“Mi sueño siempre fue migrar”: salvadoreño cruzó indocumentado y hoy lidera una diócesis en EE.UU.

Evelio Menjívar Ayala cruzó la frontera oculto dentro de un automóvil cuando tenía 18 años. Hoy será el primer obispo salvadoreño en Estados Unidos y liderará una diócesis en West Virginia, en medio del debate migratorio más tenso de los últimos años.

Video Primero obispo salvadoreño manda mensaje a inmigrantes tras ser nombrado por el papa León XIV

Cuando Evelio Menjívar Ayala cruzó la frontera hacia Estados Unidos en 1990, escondido dentro de un automóvil y sin documentos, no creía que décadas después terminaría liderando una diócesis católica en uno de los estados más conservadores del país. Mucho menos que se convertiría en el primer obispo salvadoreño en Estados Unidos.

Su historia comenzó lejos de Washington y lejos también de la política migratoria. Creció en un cantón del municipio de Nueva Trinidad, en El Salvador, en plena guerra civil salvadoreña. Habla de esa etapa como una vida marcada por el desplazamiento y el desarraigo.

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“Crecí en un lugar muy aislado de El Salvador, en el municipio de Nueva Trinidad, en un cantón, y en el 82 tuvimos que abandonar nuestro cantón y nos movimos para El Paraíso, con todo lo que implica ser refugiados aún en tu propio país”, contó Menjívar Ayala.

Años después, esa experiencia lo empujó a migrar. Llegó a Estados Unidos con 18 años. Lo hizo de manera irregular, oculto dentro de un vehículo, como miles de migrantes centroamericanos que durante décadas cruzaron la frontera huyendo de la violencia, la pobreza o la guerra.

“Mi sueño estuvo siempre migrar y aquí se fueron abriendo las puertas porque estaba muy integrado en la Iglesia”, recordó.

El ahora obispo fue nombrado por el papa León XIV como nuevo líder de la diócesis de Wheeling-Charleston, en West Virginia, un estado donde Donald Trump ganó ampliamente las elecciones presidenciales y donde los católicos representan cerca del 4% de la población.

Su primera misa como obispo titular está programada para el próximo 2 de julio en West Virginia.

La migración atraviesa su historia


El nombramiento ocurre además en un momento de tensión política por la migración en Estados Unidos. Las deportaciones y operativos migratorios impulsados bajo la administración Trump siguen marcando la vida de miles de familias latinas, especialmente en comunidades centroamericanas del área de Washington, Maryland y Virginia.

Menjívar reconoce que esa realidad también atraviesa su propia historia.

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“Muchos inmigrantes están experimentando que muchas puertas se les están cerrando y no hay manera de salir de ese limbo. Eso llena de miedo, ansiedad y desesperanza, porque no sabes qué te depara el futuro”, dijo recientemente en entrevista con CNN.

El nuevo obispo llegó a Estados Unidos sin documentos, pero hace más de dos décadas obtuvo la ciudadanía estadounidense. En 2023 se convirtió en el primer obispo auxiliar salvadoreño de la Arquidiócesis de Washington y ahora asumirá el liderazgo total de una diócesis.

A sus 56 años, su nombramiento también refleja un cambio demográfico dentro de la Iglesia Católica estadounidense.

Actualmente, cerca del 36% de los católicos en Estados Unidos son hispanos. Más de la mitad de los católicos menores de 25 años también lo son. Sin embargo, el liderazgo eclesiástico todavía no refleja ese crecimiento: los obispos hispanos representan menos del 10% del total en el país.

Una brecha en el sacerdocio


Según cifras de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, existen alrededor de 45 obispos hispanos o latinos en el país, pero Menjívar es el primero de origen salvadoreño en ocupar ese rango.

También hay una brecha en el sacerdocio. Aunque los hispanos impulsan gran parte del crecimiento de la Iglesia Católica en Estados Unidos, existe escasez de sacerdotes bilingües para atender a las comunidades latinas.

En la región de Washington DC, donde Menjívar desarrolló gran parte de su ministerio, la población salvadoreña y centroamericana tiene un peso histórico. Sectores como Hyattsville, Langley Park, Silver Spring, Arlington o Manassas albergan algunas de las comunidades inmigrantes más grandes del país.

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Allí, muchas familias encontraron en las parroquias católicas uno de sus primeros espacios de apoyo tras llegar a Estados Unidos.

Menjívar fue ordenado sacerdote para la Arquidiócesis Católica Romana de Washington el 29 de mayo de 2004. Dice que nunca imaginó llegar más lejos dentro de la estructura de la Iglesia.

“Cuando yo comencé dentro del sacerdocio, nunca soñé que llegaría a ser obispo. Yo estaba feliz siendo sacerdote. Según yo, ya había llegado al límite”, contó entre risas durante una entrevista.

Su historia personal también se convirtió en parte de su mensaje pastoral. En distintas entrevistas ha insistido en que el estatus migratorio no debería definir completamente la vida de una persona.

“El solo hecho de cruzar la frontera indocumentado no debería definir toda tu historia como inmigrante”, dijo. “Está la fuerza, está el sueño, está la resiliencia, están las ganas que le echas a la vida”.

Llegada de migrantes a West Virginia


En West Virginia tendrá una misión distinta a la que conoció en el área metropolitana de Washington. La comunidad hispana allí es más pequeña, aunque ha venido creciendo en los últimos años por la llegada de trabajadores inmigrantes y familias latinas.

Pero en sus mensajes públicos también insiste en otro tema que, según dice, atraviesa silenciosamente a muchas familias migrantes: la salud mental.

“Cuántos jóvenes llegan y se estancan aquí. Mucha gente vive con miedo, con ansiedad, con depresión, aislados. Entonces hay que cuidar la salud mental y hay que cuidar la salud espiritual, que también es esencial”, dijo.

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El nuevo obispo asegura que el reto para muchos inmigrantes no es solamente sobrevivir económicamente, sino integrarse a una nueva sociedad sin perder sus raíces.

“Aprovecha esta oportunidad que tienes. Estudia inglés, busca integrarte también en la comunidad, ábrete. No te quedes únicamente compartiendo con gente de tu país”, aconsejó. “Sí, es bonito compartir con la familia y con los amigos, pero ábrete. Es una gran oportunidad la que tenemos”.

Su escudo episcopal tendrá los colores azul y blanco de la bandera salvadoreña y llevará como lema “Camina con ellos”, una frase que resume buena parte de su recorrido migratorio y pastoral.

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