DALLAS, Texas. El Tylosaurus rex, un monstruo marino de hasta 43 pies, está poniendo a Dallas y al norte de Texas en el mapa prehistórico.
Un monstruo marino de 43 pies pone a Dallas en el mapa prehistórico
El hallazgo de una nueva especie de reptil marino muestra que el norte de Texas fue hogar de un depredador gigante mucho antes de que Dallas existiera.

Investigadores de American Museum of Natural History, el Perot Museum of Nature and Science y la Universidad Metodista del Sur (SMU) identificaron esta nueva especie a partir de fósiles encontrados principalmente en el norte de Texas.
Sí, leyó bien: Dallas tuvo su propio “T. rex”, pero no era el dinosaurio famoso de patas enormes y brazos pequeños.
Este era un reptil marino.
💡 En palabras simples: era como un lagarto gigante del mar.
Nadaba, cazaba y vivía cuando parte de Texas estaba cubierta por agua, hace unos 80 millones de años.

El Tylosaurus rex nadaba donde hoy está el norte de Texas
Antes de autopistas, edificios y tráfico, esta zona fue parte de un antiguo mar.
Allí vivía el Tylosaurus rex, un animal que podía medir casi lo mismo que un autobús escolar.
No era un pez, no era una ballena, tampoco era dinosaurio.
Era un mosasaurio, un grupo de reptiles marinos que vivió en la misma época de los dinosaurios.
👉🏻 Piénselo así: si el Tyrannosaurus rex era el terror de la tierra, este Tylosaurus rex era el problema serio del agua.

El Perot Museum exhibe el fósil clave en Dallas
El fósil más importante de esta nueva especie está en el Perot Museum of Nature and Science, en Dallas.
Fue descubierto en 1979 en Lake Ray Hubbard, cerca de la ciudad.
Ese fósil ayudó a los científicos a confirmar que estaban frente a una especie nueva.
Lo llamaron Tylosaurus rex, que significa “rey de los Tylosaurus”.
Y el nombre no le queda grande.
Según los investigadores, tenía dientes finos con borde de sierra y una mandíbula fuerte.
O sea, no era precisamente el tipo de animal al que uno quisiera encontrar en un paseo familiar por el mar.

El monstruo marino de Dallas también cuenta una historia local
El hallazgo muestra que el norte de Texas guarda más historia bajo tierra de la que muchos imaginan.
Algunos fósiles usados en el estudio fueron encontrados por buscadores aficionados, personas comunes con buen ojo, paciencia y ganas de mirar donde otros solo ven piedras.
Para las familias que visiten el Perot Museum, esta historia deja una imagen fácil de recordar: Hace millones de años, donde hoy está Dallas, nadaba un depredador enorme con dientes de sierra.
Y ahora, ese viejo rey del mar tiene casa en un museo de la ciudad.





