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Amanda Rentería, el ímpetu latino detrás de Hillary Clinton

Amanda Rentería, el ímpetu latino detrás de Hillary Clinton

La hija de un inmigrante mexicano se ha convertido en la directora de política nacional campaña de la candidata demócrata

Amanda Rentería, Directora de Política Nacional de Campaña Hillary Clinton Univision

Por J. Gonzalo @jangelgonzalo

Su nombre aún no es muy conocido por el gran público, pero quedan 18 meses para que se familiaricen con él. Amanda Rentería está llamada a jugar uno de los papeles más importantes y decisivos dentro de la estrategia de la precandidata Hillary Clinton  para instalarse en el Despacho Oval.

A sus 40 años, esta mexicoamericana de California ha decidido aceptar el reto de convertirse en la directora de política nacional de quien con casi total seguridad será el nombre que representará al Partido Demócrata en las boletas para las elecciones presidenciales de 2016. Desde su puesto, Rentería supervisará la campaña de Hillary Clinton, por lo que trabajará coco a codo con la exsecretaria de Estado. Pero si uno echa un vistazo a la cuenta de Twitter de Rentería no encontrará su actual ocupación hasta la última línea de su biografía.

Foto de su bio de Twitter: “Hija del Valle Central, madre, exmaestra de secundaria, exjefa de personal, bailadora, beisbolera, y ahora directora política nacional #Hillary2016”.

La estrategia que aplicará para convertir a Hillary en la sucesora de Barack Obama parece clara: primero las personas y después los candidatos.

“Clinton es una persona que todos conocen su nombre -explica Rentería- pero realmente no saben qué persona es”, y ese será uno de los principales desafíos de su trabajo: despejar la imagen que los estadounidenses tienen de una mujer que ha pasado por los puestos de primera dama, de senadora y secretaria de Estado y que ahora ha decidido volver a tratar de conseguir la presidencia de los Estados Unidos.

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No va a ser una tarea fácil para Rentería, pues seguramente hay pocos políticos en activo de los que se hayan escrito "y se vaya a escribir- más que de su nueva jefa. Pero a nadie se le escapa que la función de esta mujer de ascendencia mexicana también será atraer el tan codiciado voto latino sin el que, como cada vez queda más patente, es imposible cruzar el umbral de la Casa Blanca.

Rentería nació en una familia humilde, hija de una mexicoamericana y de un inmigrante mexicano de Zacatecas, que se instaló en el Valle Central de California en la década de los sesenta para trabajar como bracero. Rentería es la segunda de tres hermanas, a quienes sus padres les enseñaron dos grandes lecciones: que “la vida no es únicamente dinero” y que hay que “pelear por las cosas importantes” con “pasión”.

Ella fue la primera en graduarse en la universidad en su familia, y lo hizo con honores en estudios de economía y ciencias políticas en Stanford, lo que le abrió las puertas de Goldman Sachs. Ahí trabajó como analista por tres años. Sin embargo, volvió a California y se desempeñó por un año como profesora en Woodlake High School.

Pese a que disfrutó de su puesto con los alumnos (hoy sigue pensando que de no haber decidido dedicarse a la política habría continuado su carrera como profesora o en un puesto similar que le permitiera enfocarse en el servicio público) decidió continuar su formación en Harvard, y obtuvo un Máster en Administración de Empresas (MBA).

Su paso por estas prestigiosas instituciones “no fue fácil” pero encontró la misma razón que la ha empujado a lanzarse al proceloso mundo de la política: el compromiso con la comunidad. “Cuando yo fui a Stanford o Harvard, mis padres no sabían cómo ayudarme. Pero nosotros tenemos la fuerza adentro, y cuando piensas que no puedes seguir "reflexiona Rentería- sabes que hay una comunidad que está pendiente y esperando que sigas adelante. Y sé que es un ejemplo para que otros sepan que pueden hacerlo también”.

Por eso, casi como algo natural, fue su salto al Senado, donde llegó en 2006 de la mano de la representante demócrata por California Dianne  Feinstein, y continuó después junto a la senadora por Michigan, Debbie Stabenow, prestando sus servicios para el Comité de Agricultura del Senado. Fue en la Cámara Alta donde su camino se cruzó con Hillary Clinton, por aquellos años representante por Nueva York.  Pero la política la volvería a llevar a California.

En el 2014, la hija de un bracero anunció su decisión de competir por un asiento en el Congreso, por el distrito 21, que estaba ocupado por el republicano David Valadao, hijo también de inmigrantes, aunque de raíces brasileñas. No lo consiguió. Pese a contar con el apoyo de grandes pesos pesados del partido (desde Nancy Pelosi al mismísimo presidente Barack Obama), y ser un distrito en el que aproximadamente el 72% es de descendencia mexicana, Rentería no consiguió sacar de su escaño a su oponente y perdió las elecciones por un amplio margen de cerca de 20 puntos.

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Muy lejos queda ya aquella niña que en sus primeros años de vida visitaba el país de su papá para bailar ballet folclórico. Esta experiencia es el reflejo de esos millones de personas que viven en Estados Unidos y que han crecido “con el amor a diferentes países” y que pueden impulsar a que por primera vez una mujer ocupe la Casa Blanca. 

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