Chicago, Illinois.- A sus 49 años, Marco reconoce que gran parte de su vida estuvo marcada por el consumo de drogas. “Vivir con una adicción, eso es lo más malo que puede hacer un ser humano”, afirma.
Marco Méndez: La historia de superar la adicción y reconstruir la vida
Marco Méndez pasó gran parte de su vida consumiendo drogas, enfrentando cárcel y pérdidas familiares. Hoy, gracias al apoyo del Centro de Recuperación de Sustancias Holy Cross en Chicago, demuestra que la recuperación y una vida plena son posibles con ayuda profesional y decisión personal.
Marco explica que la adicción no solo le robó su salud, sino también su vida familiar y emocional: “ Vivir en adicción, tú no tienes vida, tú no tienes sentimientos… uno se aleja de la familia”, cuenta.
Todo comenzó inhalando drogas, pero con el tiempo su cuerpo exigía dosis más intensas y frecuentes, hasta llegar a inyectarse heroína.
Marco describe la adicción como un ciclo que lo consumía por completo: “Abandonas todo, todo tu vida va a girar en cómo conseguir la próxima dosis. Así es el vicio”.
Consecuencias de la adicción
La adicción llevó a Marco a perder respeto por sí mismo y momentos valiosos con su familia: “Perdí el respeto por mí mismo, perdí el amor hasta de mi vida. Estar al lado de mi familia lo perdí”, dice.
Además, la ley también intervino en su vida; su adicción lo llevó a pasar tiempo en prisión con múltiples sentencias: desde dos años, luego tres, dos de seis y una más de cuatro años.
Intentar dejar la adicción no fue fácill; Marco reconoce que lo intentó más de 15 o 20 veces sin éxito. Las recaídas eran parte del proceso: “Una vez volviste y tocaste la droga, sabe que después te va a hacer necesidad en tu cuerpo y vas a cometer un delito. Y ahí es donde vuelves de nuevo a la cárcel”, comparte.
La falta de recursos en la comunidad
El doctor Jeen Soo Chang, director del Centro de Recuperación de Sustancias del Hospital Holy Cross, explica que en el suroeste de Chicago existen pocos servicios de tratamiento para adicciones, y la proporción de profesionales médicos especializados es mucho menor comparada con otros vecindarios.
Este centro se ha convertido en un recurso clave para quienes buscan ayuda, ya que en un radio de cinco millas no existen otras clínicas ni hospitales generales que brinden atención similar.
Qué esperar de un tratamiento
Según el doctor Chang, el camino hacia la recuperación es difícil, pero posible: “Después de reconocer que necesitas ayuda… vas a tener un encuentro con un asesor, con consejeros, con terapeutas, y también con médicos especializados en tratar síntomas de abstinencia relacionados con estas sustancias adictivas”.
Katherine Ortiz, directora de Servicios de Comportamiento de Holy Cross, agrega que muchos latinos no buscan ayuda debido al estigma y temor a ser juzgados. Para quienes no tienen seguro médico, el centro ofrece planes de pago y becas para facilitar el acceso al tratamiento.
Recuperación y una nueva oportunidad
Marco es prueba de que una vida diferente sí se puede construir. “La oportunidad y la gente necesaria para poder cambiar están. Solamente se necesita una pequeña decisión de decir ‘sí, me quiero ir’. Con eso basta para entrar a cualquier sitio”, afirma.
Al mirarse al espejo hoy, Marco expresa gratitud: “Me veo una persona con ganas de seguir hacia adelante… Sí, agradezco a Dios por tener nuevamente mi salud y mi mente limpia. Le doy gracias a este lugar infinitamente”.
El equipo de Holy Cross, que incluye médicos, enfermeras, psiquiatras y trabajadores de apoyo, ofrece terapia individual y grupal, acompañando a quienes buscan dejar atrás la adicción y retomar el control de sus vidas.
☎️ Teléfono de Holy Cross: (773) 884-9000












