En Nueva York, la operación aérea en dos de sus principales terminales cambió de forma radical este sábado 2 de mayo. Spirit Airlines suspendió todos sus vuelos y los aeropuertos de LaGuardia (LGA) y el Internacional Newark Liberty (EWR), no tuvieron salidas ni llegadas programadas obligando a miles de pasajeros a replantear sus viajes.
“No hay vuelos saliendo ni llegando”: Spirit desaparece de LaGuardia y Newark ¿qué hacer ahora?
Spirit dejó de operar en LaGuardia y Newark y miles de pasajeros en Nueva York tuvieron que replantear su viaje en el aeropuerto. El proceso ahora pasa por reembolsos, bancos y nuevas reservas. ¿Qué hacer si tenías un vuelo con Spirit? Aquí te explicamos.
“Spirit Airlines ha suspendido sus operaciones en #LGA. No hay vuelos de Spirit saliendo ni llegando”, informó la cuenta oficial de X del Aeropuerto LaGuardia. El mensaje fue replicado para Newark, donde también se confirmó que no habría más operaciones. La instrucción fue directa: consultar el portal habilitado por la aerolínea para información sobre reembolsos y comunicaciones.
Desde la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey (PANYNJ), que administra los aeropuertos de la región, recomendaron “a todos los viajeros que habían reservado con Spirit Airlines hacer planes de viaje alternativos antes de llegar al aeropuerto”. La entidad aseguró que trabaja con sus socios para mantener la operación del resto de aerolíneas.
En LaGuardia, donde Spirit operaba como principal aerolínea en la Terminal A, los paneles de salida comenzaron a mostrar cancelaciones. Los mostradores quedaron cerrados y sin personal. En Newark, al menos 34 vuelos fueron cancelados el mismo día, mientras que en LaGuardia se reportaron 18 cancelaciones adicionales. En total, la aerolínea suspendió 277 vuelos dentro de Estados Unidos o con origen o destino en el país.
El impacto no se limitó a Nueva York. La decisión responde a una crisis financiera que se venía arrastrando desde la pandemia. Spirit había solicitado protección por bancarrota en noviembre de 2024, tras acumular pérdidas superiores a los 2.500 millones de dólares desde 2020. En agosto de 2025 volvió a acogerse al Capítulo 11, reportando deudas por 8.100 millones de dólares y activos por 8.600 millones.
El intento de rescate no prosperó. El gobierno del presidente Donald Trump evaluó una intervención, pero no se alcanzó un acuerdo. El secretario de Transporte, Sean Duffy, se opuso a un plan de rescate de 500 millones de dólares y afirmó que habría sido “tirar el dinero a la basura”. La presión aumentó con el incremento en los precios del combustible para aviones, impulsado por el contexto internacional, lo que terminó por cerrar el margen de maniobra de la aerolínea.
“Para mantener el negocio se necesitaban cientos de millones de dólares adicionales de liquidez que Spirit simplemente no tiene ni pudo conseguir”, dijo Dave Davis, presidente y director ejecutivo de la compañía. “Esto es tremendamente decepcionante y no es el resultado que ninguno de nosotros deseaba”.
La compañía anunció el cese inmediato de sus operaciones tras 34 años. En ese tiempo, llegó a transportar cerca de 1,7 millones de pasajeros en un solo mes, como ocurrió en febrero de 2026, aunque ya con una reducción de cerca de medio millón frente al mismo periodo del año anterior.
Miles de pilotos sin trabajo
El cierre tiene un impacto laboral directo. Cerca de 17.000 empleados quedaron sin trabajo. Entre ellos, más de 2.000 pilotos representados por la Asociación Internacional de Pilotos de Líneas Aéreas (ALPA). Su presidente, el capitán Jason Ambrosi, afirmó que la decisión “supone un golpe devastador” para quienes trabajaban en la compañía.
“Los pilotos de Spirit creyeron en el futuro de la compañía lo suficiente como para arriesgar su propio sustento. Cumplieron con su parte. Merecían un resultado mejor”, señaló Ambrosi. También advirtió que “el dolor de esta decisión no se sentirá en las salas de juntas”, sino en las familias que dependían de esos empleos. ALPA anunció que utilizará sus recursos para apoyar a los trabajadores afectados.
En paralelo, el Departamento de Transporte activó un esquema de contingencia. Duffy explicó que otras aerolíneas ofrecerán tarifas limitadas para los pasajeros afectados. “Hemos activado a nuestras aerolíneas asociadas para garantizar que los pasajeros no queden varados, que las comunidades mantengan el acceso a las rutas y que la plantilla de Spirit tenga acceso a nuevas oportunidades laborales”, afirmó.
Entre las compañías que participan están JetBlue, Southwest, Delta y United, con condiciones específicas y plazos definidos. JetBlue y Southwest ofrecen tarifas reducidas durante 72 horas; Delta lo hará durante cinco días y United durante dos semanas. Frontier y Allegiant también anunciaron descuentos, mientras que American Airlines habilitó tarifas especiales en rutas seleccionadas.
Sin embargo, estas opciones no sustituyen el servicio que ofrecía Spirit. La aerolínea dejó claro que no reubicará pasajeros ni cubrirá costos adicionales como hoteles o nuevos vuelos. Eso cambia el proceso habitual para los viajeros.
¿Qué puede hacer si salió afectado?
Para quienes tenían vuelos programados desde Nueva York, las recomendaciones siguen un orden específico. La primera es no acudir al aeropuerto. No hay personal disponible ni capacidad de atención en mostradores. La gestión debe hacerse en línea o a través de terceros.
En segundo lugar, los pasajeros deben verificar cómo compraron su boleto. Si fue directamente con Spirit y se pagó con tarjeta de crédito o débito, la empresa indicó que emitirá reembolsos automáticos al método de pago original. Si la compra se realizó mediante agencias o plataformas de terceros, el trámite debe hacerse con esas empresas.
En los casos en que el pago se hizo con puntos, cupones o créditos de la aerolínea, el proceso es distinto. Esos valores quedan sujetos al proceso de bancarrota y su recuperación dependerá de las decisiones judiciales, lo que puede tardar meses o más tiempo.
Si el reembolso no se refleja en un plazo razonable, las autoridades recomiendan contactar al banco para iniciar una disputa por servicio no prestado. Este mecanismo, conocido como “chargeback”, suele ser una de las vías más efectivas para recuperar el dinero.
Otra opción es revisar las pólizas de seguro de viaje. Algunas coberturas incluyen cancelaciones por insolvencia de la aerolínea y podrían cubrir tanto el reembolso como gastos adicionales.
En paralelo, los pasajeros pueden presentar quejas ante la Oficina de Protección al Consumidor de Aviación del Departamento de Transporte, lo que permite dejar registro formal del caso y ejercer presión en el proceso.
Notas Relacionadas





