La identidad culinaria de
Nueva York podría transformarse muy pronto debido a razones de salud pública. Se trata de una medida que
busca prohibir un aditivo químico esencial para dar elasticidad y volumen a
la masa de las famosas pizzas y bagels neoyorquinos, pero que ha sido vinculado por expertos médicos con graves riesgos como el cáncer de riñón y tiroides.