Caos en Washington durante la revisión de
la gestión del Departamento de Justicia sobre los archivos de Jeffrey Epstein. La fiscal general
Pam Bondi protagonizó momentos de alta fricción al quejarse de que no la dejaban hablar, mientras
evitaba responder directamente sobre el número de perpetradores bajo investigación. Entre
interrupciones y gritos, la audiencia dejó al descubierto la
profunda división partidista y el descontento de las víctimas presentes en la sala.
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