas y porras improvisadas, la capital mexicana ofreció a los visitantes extranjeros una primera postal del torneo: una celebración multitudinaria en la que el futbol funcionó como punto de encuentro entre tradiciones locales y la diversidad de quienes llegaron para ser testigos del arranque de la máxima competencia del balompié mundial.








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