TAMPA, Florida.- Con apenas 8 años, Ayleen comenzó a perder el cabello. En cuestión de semanas, la niña quedó prácticamente calva y, de acuerdo con su madre, también empezó a presentar cambios en su comportamiento por el miedo a los operativos migratorios.
“Mami, no abras”: el miedo de una niña de 9 años a la deportación de sus padres
Ayleen comenzó a perder el cabello y fue diagnosticada con ansiedad después de experimentar un fuerte temor a la deportación. El miedo a que sus padres sean deportados llevó a la niña a evitar salir y dejó de asistir a clases presenciales.
Al principio, sus padres pensaron que se trataba de un problema físico. Buscaron atención médica para conocer la causa de la pérdida de cabello, pero la familia pronto relacionó los síntomas con la ansiedad y el temor que la niña comenzó a experimentar ante los cambios en las políticas migratorias en Estados Unidos.
“Desde hace tiempo, cuando empezó todo lo del presidente, empezó a sentirse mal, miedo, triste”, contó Ana, madre de Ayleen.
La niña tenía entonces 8 años y comenzó a expresar un temor constante de que sus padres fueran detenidos y deportados a México. Ese miedo, según relata su madre, llegó incluso a afectar su convivencia familiar.
“Mami, no quiero que salgas a la calle porque el presidente que tenemos no te quiere, porque él te quiere mandar a México”, le decía la menor a su madre.
La preocupación también se trasladó a su hogar. Cuando escuchaba que alguien se acercaba a la casa, Ayleen temía que se tratara de agentes migratorios.
“Me dice: ‘Mami, si vienen aquí y tocan la puerta, no abras, mami’”, relató Ana.
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La ansiedad también afectó su vida escolar
En un mes, Ayleen perdió todo su cabello. La situación tuvo consecuencias en la escuela, donde, de acuerdo con su madre, la menor fue víctima de burlas y acoso por parte de otros niños.
La familia asegura que el temor y la experiencia de bullying hicieron que Ayleen dejara de asistir a clases presenciales.
“Unos niños llegaron y tocaron la puerta. Le gritaban: ‘Sal porque queremos pegarte’”, contó su madre.
La situación llevó a la familia a buscar ayuda psicológica. Ayleen fue diagnosticada con ansiedad y, según su madre, también ha enfrentado síntomas de depresión.
Para Ana, acompañar a su hija durante este proceso no ha sido sencillo. “No es fácil, no se lo deseo a nadie”, dijo al hablar de la importancia de buscar ayuda cuando los menores presentan cambios emocionales relacionados con el miedo.
Actualmente, Ayleen recibe atención psicológica y continúa con su educación mediante clases virtuales. Su familia busca que pueda recuperar poco a poco la tranquilidad y continuar con sus estudios en un entorno en el que se sienta segura.
















