Los republicanos lanzaron el martes una iniciativa sin precedentes para mantener el control del pleno del Senado y debatir durante días un proyecto de ley con pocas posibilidades de aprobación por falta de votos, pero que constituye un intento por captar la atención pública sobre una legislación que exige normas más estrictas para el registro de votantes, mientras el presidente Donald Trump presiona al Congreso para que actúe antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
Senado inicia largo debate por SAVE Act ante presión de Trump
Los republicanos iniciaron un esfuerzo sin precedentes el martes para tomar el control del pleno del Senado y hablar durante días sobre el proyecto de ley SAVE Act por presión del presidente Donald Trump, pero que tiene pocas probabilidades de aprobación ante la oposición unificada entre demócratas e independientes.
El mandatario se refirió la tarde de este martes a la discusión iniciada en el Senado: "Lo más importante que se avecina es la [propuesta de] ley SAVE America en el Senado. Se trata de identificación de votante y prueba de ciudadanía, y nada de boletas por correo. ¡Ya saben, boletas por correo corruptas!"
Durante semanas, Trump ha insistido en que se apruebe una ley que afectaría el registro para votantes, en la penúltima batalla política para tratar de asegurar un mejor resultado de cara a las elecciones de medio término de noviembre próximo.
Sobre el voto por correo, un viejo y recurrente blanco de ataques de Trump sobre la transparencia de las elecciones estadounidenses, el mandatario dijo que "somos el único país del mundo que lo hace así: una gran corrupción".
El Senado votó el martes por 51 votos contra 48 a favor de iniciar el debate, siendo la senadora de Alaska Lisa Murkowski la única republicana que votó en contra de seguir adelante con el proyecto de ley. Esto, pese a la amenaza de Trump publicada en redes sociales, donde advertía a cualquier republicano que no apoye el proyecto de ley: "¡NUNCA (¡JAMÁS!) APOYARÉ A NADIE QUE VOTE EN CONTRA DE ‘SAVE AMERICA!!!".
Trump afirma, sin aportar pruebas, que los demócratas solo pueden ganar las elecciones de mitad de mandato si hacen trampa, y ha declarado explícitamente que los republicanos necesitan la Ley SAVE America para ganar en noviembre.
La Cámara de Representantes aprobó la ley a principios de este año, pero el Senado pasó a tratar otros asuntos cuando quedó claro que los republicanos no contaban con los votos necesarios para aprobarla.
¿Una semana de discursos en el horizonte?
La maratón de discursos sobre Save Act podría durar una semana o más, posiblemente hasta el fin de semana, mientras el líder de la mayoría del Senado, John Thune, intenta lidiar con la insistencia de Trump en el tema y la oposición unida de los demócratas.
Trump ha instado a Thune a eliminar el obstruccionismo legislativo, que exige un umbral de 60 votos en el Senado de 100 miembros, o a encontrar otra solución para aprobar el proyecto de ley, pero Thune ha dicho repetidamente que no cuenta con los votos necesarios para hacerlo.
A falta de votos, los republicanos aspiran a generar ruido político en apoyo a la legislación, que exigiría a los estadounidenses demostrar que son ciudadanos de EEUU antes de registrarse para votar y mostrar una identificación en las urnas, entre otras cosas.
Es una estrategia arriesgada, sin garantía de que sea suficiente para Trump, quien ha dicho que no firmará otros proyectos de ley hasta que se apruebe la Ley de Protección de la Elegibilidad del Votante Estadounidense —también conocida como Ley SAVE America o Ley SAVE—.
Se espera que el debate en el pleno termine finalmente con un voto fallido. Los republicanos necesitan 60 votos para llevar el proyecto de ley a una votación final, pero solo cuentan con 53 escaños, y los 45 demócratas y los dos independientes, que se unen a los demócratas, se oponen a él.
El debate "pondrá a los demócratas en el punto de mira", dijo Thune. Añadió que "queda por ver cómo terminará".
Oposición demócrata firme en el Senado
Los demócratas y muchos grupos que defienden el acceso al voto afirman que hay pocas pruebas de que voten personas que no son ciudadanas y sostienen que el proyecto de ley privaría del derecho al voto a millones de personas —incluidos republicanos— al imponer nuevas cargas para demostrar la ciudadanía.
Ya es ilegal votar si no se es ciudadano estadounidense, pero el proyecto de ley establecería nuevas normas estrictas en cuanto a la documentación que la mayoría de las personas tendrían que presentar en persona para inscribirse en el censo electoral.
Los opositores a la medida dicen que esos documentos no siempre están fácilmente disponibles para muchas personas y argumentan que acabaría con los esfuerzos de registro de votantes y penalizaría injustamente a los jóvenes que se registran para votar por primera vez, a las mujeres casadas que cambian de apellido y a las personas que no pueden viajar para presentar sus documentos, entre otros grupos.
Mientras que los republicanos se han centrado en los nuevos requisitos del proyecto de ley para mostrar una identificación al acudir a votar, los demócratas dicen que lo que más les preocupa es que la legislación permitiría al gobierno federal eliminar a los votantes de las listas.
Schumer dijo que los demócratas no se oponen a la identificación de los votantes, pero "se trata de purgar las listas de votantes de manera masiva, de modo que ni siquiera tengas la oportunidad de mostrar una identificación de votante cuando te presentes a votar".




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