Parecía el argumento de una película de Hollywood. Lo que comenzó como una llamada de emergencia poco antes de la una de la tarde del martes terminó convirtiéndose en una de las crisis de rehenes más complejas y prolongadas que ha enfrentado Bakersfield (California) en años.
Explosivos, negociadores y más de 150 policías: así fue la toma de rehenes que paralizó Bakersfield durante más de 15 horas
Diez personas fueron retenidas dentro del edificio de Chase Bank. Pasaron allí 15 angustiosas horas hasta que el secuestrador, que portaba explosivos, fue abatido por el FBI. Todos los rehenes están a salvo. Te contamos el minuto a minuto del suceso
La vida de diez personas corría peligro. Un hombre armado con aparentes explosivos los retuvo dentro del edificio de Chase Bank, en pleno centro de la ciudad. Allí vivieron una agonía que se prolongó durante 15 horas y 31 minutos. Agentes locales, estatales y federales se movilizaron para salvarles la vida, en una carrera contrarreloj.
Al amanecer de este miércoles 3 de junio, la pesadilla había terminado: los diez rehenes estaban vivos, el sospechoso había sido neutralizado y más de 150 agentes federales comenzaban la larga tarea de reconstruir minuto a minuto lo ocurrido.
La actualización oficial fue presentada esta tarde por Jeremy Blakemore, subdirector del Departamento de Policía de Bakersfield ( BPD, por sus siglas en inglés), y por Sid Patel, Agente Especial a Cargo de la Oficina de Campo de Sacramento del Buró Federal de Investigaciones ( FBI).
Martes 2 de junio, 12:59 p.m.: las primeras llamadas
La crisis comenzó el martes 2 de junio de 2026 a las 12:59 de la tarde. El Departamento de Policía de Bakersfield recibió reportes sobre un hombre que ingresó al edificio de Chase Bank, ubicado en el 1515 de la calle 17, portando lo que parecía ser un dispositivo explosivo.
Conforme las unidades llegaban al lugar, confirmaron que el sospechoso se había atrincherado en el segundo piso del inmueble y había tomado varios rehenes.
Los primeros reportes indicaban algo todavía más alarmante: el individuo afirmaba portar explosivos adheridos a su cuerpo y aseguraba que algunos de los rehenes también tenían artefactos explosivos colocados. Los agentes pudieron observar elementos que respaldaban esas afirmaciones.
Los rehenes fueron identificados como empleados de la Oficina del Superintendente Escolar del Condado de Kern (Kern County Superintendent of Schools, KCSOS), cuyas oficinas se encuentran en el segundo nivel del edificio.
Mientras numerosos empleados y clientes lograban escapar, las autoridades iniciaron evacuaciones masivas en los negocios y edificios cercanos para poner a los vecinos a salvo.

1:30 p.m. Entran
los negociadores
Aproximadamente a la 1:30 de la tarde, el FBI recibió una solicitud formal de apoyo por parte del BPD, y en cuestión de minutos comenzaron a movilizarse recursos federales desde distintas partes de California.
Con el paso de las horas, llegaron equipos SWAT del FBI procedentes de Sacramento y Los Ángeles. Negociadores especializados en crisis, técnicos en explosivos de Sacramento, Los Ángeles y San Francisco, analistas, especialistas en víctimas y personal de apoyo entrenado para situaciones de alto riesgo.
La escena comenzaba a transformarse en una operación federal de gran escala.
Las negociaciones: horas de tensión y esperanza
Mientras cientos de personas observaban desde el exterior y los familiares aguardaban noticias, los negociadores iniciaron un diálogo permanente con el sospechoso. De acuerdo con las autoridades, gran parte de las conversaciones giraron en torno al historial judicial del individuo.
Durante la negociación solicitó acceso a documentos relacionados con procesos judiciales previos que, según él, habían sido manejados injustamente; también hubo intercambios relacionados con comida, agua y otras necesidades básicas.
Los negociadores apostaban por una resolución pacífica. Durante varias horas, la estrategia pareció dar resultados.
3:59 p.m.: el primer rehén sale libre
A las 3:59 de la tarde ocurrió el primer avance significativo. Tras varias horas de conversaciones, el sospechoso liberó a uno de los rehenes.
La salida confirmó que las negociaciones estaban produciendo resultados y renovó las esperanzas de familiares y autoridades. Sin embargo, todavía quedaban nueve personas cautivas dentro del edificio.
¿Quién era el hombre detrás de la amenaza en Bakersfield?
Durante la conferencia de prensa, el FBI identificó al sospechoso como Anthony Scott Searles Harris, de 41 años. Según Sid Patel, Harris había servido en el Ejército de Estados Unidos entre 2006 y 2007, aunque fue dado de baja de manera deshonrosa.
Las autoridades señalaron que tenía antecedentes criminales relacionados con delitos violentos cometidos con armas y que en 2014 había sido acusado de actos de abuso con un menor de 14 años. También figuraba en los registros como delincuente sexual.
De acuerdo con la investigación preliminar, Harris llegó a atar físicamente a cinco de los rehenes dentro de las oficinas del KCSOS.

8:24 p.m.: una segunda liberación
Cuando el reloj se acercaba a las nueve de la noche, las negociaciones lograron un segundo resultado. A las 8:24 p.m., un segundo rehén fue liberado.
Las autoridades señalaron que la liberación se produjo tras nuevos intercambios de información y materiales relacionados con los procesos judiciales que preocupaban al sospechoso. Pese a ello, el avance no duró mucho y, poco después, las negociaciones comenzaron a estancarse.
9:02 p.m.: el FBI asume el control
Con las conversaciones prácticamente detenidas y sin señales de que más personas fueran liberadas, el Departamento de Policía de Bakersfield tomó una decisión crítica. A las 9:02 de la noche, el FBI asumió oficialmente el control operativo de la crisis.
Los equipos tácticos federales pasaron al frente de la operación mientras continuaban trabajando de manera conjunta con el BPD. La preocupación aumentaba, ya que las autoridades sabían que uno de los rehenes tenía problemas médicos graves.
Según reveló posteriormente Sid Patel, una mujer diabética retenida dentro del edificio había mantenido comunicación con los negociadores hasta que la batería de su teléfono celular se agotó. En algún momento incluso fue necesario hacerle llegar medicamentos; para los responsables de la operación, el riesgo de perder una vida comenzaba a crecer.

Miércoles 3 de junio, 2:00 a.m.: llegan “los mejores de los mejores”
Mientras la ciudad dormía, aterrizaba en Bakersfield uno de los recursos más especializados del gobierno estadounidense. Según las autoridades, aproximadamente a las 2:00 de la madrugada del miércoles llegó desde Quantico, Virginia, el Equipo de Rescate de Rehenes del FBI (Hostage Rescue Team, HRT). Patel lo describió como el equivalente a las fuerzas especiales dentro del FBI.
Tras analizar planos, información de inteligencia, condiciones del inmueble y comportamiento del sospechoso, el HRT asumió el control táctico de la operación.
Conforme avanzaba la madrugada, la preocupación aumentaba. Las autoridades confirmaron posteriormente que encontraron múltiples artefactos explosivos improvisados, conocidos como IEDs (Improvised Explosive Devices).
Aunque más tarde se determinó que no representaban una amenaza activa, durante la crisis obligaron a los especialistas en explosivos a considerar escenarios de alto riesgo. Además, los mandos evaluaban constantemente el comportamiento errático de Harris.
Según explicaron los responsables de la operación, la combinación de posibles explosivos, la salud comprometida de una rehén y la evolución de las negociaciones llevó a concluir que el tiempo se estaba agotando.

4:30 a.m.: el desenlace
A las 4:30 de la madrugada del miércoles 3 de junio, el Equipo de Rescate de Rehenes ejecutó la operación final. El FBI confirmó que Harris fue neutralizado y la amenaza había terminado.
Los diez rehenes fueron rescatados con vida. Aunque las autoridades reconocieron que probablemente enfrentarán secuelas emocionales y psicológicas durante mucho tiempo, ninguno sufrió lesiones físicas durante el desenlace de la operación.
Una movilización masiva
La respuesta involucró a decenas de organismos. Además del Departamento de Policía de Bakersfield y el FBI, participaron la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos ( ATF), Investigaciones de Seguridad Nacional ( HSI), la Administración para el Control de Drogas ( DEA), y el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos (U.S. Marshals Service).
También la Oficina de Investigaciones Especiales de la Fuerza Aérea (Air Force OSI), la Fiscalía Federal, la Oficina de Servicios de Emergencia de California ( OES), la Patrulla de Caminos de California ( CHP), el Escuadrón Antibombas del Departamento del Sheriff del Condado Sacramento, el Departamento del Sheriff del Condado Kern, el Departamento de Bomberos de Bakersfield, servicios médicos de emergencia y Paul’s Ambulance Service.

En total, más de 150 miembros del FBI participaron directamente en la operación. Aunque la crisis terminó, muchos interrogantes permanecen.
Las autoridades indicaron en la conferencia de prensa del miércoles que no existe evidencia de que la Oficina del Superintendente Escolar del Condado Kern fuera el objetivo específico del ataque. Tampoco hay indicios de que otras personas participaran directamente en la toma de rehenes.
Sin embargo, la investigación continúa para determinar las motivaciones exactas del sospechoso, analizar los materiales encontrados durante los cateos y establecer si existieron componentes ideológicos o de otra naturaleza detrás de sus acciones.






