¿Habrá una transición en Venezuela con la esperada negociación entre el chavismo y parte de la oposición a partir de agosto?

El próximo 1 de agosto se iniciará un proceso de negociación entre el gobierno interino de Delcy Rodríguez y una parte de la oposición venezolana reconocida por EEUU como tal, a fin de avanzar hacia una normalización de las instituciones democráticas. ¿Es esta una señal de avance u otra estrategia para dilatar los urgentes cambios políticos que requiere Venezuela?

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Venezuela, aún sacudida por los potentes terremotos del 24 de junio que han dejado más de 5.200 muertos hasta la fecha, se prepara para dar inicio desde el 1° de agsoto a un proceso de "trabajo conjunto" entre el gobierno interino de Delcy Rodríguez y parte de la oposición venezolana que fungió como cabezas del Poder Legislativo en el período 2015-2020, que cuenta con el reconocimiento de Estados Unidos para participar en un plan de trabajo impulsado por Washington.

La iniciativa abre la interrogante de si da pie a una transición política que conduzca a elecciones presidenciales, entre otros hitos democráticos demandados por los venezolanos, y donde Estados Unidos parece fungir a partes iguales como mediador y árbitro.

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Al respecto, el secretario de Estado y jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, dijo este domingo que eran "buenas noticias" que para "iniciar el proceso de transición, que es lo que necesita el pueblo venezolano".

Rubio describió el proceso, conformado por "un grupo que representa a la Asamblea Nacional de 2015, la última asamblea nacional elegida democráticamente, el grupo que reconocimos como el gobierno legítimo de Venezuela, (que) se reunió con el gobierno interino y acordó establecer un formato y un foro no solo para las conversaciones de reconciliación, sino también para iniciar el proceso de transición".

La convocatoria, en medio de la tragedia humanitaria por los sismos, fue reconocida por la Asamblea Nacional que dirige Jorge Rodríguez —hermano de Delcy Rodríguez— y controlada por el chavismo, y también por los exintegrantes de la misma Asamblea Nacional de 2015.

Jorge Rodríguez confirmó la iniciativa con un breve mensaje, donde formalizó escuetamente "el inicio de una hoja de trabajo conjunta" con los exdiputados opositores. De parte de la oposición que atendió el llamado, se comunicó sobre "una agenda de trabajo conjunta a partir del 1 de agosto concebida como una hoja de ruta", con objetivos como "estabilidad, democracia y recuperación nacional" dentro de una "nueva etapa".

Y subraya la Asamblea opositora que "será prioridad el fortalecimiento de las instituciones democráticas, del sistema electoral y el restableciomiento de las garantías para la participación política".

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Rubio dijo sobre el llamado que "veremos cómo se desarrolla, pero creemos que este acuerdo fue recibido en gran medida en Venezuela como una excelente noticia, y sin duda, estaremos muy involucrados en él".

La presión de Washington sobre Caracas

El peso de la presión diplomática, comandada por Rubio, se notó cuando Jorge Rodríguez tuvo que contradecir sus propias palabras sobre la prioridad actual del gobierno interino de posponer cualquier transición hacia una democratización del país mientras se enfrenta la emergencia humanitaria por los terremotos.

El pasado lunes 13 de julio Jorge Rodríguez expresó que en el gobierno interino —instaurado tras el derrocamiento de Nicolás Maduro al ser capturado por militares de EEUU— "no tenemos cabeza para preocuparnos por (la elección del) Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y el Consejo Nacional Electoral (CNE) ahora".

"Es un irrespeto, una grosería, reunirse entre políticos para decidir quienes van al CNE o el TSJ. Hay tiempo para eso, y si saben contar, conmigo no cuenten con ese tipo de reuniones", afirmó tajantemente el líder del poder legislativo en el chavismo.

Pero, pocas horas después, el mismo Rodríguez emitió el comunicado ya citado con una postura diametralmente opuesta sobre el inicio de reuniones con la oposición, para discutir temas que pueden considerarse parte de una transición política.

Al respecto, el analista político venezolano y profesor universitario Benigno Alarcón, expresó en sus redes sociales que la mano de Washginton dirigiendo la situación en Venezuela se evidenció explícitamente.

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"Esta ha sido la semana en que la tutela dejó de ser inferencia: ahora existe un mecanismo documentado, mesa de negociación con fecha y primer desembolso multilateral, aunque sin condiciones conocidas", dijo Alarcón, en alusión también al desembolso de $346 millones que recibirá el gobierno de Delcy Rodríguez de parte del FMI como parte de las ayudas para aliviar la destrucción de los terremotos.

El secretario Rubio dijo sobre la reconstrucción que EEUU ya ha comprometido más de $180 millones de dólares, y están buscando más recursos.

"Creo que estamos tratando de ayudarlos a obtener acceso a financiamiento y crédito internacionales para la reconstrucción". Este paso daría oxígeno al gobierno de Rodríguez, cuyo acceso a los fondos multilaterales y el financimiento internacional está vedado por no ser reconocido el gobierno de Maduro como legítimo, y por el impago de Venezuela de sus deudas y obligaciones desde hace casi una década.

EEUU, ¿árbitro y mediador?

El llamado "tutelaje", del cual se habla en Venezuela en conversaciones a pie de calle, es explicado por Alarcón: "el proceso que puede caminar hacia una transición ya existe; las condiciones para la transferencia de poder aún no. Evidentemente Washington gobierna la mesa de negociación y sus resultados no están solo en las manos de quienes negocian, lo que convertiría esto en una negociación más, sino dependiendo de la presión de quien arbitra, más que media, en el proceso".

La conformación de esta mesa de trabajo es distinta al llamado que planteó la líder opositora venezolana y premio Nobel de la Paz 2025 María Corina Machado, quien se anunció lista para conducir cualquier negociación con el chavismo hace varias semanas.

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Pero ahora, con el llamado a la negociación de agosto, Machado llamó a sus principales aliados en la oposición para valorarla. Hasta la fecha, tras varios encuentros, aún no se fija una posición al respecto.

En plena crisis por los terremotos, Machado acusó a las autoridades de Venezuela de cerrar el espacio aéreo para impedirle volver al país, de donde salió de forma clandestina a recoger el Nobel en Oslo en diciembre.

Expertos señalan que la insistencia de Machado en regresar va en "contracorriente" con los intereses de Washington.

Esto "la ha marginado más en el proceso de transición" política, indicó a la AFP Juan Manuel Trak, profesor de la Universidad de Salamanca en España. No obstante, algunas encuestas la señalan como la líder más reconocida por los opositores, pese a la clandestinidad y la imposibildiad de volver a su país.

Con información de AFP