El sistema de corrientes del océano Atlántico, considerado uno de los principales reguladores del clima global, muestra señales de debilitamiento que podrían ser más graves y aceleradas de lo que se había estimado previamente.
El océano Atlántico pierde fuerza: científicos advierten un posible colapso de su sistema de corrientes
La corriente del Atlántico que regula el clima global se debilita más rápido de lo previsto, lo que podría alterar patrones de lluvia, enfriar regiones de Europa y acelerar el aumento del nivel del mar en varias costas del mundo.
De acuerdo con The Guardian, la Circulación de Retorno Meridional del Atlántico, que es una especie de “cinta transportadora” oceánica que distribuye el calor, sal y agua dulce entre los hemisferios y que influye directamente en las temperaturas, las lluvias y el nivel del mar en distintas regiones del planeta, se está debilitando por efecto del cambio climático y está acercándose a un punto crítico en el que su colapso sería difícil de revertir.
Investigaciones basadas en observaciones oceánicas y modelos climáticos sugieren que la desaceleración podría ser mucho más intensa de lo previsto inicialmente.
Los científicos señalan que la AMOC ya muestra un deterioro sostenido, y que los modelos más “pesimistas”,aquellos que proyectan una caída más pronunciada, podrían ser en realidad los más cercanos a la evolución real del sistema.
“Se trata de un resultado importante y muy preocupante”, dijo el oceanógrafo Stefan Rahmstorf al referirse a los hallazgos.
Según el especialista, los datos actuales refuerzan la idea de que el sistema podría estar acercándose a un punto de inflexión antes de mediados de siglo.
Según los estudios, un eventual colapso de la AMOC tendría consecuencias de gran escala: inviernos más fríos en Europa occidental, alteraciones en los patrones de lluvia en África y América, y un aumento adicional del nivel del mar en la costa este de Estados Unidos.
Los investigadores explican que el debilitamiento está vinculado al calentamiento global, que modifica la temperatura y salinidad del océano, alterando el proceso mediante el cual el agua se enfría y se hunde en el Atlántico Norte, pieza clave del funcionamiento de esta corriente.
Aunque el sistema es complejo y difícil de predecir con exactitud, los expertos coinciden en que las señales actuales apuntan a una tendencia preocupante. Sin embargo, también subrayan que aún existen incertidumbres sobre el momento exacto y la magnitud del posible colapso.
Los hallazgos refuerzan la advertencia científica sobre la vulnerabilidad de los sistemas climáticos del planeta y la rapidez con la que podrían cambiar si continúan aumentando las emisiones de gases de efecto invernadero.









