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“Me robaron 17 años de vida”: exoneran a hispano de California sentenciado por un crimen que no cometió

Lionel Rubalcava, de 40 años, cumplía una cadena perpetua luego de que un jurado en la ciudad de San José lo encontró culpable de intento de homicidio por un tiroteo ocurrido en 2002. Esta semana un juez del norte de California revirtió su sentencia.
17 May 2019 – 5:15 PM EDT

SAN JOSÉ, California.- Lionel Rubalcava ha pasado casi dos décadas reviviendo el momento en el que detuvo su vehículo en una calle de San José para hablar con una mujer parada frente a una casa, sin saber que dos días antes, en ese mismo lugar, había ocurrido un tiroteo que dejó a un hombre paralítico. Esa decisión, tan mundana, lo llevó a pasar 17 años de su vida en prisión por un delito que no cometió.

La fotografía de este hombre, ahora de 40 años, terminó junto a la de otros sospechosos de haber participado en aquella balacera de abril de 2002. De entre todas las fotografías, la víctima eligió su imagen, lo que fue suficiente para que un jurado encontrara a Rubalcava culpable de intento de homicidio y un juez lo sentenciara a cadena perpetua.

Este miércoles su familia llegó con nervios y ansias a la Corte Superior del Condado de Santa Clara. Todos explotaron en júbilo cuando el juez Eric Geffon pronunció las palabras que anhelaron escuchar por casi dos décadas: “Es con gran placer que desecho estos cargos”, dijo el magistrado en un tribunal de San José. El bullicio, la algarabía y los gritos de felicidad, no molestaron en la sala donde se llevaba a cabo la audiencia. No hubo ningún llamado al orden, como suele ocurrir. Lionel, parado frente al juez, cerró los ojos y sonrió.

Un mes atrás, su sentencia había sido revertida después de que los fiscales del condado de Santa Clara decidieron retirar los cargos de intento de homicidio en su contra, en parte, gracias al trabajo del Proyecto de Inocencia del Norte de California, con sede en la Universidad de Santa Clara, quienes durante cinco años lograron reunir suficiente evidencia para desmentir el testimonio de la víctima y lograr la exoneración de Lionel. El último paso de ese proceso se concretó este miércoles cuando Rubalcava salió caminando de la Corte para ser recibido por familiares, amigos y abogados por igual, en medio de llantos y abrazos.

“No hubiera podido hacerlo sin ellos”, dijo Rubalcava de manera breve al salir de los tribunales, según reportaron medios locales. Recuperar el tiempo perdido y cenar un buen bistec fueron sus primeros pensamientos tras recuperar su libertad. “Estamos muy contentos”, “así tenía que suceder”, “la pesadilla terminó”, así, con frases cortas, sus familiares manifestaban su alivio, claramente pasmados por la emoción de haber recuperado a un ser querido después de 17 años.

Siempre creyeron en su inocencia

La abogada Paige Kaneb, cofundadora del Proyecto de Inocencia, encabezó desde 2014 los esfuerzos para liberar a Lionel y en enero de este año, junto con su robusto equipo, le presentó a los fiscales un paquete de evidencias contundentes para exonerar a su cliente, con lo que consiguió que la Unidad de Integridad de Sentencias reevaluara el caso.

Como parte de la nueva investigación, los fiscales volvieron a entrevistar a la víctima que quedó paralizada a raíz de aquel tiroteo en el año 2002. El hombre les dijo a los procuradores de justicia que no estaba seguro de haber identificado de manera correcta a Rubalcava y admitió que, durante el ataque, apenas y pudo echarle un vistazo al agresor. Con esa duda en el aire, la Oficina del Fiscal del condado de Santa Clara escribió en un documento judicial que "si en 2002 hubiéramos tenido la misma evidencia con la que contamos ahora, no habríamos presentado cargos contra Rubalcava".

El juicio contra el hispano estuvo lleno de lagunas desde su inicio y bien se podría resumir como el típico caso de estar en el lugar menos indicado en el peor momento. Los abogados de Lionel demostraron que el entonces sospechoso no estaba en San José el 2 de abril de 2002 cuando se desató la balacera sobre Mastic Street, sino que se encontraba en una cita en la ciudad de Hollister, a casi 50 millas de distancia. Los defensores incluso presentaron datos de geolocalización de su teléfono celular y el testimonio de la mujer que lo acompañó para corroborar su coartada, pero ni eso fue suficiente.

El simple hecho de que Lionel decidió pasar por el mismo lugar del tiroteo dos días después fue suficiente en aquel entonces para los fiscales, el jurado y el juez. Un vecino del lugar llamó a la Policía cuando vio a Rubalcava en la zona de la balacera y días después ya estaba tras las rejas, pese a que nunca hubo evidencia física, ni móvil, ni una conexión con la víctima que lo vinculara al ataque. Lo único que valió para quienes dictaron su sentencia fue el testimonio del hombre que había quedado paralítico a causa de las balas.

Todos sabían que Lionel era inocente, pero los padres de Lionel quedaron prácticamente en bancarrota por los gastos en los abogados y en los viajes para visitarlo en varias prisiones del estado, comentó Kaneb. La familia, por su parte, aseguró que ya habrá tiempo para buscar una compensación por “todo lo que le quitaron”, pero por ahora lo que buscan es recuperar lo más que puedan del tiempo perdido.

“Siento que me robaron 17 años de mi vida. Pero por ahora, voy a disfrutar esto y pasar tiempo con mi familia”, dijo Lionel a su salida de la corte.

El rostro de la libertad: estuvo condenado a cadena perpetua en California por un delito que no cometió

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