Las elecciones parlamentarias de Israel, previstas para el martes 27 de octubre, podrían definir la continuidad de Benjamin Netanyahu como primer ministro y el rumbo político del país. El resultado también influirá en las decisiones sobre seguridad, economía y relaciones internacionales, en medio de las consecuencias de las guerras en Gaza, Líbano e Irán.
¿Qué está en juego en las elecciones de Israel?
Las elecciones parlamentarias de Israel, previstas para el martes 27 de octubre, podrían definir la continuidad de Benjamin Netanyahu como primer ministro y el rumbo político del país.
Las encuestas publicadas antes de la votación muestran que ningún bloque tiene asegurada la mayoría parlamentaria. Esto significa que, incluso después de conocerse los resultados, los partidos tendrán que negociar para formar un gobierno, lo que podría prolongar la i ncertidumbre política.
¿Qué está en juego en las elecciones de Israel?
La votación será la primera elección parlamentaria desde los ataques encabezados por Hamás el 7 de octubre de 2023 y las posteriores ofensivas militares de Israel en Gaza, Líbano e Irán.
Uno de los principales temas será la continuidad de Netanyahu, líder del partido Likud, de derecha, quien ha encabezado el gobierno israelí durante varios periodos. Su principal contendiente es Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor del Ejército y dirigente del partido centrista Yashar.
Netanyahu gobernó por primera vez entre 1996 y 1999, regresó al poder en 2009 y permaneció en el cargo hasta 2021. En diciembre de 2022 asumió nuevamente como primer ministro.
Por ello, el resultado electoral no solo determinará qué partidos integrarán el próximo gobierno, sino también si Netanyahu logra mantenerse en el poder o si la oposición consigue reunir los apoyos necesarios para sustituirlo.
¿Qué dicen las encuestas sobre las elecciones de Israel?
Los sondeos muestran diferencias entre las proyecciones de los medios israelíes. Una encuesta publicada por el Canal 12 otorgó 23 escaños a Yashar, el partido de Eisenkot, y 21 a Likud. En contraste, un sondeo del Canal 14 proyectó 30 escaños para la formación de Netanyahu y 20 para Yashar.
Las cifras corresponden a estimaciones de escaños, no a votos emitidos, y reflejan las diferencias entre las encuestas. Por tanto, no permiten establecer por sí solas quién encabezará el próximo gobierno.
La Knéset, el Parlamento israelí, tiene 120 integrantes. Para alcanzar una mayoría se necesitan al menos 61 escaños, una cifra que ningún partido puede dar por asegurada por sí solo.
En consecuencia, las negociaciones entre las distintas formaciones serán decisivas. El partido con más escaños no necesariamente será el que consiga formar gobierno, ya que necesitará el respaldo de otras fuerzas políticas.
¿Qué preocupa a los israelíes antes de votar?
El costo de vida, los precios de la vivienda y la seguridad figuran entre las preocupaciones de los electores, aunque su importancia varía según la edad y las preferencias políticas.
Una encuesta realizada en septiembre por el centro de investigación Achord, de la Universidad Hebrea, encontró que el 58% de los votantes de entre 22 y 34 años consideraba que el costo de vida y los precios de la vivienda influirían en su voto. En comparación, el 36% mencionó cuestiones relacionadas con la seguridad.
La economía también ha entrado en el debate político. Durante el fin de semana previo a las elecciones, Netanyahu habló sobre las posibles consecuencias económicas de las sanciones internacionales relacionadas con los asentamientos israelíes en la Ribera Occidental.
El primer ministro planteó, además, la posibilidad de recurrir a las criptomonedas y a la tecnología blockchain ante eventuales restricciones financieras. Estas declaraciones reflejan uno de los desafíos que podría afrontar el próximo gobierno: mantener la estabilidad económica mientras responde a las presiones internacionales.
¿Qué significan las elecciones de Israel para el resto del mundo?
El resultado tendrá consecuencias más allá de las fronteras israelíes. La política del próximo gobierno influirá en las relaciones con Estados Unidos y Europa, así como en las decisiones sobre Gaza, Líbano e Irán.
Netanyahu enfrenta una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad relacionados con la guerra en Gaza. Esto limita sus posibilidades de viajar a países que tienen la obligación de cooperar con la Corte, aunque las consecuencias jurídicas dependen de cada jurisdicción.
La relación con Washington también será relevante. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha respaldado a Netanyahu, pero la opinión pública de Estados Unidos muestra una percepción cada vez más desfavorable de Israel y de su primer ministro.
Una encuesta del Pew Research Center, realizada del 23 al 29 de marzo de 2026 entre 3 mil 507 adultos estadounidenses, encontró que el 60% tenía una opinión desfavorable de Israel y el 59% expresaba poca o ninguna confianza en que Netanyahu tomara las decisiones correctas en asuntos internacionales.
Estos resultados no determinan la política de Washington, pero muestran el contexto de opinión pública en el que se desarrollarán las relaciones bilaterales.
En definitiva, las elecciones israelíes definirán quién tendrá la oportunidad de dirigir el país y con qué apoyos parlamentarios. También pondrán a prueba la capacidad de los partidos para alcanzar acuerdos sobre seguridad, economía y política exterior. Sin embargo, el resultado no resolverá automáticamente los conflictos regionales ni las tensiones diplomáticas: marcará el margen político con el que el próximo gobierno tendrá que afrontarlos.









