Venezolanos buscan nuevas ciudades para empezar de nuevo: Utah gana terreno a Florida

Algunos venezolanos que llegan a Florida terminan mudándose a otros estados en busca de empleo y viviendas más accesibles.

MIAMI, Florida.- Para muchos venezolanos que llegan a Estados Unidos, Miami y otras ciudades de Florida siguen siendo un punto de referencia por el idioma, las redes familiares y la presencia de una comunidad venezolana establecida. Pero un análisis de datos federales muestra que una parte de los recién llegados está eligiendo otros destinos, incluso después de pasar por Florida.

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El fenómeno aparece en un análisis de la agencia The Associated Press (AP) sobre más de 4.5 millones de migrantes liberados en Estados Unidos después de cruzar la frontera con México entre octubre de 2018 y julio de 2025. Dentro de ese universo había alrededor de un millón de venezolanos. AP encontró que muchos terminaron dirigiéndose a ciudades y suburbios que no habían sido destinos tradicionales de la migración venezolana.

Utah destaca entre esos nuevos destinos. Cerca de 30,000 venezolanos incluidos en el análisis señalaron ese estado como su destino directo. También aparecen concentraciones en áreas metropolitanas de Chicago, Denver, Atlanta, Dallas y Houston, además de ciudades como Madison, Wisconsin; Albuquerque, Nuevo México, y Savannah, Georgia.

El dato no significa que 30,000 venezolanos permanezcan actualmente en Utah ni que Florida haya dejado de ser un destino importante. AP advierte que el lugar declarado en los registros de los migrantes no necesariamente confirma dónde terminaron viviendo. Además, Florida continúa apareciendo entre los principales destinos dentro del conjunto nacional analizado.

Lo que muestran los datos es un cambio más específico: los nuevos migrantes venezolanos están diversificando los lugares donde buscan establecerse.

Trabajo, vivienda y redes familiares: las razones detrás del cambio

Uno de los factores que aparece de manera recurrente en los testimonios recogidos por AP es el costo de establecerse en Florida.

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Enrique Vera, un venezolano de 32 años, cruzó la frontera por Yuma, Arizona, en 2021 y se trasladó inicialmente a Miami para reunirse con su madre. Sin embargo, permaneció menos de dos semanas. Según contó a AP, las condiciones laborales, el salario y las oportunidades que encontró no eran suficientes para quedarse.

Después de que un primo lo invitara a Utah, Vera se mudó a los suburbios del sur de Salt Lake City. Allí consiguió trabajo en una fábrica, pero posteriormente convirtió su afición por la repostería en un negocio. Actualmente emplea a 15 personas y opera un almacén y dos panaderías.

Su historia refleja una de las razones por las que algunos venezolanos buscan ciudades fuera de los grandes centros migratorios: el equilibrio entre empleo, vivienda y costo de vida.

El análisis encontró que los migrantes que se establecieron en ciudades más pequeñas mencionaron como factores los empleos disponibles, viviendas más económicas, menor tráfico y una percepción de mayor calidad de vida. Para algunos venezolanos, esas ventajas pueden pesar más que la facilidad de vivir en español o contar con una comunidad latinoamericana más grande en Florida.

Las redes personales también tienen un papel importante. El abogado de inmigración Carlos Trujillo, entrevistado por AP en Utah, divide a los venezolanos que llegaron al estado en tres grupos: quienes tienen vínculos con la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, quienes llegaron para reunirse con familiares o amigos y quienes llegaron sin conocer a nadie.

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Muchos encuentran trabajo en restaurantes, construcción, almacenes, fábricas y salones de uñas. Otros preparan y venden comida desde sus casas. AP documentó incluso cómo un Walmart local comenzó a vender harina utilizada para preparar arepas, una señal de la presencia creciente de la comunidad.

El crecimiento también se observa en algunos empleadores. Gonzalo Rodríguez, quien llegó a Utah en 2020 y posteriormente se convirtió en gerente general de una empresa de construcción, dijo a AP que la compañía pasó de tener unos 25 venezolanos entre unos 300 trabajadores a contar con alrededor de 165 venezolanos en 2022.

Pero encontrar un nuevo lugar para vivir no elimina la incertidumbre migratoria.

La llegada de venezolanos a Utah creció especialmente en 2023, cuando también aumentaron los cruces de venezolanos en la frontera. Desde entonces, el endurecimiento de las políticas migratorias del gobierno de Donald Trump ha generado temor entre algunos miembros de la comunidad, según los testimonios recopilados por AP. Algunos venezolanos han regresado voluntariamente a su país por miedo a ser detenidos o deportados o después de perder su autorización de trabajo.

Ese temor incluso ha cambiado la vida comunitaria. Alberto Salcedo, un pastor venezolano que abrió el estacionamiento de su iglesia para vendedores de comida en mayo de 2025, llegó a recibir casi 20 camiones y unos 5,000 visitantes cada semana. Posteriormente, según dijo a AP, la actividad cayó a unos cinco vendedores y unos cientos de visitantes. Salcedo atribuyó la disminución al miedo a la deportación.

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La incertidumbre también alcanza a quienes llevan años en Estados Unidos. AP reportó que alrededor de 500,000 venezolanos tenían casos pendientes en tribunales de inmigración, la cifra más alta entre las nacionalidades. Algunos solicitantes llegaron a recibir esperas de años para avanzar en sus procesos.

El éxodo venezolano explica parte de la magnitud de este fenómeno. ACNUR estima que casi 7.9 millones de venezolanos han salido del país y que más de 6.9 millones se encuentran en países de América Latina y el Caribe. La agencia actualizó esas cifras en diciembre de 2025.

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