Antes y después de los partidos de futbol, jugadores y entrenadores suelen coincidir en que lo importante es "hablar" dentro de la cancha, pues de poco sirve un comentario provocador si no se respalda en el campo. Sin embargo, los futbolistas deben comunicarse constantemente: entre ellos, el director técnico, los rivales y el árbitro, muchas veces sin necesidad de palabras; pero ¿cómo funciona ese diálogo y cuáles son las reglas que lo rodean?
¿En qué idioma se comunicarán los jugadores con los árbitros en el Mundial?
El Mundial reunirá a selecciones de 48 países y decenas de idiomas distintos, obligando a árbitros y futbolistas a entenderse con gestos, códigos y señales universales
De cara a la Copa Mundial, que comenzará el 11 de junio y se disputará en México, Estados Unidos y Canadá, en N+ Univision repasamos algunos de los códigos formales e informales del deporte más popular del planeta.
La Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) espera que más de seis millones de aficionados asistan a los estadios durante el torneo que durará 39 días y contará con 104 partidos que se disputarán en 16 ciudades sede repartidas en Norteamérica.
También se estima que alrededor de seis mil millones de personas seguirán los partidos desde distintos rincones del mundo, cuya final será el 19 de julio en el Estadio Nueva York/Nueva Jersey (MetLife Stadium).
El idioma global del balón
Primero hay que partir de que el futbol es un lenguaje universal por sí mismo. Puede ser entendido y vivido en casi cualquier parte del mundo, sin importar la cultura o la religión. Las reglas son las mismas, pero también la pasión: un gol puede gritarse con la misma emoción colectiva en Argentina que en Uzbekistán, Japón o Senegal. Lo mismo puede doler un penal en contra.
En la práctica, el balompié se ha convertido en un deporte cada vez más internacional, donde miles de jugadores y entrenadores cambian de país y conviven diariamente con distintos idiomas dentro de la cancha y los vestuarios.
A nivel de cifras, Brasil, Francia y Argentina encabezan como los países que más futbolistas exportan al extranjero, con 1,455 jugadores brasileños, 1,275 franceses y 1,016 argentinos militando fuera de sus países, con un total de 3,746 expatriados repartidos en 135 ligas internacionales, según el reporte publicado el 1 de mayo por el Observatorio de Futbol CIES.
Asimismo, en la temporada 2025-2026, España registró 228 futbolistas extranjeros, equivalentes al 43.8% de los jugadores de LaLiga. Mientras que Inglaterra alcanzó 380 futbolistas de otras nacionalidades, es decir, el 72% de la Premier League, según datos de Transfermarkt.
Para esa misma campaña, la Liga MX registró 167 futbolistas extranjeros, equivalentes al 35.2% de sus 474 jugadores totales. En la MLS, la cifra ascendió a 508 extranjeros, es decir, el 58.9% de un universo de 862 futbolistas, según el portal de estadísticas y valores de mercado del futbol.
La diversidad lingüística también alcanza a los banquillos, donde los técnicos han tenido que adaptarse a vestidores cada vez más diversos.
Mircea Lucescu, legendario exjugador rumano y uno de los entrenadores más laureados del futbol, con 35 títulos oficiales, falleció en abril pasado, pocos días después de que la selección de Rumania que dirigía fuera eliminada por Turquía en el repechaje. Además de su trayectoria, destacaba por hablar siete idiomas: rumano, francés, inglés, italiano, español, portugués y ruso.
Carlo Ancelotti tuvo que aprender portugués el último año, tras ser anunciado como técnico de la selección brasileña. "Carletto" ya dominaba el italiano, su lengua natal, además del español, inglés y francés.
En 2008, la UEFA y la editorial Langenscheidt publicaron un diccionario trilingüe de futbol en inglés, francés y alemán. La obra, pensada como herramienta para traductores, intérpretes y administradores del deporte, incluye alrededor de 2 mil términos que cubren no solo el juego, sino también aspectos como estadios, equipamiento, medicina y la prensa.
El vocabulario puede consultarse en el siguiente link: https://es.uefa.com/news-media/news/01cc-0f84d6686e32-504aa9d9c730-1000--diccionario-de-futbol-de-la-uefa/.
Esto confirma que el futbol se juega en un escenario global donde la comunicación es clave para competir al más alto nivel.
¿Qué lengua hablarán árbitros y jugadores?
Ahora bien, el Mundial será uno de los torneos con más diversidad lingüística. Por primera vez en la historia, el torneo reunirá a selecciones de 48 países.
Tan solo el juego inaugural entre México y Sudáfrica enfrentará a un país que domina el español, contra otro que cuenta con 11 idiomas oficiales: afrikáans, IsiNdebele, IsiSwati, IsiXhosa, IsiZulu, sepedi, sesoto, setswana, tshivenda, xitsonga e inglés.
Todavía no está definido quiénes serán del cuerpo arbitral, pero lo más probable es que se comuniquen en lengua inglesa con los futbolistas, técnicos y entre ellos.
El 12 de junio también habrá cruces marcados por la variedad lingüística. Canadá, con inglés y francés como idiomas oficiales, se enfrentará a Bosnia y Herzegovina, donde conviven variantes del bosnio, croata y serbio. Mientras que Estados Unidos, de predominio angloparlante, se medirá ante Paraguay, un caso singular en América por el estatus oficial del español y el guaraní, una lengua indígena con fuerte presencia cultural.
Es cierto que los futbolistas no irán a debatir ni a dar discursos, sino a intentar marcar más goles que el rival. Sin embargo, durante el partido tendrán que comunicarse más allá del balón. Aunque sea poco, habrá reclamos, señales, indicaciones, gritos e incluso insultos.
Para ello está el Código Disciplinario de la FIFA, cuyo texto establece que los procedimientos pueden realizarse en español, francés o inglés. Son las lenguas aceptadas a nivel internacional y alguna de ellas se usará en la Final.
Tanto las partes como los órganos judiciales pueden expresarse en cualquiera de estos idiomas, y las decisiones se emiten en esas mismas lenguas, según el apartado 47. Además, el código actualizado se publicó el pasado 1 de mayo en esos tres idiomas y señala que, en caso de discrepancias entre versiones, prevalece la de lengua inglesa, de acuerdo con el apartado 72.
Este mismo esquema se replica en el arbitraje deportivo ante el TAS, donde el proceso se desarrolla en español, francés o inglés, con la posibilidad de utilizar otros idiomas si se autoriza y se cubren los costos de traducción e interpretación por las partes en cuestión.
La Copa de la FIFA tendrá el cuerpo arbitral más amplio que haya existido en un Mundial, con un Team One integrado por 52 árbitros centrales, 88 asistentes y 30 asistentes de video provenientes de 50 federaciones y las seis confederaciones continentales.
Sin embargo, habrá más europeos, con 17 jueces principales. De Sudamérica irán 10, lo mismo que de Norteamérica y del Caribe. De Asia serán ocho colegiados y de África seis más. El neozelandés Campbell-Kirk Kawana-Waugh será el único que representará a Oceanía.
En la primera fase se jugarán 72 encuentros, lo que significa que un árbitro pitará más de dos veces en esta instancia, o incluso tres partidos.
Dada la combinación de nacionalidades, no sería descabellado suponer que el Japón contra Suecia sea pitado por un silbante africano. Igual es posible que el encuentro de Corea del Sur versus Chequia, que será en Guadalajara, esté arbitrado por un portugués.
Señales clave y la Ley Vinicius
Así que todo se decidirá en la cancha, pero bajo una convivencia de idiomas, con dificultades de entendimiento entre palabras.
Por eso, el futbol se apoya mucho en señales del árbitro y otros movimientos que funcionan como una forma de comunicación más universal y permiten que el partido siga sin depender completamente de lo que se dice, sino lo que se hace.
El 11 contra 11 está diseñado para poder funcionar casi sin necesidad de hablar. Gran parte de lo que ocurre en el campo se entiende a través de códigos visuales que son prácticamente universales.
Por eso los partidos pueden desarrollarse incluso cuando los protagonistas no comparten un idioma común. A esto se suman otras señales como indicar faltas o goles con gestos reconocidos en todo el mundo.
Un ejemplo claro de esto es el uso de las tarjetas amarilla y roja, que fueron creadas precisamente para evitar malentendidos lingüísticos y permitir que las decisiones disciplinarias se entiendan de forma inmediata, sin explicaciones largas.
Aún así, el inglés será una referencia básica, debido a que muchas palabras clave para el balompié son tomadas de las reglas establecidas en Londres en 1863. Además, el deporte profesional se expandió desde Inglaterra con términos básicos como offside (fuera de lugar), corner (tiro de esquina) o penalty.
Eso no significa que las palabras sean innecesarias, tanto para juzgar, como para penalizar y reclamar.
El IFAB (International Football Association Board), organismo que define y mantiene las reglas oficiales del futbol, aprobó el pasado 28 de abril dos nuevas medidas en las Reglas de Juego para sancionar conductas discriminatorias e inapropiadas en el deporte.
Entre los cambios, se establece que podrá mostrarse tarjeta roja a los jugadores que se tapen la boca con la intención de ocultar actos de discriminación durante un partido. La decisión fue tomada por unanimidad en una sesión celebrada en Vancouver, tras consultas con la FIFA y otros actores del deporte.
Esa disposición entrará en vigor a partir del próximo 11 de junio. La regla fue comunicada a las 48 selecciones participantes del Mundial.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, respaldó el cambio normativo al señalar que, si un jugador se tapa la boca al hablar, puede presumirse que intenta ocultar algo indebido, ya que, en su opinión, no habría motivo para hacerlo si no hubiera nada que esconder.
La medida fue adoptada luego de una polémica ocurrida el pasado 17 de febrero, durante el partido de ida de los play-offs de la UEFA Champions League entre el Benfica y el Real Madrid.
En ese encuentro, el jugador argentino Gianluca Prestianni fue señalado por Vinícius Jr. de haberle dicho repetidamente el insulto racista "mono", mientras se tapaba la boca para intentar ocultar lo que decía a los árbitros y a las cámaras. El episodio provocó la activación del protocolo antirracismo y una investigación posterior de la UEFA.
El caso generó una fuerte polémica porque, aunque el jugador negó haber realizado un insulto racista, las imágenes y la denuncia del delantero brasileño reavivaron el debate sobre cómo detectar y sancionar este tipo de conductas en el campo.
Y es que muchas veces lo que ocurre entre los jugadores no es fácil de ver ni de escuchar, porque el lenguaje es rápido y oculto.
En mayo de 2020, el exárbitro mundialista mexicano Armando Archundia dijo que en partidos internacionales llegó a aprender groserías en distintos idiomas antes de los encuentros, especialmente cuando dirigía a jugadores que no hablaban español.
Lo hacía para entender mejor lo que le decían, adelantarse a posibles insultos y mostrarse seguro ante los jugadores, algo que muchas veces le ayudaba a ganar respeto, pues notaban que conocía la jerga local.
¿Hablar sin hablar?
Según el reglamento del IFAB, el arbitraje en el futbol moderno se apoya en una combinación de lenguaje corporal, señales y el uso estratégico del silbato para garantizar una comunicación clara durante el partido.
Eso no solo sirve para guiar el desarrollo del juego, sino también para reforzar su autoridad en el campo, aunque por sí solo no basta para explicar una decisión.
El silbato se usa en momentos clave como el inicio y final de cada periodo, la sanción de faltas importantes como penales o tiros libres, la detención del juego por lesiones o expulsiones, y la reanudación cuando se requiere una indicación clara a los jugadores, especialmente en situaciones donde deben respetar distancias reglamentarias.
Sin embargo, su uso no es obligatorio en todas las reanudaciones. El reglamento advierte que un uso excesivo o innecesario del silbato puede restarle impacto.
El mismo organismo internacional establece 11 señas oficiales utilizadas por los árbitros para comunicar de forma clara y estandarizada las decisiones e indicaciones durante un partido.
-Penal. El árbitro extiende un brazo apuntando directamente hacia el punto penal.
-Ventaja (1). Ambos brazos se extienden hacia adelante a la altura del pecho para indicar continuidad de la jugada.
-Ventaja (2). Igual que la anterior, pero con postura más marcada y brazos firmes hacia adelante.
-Tiro libre indirecto. Un brazo permanece levantado verticalmente por encima de la cabeza hasta que otro jugador toque el balón.
-Tiro libre directo. El silbante señala con un brazo extendido hacia la dirección del ataque del equipo beneficiado.
-Saque de esquina. El brazo apunta diagonalmente hacia la esquina del campo donde se ejecutará el córner.
-Saque de meta. El juez central extiende el brazo horizontalmente apuntando hacia el área o portería del equipo defensor.
-Tarjeta roja o amarilla. El árbitro levanta una mano por encima de la cabeza mostrando la tarjeta disciplinaria.
-Chequeo VAR. Un dedo toca la oreja mientras el otro brazo queda extendido, indicando comunicación con la cabina VAR.
-Revisión VAR. El colegiado dibuja un rectángulo en el aire con las manos simulando una pantalla de televisión.
-Cuenta regresiva de los últimos cinco segundos para el portero. El árbitro levanta la mano y muestra con los dedos la cuenta descendente visible de los últimos segundos permitidos al guardameta para controlar el balón.
Aquí algunas de estas expresiones que compartió el IFAB:

Además, son conocidas las siguientes expresiones de jugadores para evitarse de mayores diálogos:
-No hice falta / No toqué el balón. Levantar ambas manos abiertas para mostrar inocencia en una jugada.
-Piscinazo. Gestos con los brazos o el cuerpo para recriminar a un rival haberse dejado caer y simular una falta.
-Fui al balón. Suele hacerse dibujando o señalando un balón con las manos: el jugador forma un círculo con los dedos o con ambas manos, como si estuviera "marcando" la pelota en el aire.
-Mano. Tocarse el brazo o golpear la mano para señalar una posible mano del rival.
-Pedir tarjeta. Movimiento de la mano simulando sacar una tarjeta del bolsillo para solicitar amonestación o expulsión. Es considerado antideportivo.
-Solicitar VAR. Formar un rectángulo con las manos simulando una pantalla para pedir revisión.
-Pedir calma. Palmas hacia abajo para bajar la intensidad o calmar el partido.
-Hacer tiempo. Suele hacerse señalando la muñeca como si fuera un reloj, moviendo el dedo o tocándose la zona donde iría la correa. Con ello, el jugador sugiere al árbitro que el rival está retrasando el juego de manera intencional, o también puede usarse en sentido inverso para reclamar que el partido ya se está alargando demasiado.
-Acelerar o frenar el juego. Brazos rápidos hacia adelante: acelerar el ritmo. Palmas hacia abajo: bajar el ritmo.
-Pedir distancia en la barrera. Brazo extendido indicando la colocación de la barrera o los pasos de distancia.
-Reconocer falta. Levantar la mano para aceptar una infracción cometida.
-"¿Estás loco?"/Reclamo por fuertes entradas. Gestos de incredulidad o protesta ante entradas fuertes o a destiempo.
-"Ponte lentes". Gesto hacia el árbitro insinuando que no vio bien una jugada.
-Fuera de juego. Brazos abiertos o señalamiento hacia la línea para reclamar posición adelantada.
El árbitro puede expresar señas como:
-Levántate. Movimiento ascendente de la mano para indicar que el jugador debe ponerse de pie.
-Fin de discusión. Palma firme hacia el jugador para cortar el reclamo.
-Advertencia verbal silenciosa. Señalar o acercarse al jugador antes de mostrar tarjeta.
-Repetición de faltas. Señalar con dedos o insistir sobre un jugador para indicar acumulación.
-Indicar que no hubo mano. Movimiento horizontal de la mano o negación con la cabeza.
-Pedir distancia en la barrera. Brazo extendido marcando separación.
-Señales discretas de "una más y tarjeta".
-Aléjense. Extiende los brazos para pedir que el resto de jugadores se desaparte de la escena mientras dialoga con los implicados en una falta.
-Ven aquí. Llama al o a los futbolistas implicados en alguna discusión para pedirles que se calmen.Antes y después de los partidos de futbol, jugadores y entrenadores suelen coincidir en que lo importante es "hablar" dentro de la cancha, pues de poco sirve un comentario provocador si no se respalda en el campo. Sin embargo, los futbolistas deben comunicarse constantemente: entre ellos, el director técnico, los rivales y el árbitro, muchas veces sin necesidad de palabras; pero ¿cómo funciona ese diálogo y cuáles son las reglas que lo rodean?
