El hecho de que Cilia Flores fuera capturada por Estados Unidos junto a su marido, Nicolás Maduro, traslada la idea de que su papel va mucho más allá del de “primera dama” de Venezuela.
Cuál era el poder en el chavismo y el gobierno de Venezuela de Cilia Flores, capturada junto a Maduro y acusada en EEUU
El rol de Flores iba mucho más allá de simple "primera dama" de Venezuela, y expertos la consideran uno de los pilares fundamentales del chavismo desde hace décadas.
Flores se encontraba junto al depuesto líder cuando fuerzas especiales enviadas por Washington llevaron a cabo su histórico ataque el pasado viernes en Caracas. Ambos fueron trasladados a EEUU para enfrentar cargos relacionados con narcotráfico, entre otros.
Sin embargo, las esposas de anteriores objetivos de Washington en su lucha contra el tráfico de drogas desde América Latina nunca fueron imputadas junto a sus maridos.
No ocurrió cuando el panameño Manuel Noriega acabó entregándose a EEUU hace exactamente 36 años, acusado igualmente de introducir drogas en el país, si bien su esposa ya se encontraba refugiada en la Embajada de Cuba en ese momento, tras el inicio de la invasión estadounidense semanas antes.
Tampoco la esposa del hondureño Juan Orlando Hernández, recientemente indultado por Donald Trump, fue objetivo de la Justicia estadounidense cuando el expresidente fue extraditado en 2022 y condenado a 45 años de cárcel por narcotráfico.
Flores, en cambio, tuvo que comparecer junto a Maduro este lunes ante una corte de Nueva York, donde se declararon inocentes de todos los cargos.
Entonces ¿cuál era el poder real de Flores en el chavismo y en el gobierno que lideraba su esposo hasta hace apenas unos días?
Una carrera en la que ocupó roles clave en el movimiento chavista
Abogada de 69 años, Flores es considerada una operadora clave del chavismo desde hace décadas. No en vano, Maduro pidió llamarla “la primera combatiente de la Patria” cuando se convirtió en primera dama de Venezuela en 2013.
Pero, antes de eso, Flores ya llevaba décadas comprometida con la llamada Revolución Bolivariana. Su implicación se inició cuando se sumó, al igual que Maduro, al Movimiento Bolivariano MBR-200, fundado por Hugo Chávez.
Su apoyo a Chávez fue recompensado cuando pasó a formar parte del grupo de abogados que lo defendió tras el intento golpista que lideró en 1992, y por el que acabó siendo indultado dos años después.
En esas visitas a prisión y en la campaña para liberar a Chávez fue donde conoció a Maduro, diez años menor que ella y con quien inició una relación entonces que perdura hasta hoy.
Cuando Chávez asumió la presidencia del país, Flores fue elegida diputada a la Asamblea Nacional en 2000, y reelegida cinco años después.
En 2006, Flores hizo historia al convertirse en la primera mujer en ocupar la presidencia de la Asamblea Nacional, cargo en que permaneció cinco años.
En ese periodo, fueron varias las polémicas que rodearon la gestión de la hasta ahora primera dama venezolana, como cuando prohibió el acceso de la prensa a la Asamblea o cuando fue señalada de haber presuntamente influido en la contratación de miembros de su familia.
En 2012, Flores fue nombrada procuradora general de la República, hasta llegar poco después al Palacio de Miraflores junto a Maduro como presidente tras la muerte de Chávez.
Su papel fundamental tras la muerte de Chávez
Es tras la muerte de Chávez que analistas identifican uno de los momentos más importantes de la carrera de Flores, al erigirse como una pieza clave en los años en que el chavismo aún tenía disputas internas por la sucesión y para consolidar el control del gobierno sobre el Poder Judicial y otras instituciones clave.
“Ella es una figura fundamental en la corrupción en Venezuela, absolutamente fundamental, y especialmente en la estructura del poder”, dijo Zair Mundaray, exfiscal venezolano, a The New York Times. “Muchos la consideran mucho más astuta y perspicaz que el propio Maduro”, agregó.
Cuando Maduro llegó al poder, sin embargo, Flores adoptó un perfil público más bajo para evitar competir en protagonismo con su esposo. Sin embargo, ello no implicó una pérdida de poder, según expertos.
“Ella tiene todo un trabajo político. Cuando llega a primera dama, pasa a un segundo plano. Pero para muchos, es el poder detrás del trono o una asesora de primera línea”, dijo a CNN Carmen Arteaga, doctora en Ciencia Política y profesora asociada de la Universidad Simón Bolívar.
Para Arteaga, “no hay dudas” de que Flores era considerada hasta ahora como la mujer más poderosa de Venezuela, o al menos mientras el chavismo continúe en el poder.
“Actualmente es impopular, tiene la misma imagen que él (Maduro). Trabajan estrechamente, la opinión pública los percibe como una entidad”.
Estados Unidos supo siempre de la importancia del rol de Flores y, en 2018, le impuso sanciones económicas junto a otros altos cargos de Maduro con el objetivo de presionar al presidente venezolano.
Su rol fundamental en el gobierno se mantuvo hasta los últimos días. Hace tan solo unas semanas, con motivo del aumento de tensiones entre EEUU y Venezuela tras el despliegue militar de Washington en el Caribe, Maduro designó un equipo de dirigentes del chavismo para crear un nuevo buró político del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
Entre dichas personalidades clave, por supuesto, se encontraba la propia Flores.
Mira también:
