SAN JUAN, Puerto Rico - Un año y un mes después del asesinato de Gabriela Nicole Pratts en Aibonito, la joven Anthonieska Avilés se declaró culpable este martes, 15 de septiembre. Evitó ir a juicio aceptando un acuerdo con la fiscalía, que implica una condena de prisión de 38 años y un día.
Anthonieska Avilés admite su culpa en el asesinato de Gabriela Nicole Pratts y va presa 38 años
Anthonieska Avilés, acusada al igual que su madre Elvia Cabrera, del asesinato de Gabriela Nicole Pratts, el 11 de agosto de 2025 en Aibonito, aceptó un acuerdo de culpabilidad este martes, 15 de septiembre. Evitó ir a juicio a cambio de una condena de 38 años y un día de prisión.
Avilés, de 18 años y quien inicialmente fue acusada de asesinato en primer grado al igual que su madre, Elvia Cabrera, no lamentó la muerte de Gabriela Nicole Pratts. “Yo me mantengo en que mi mamá es inocente. Y todos los testigos en el juicio de ella han mentido”, se limitó a expresar llorosa ante el juez Juan A. Reyes Colón, del Tribunal Superior de Aibonito.
Cabrera fue condenada a 102 años de cárcel tras ser hallada culpable por un jurado, del asesinato de Pratts y violación a la ley de armas.
A su hija, se le redujo el cargo de asesinato, a segundo grado, lo que recortó su sentencia. Contrario a su madre, tendrá 56 años cuando pueda recuperar su libertad.
No obstante, por ser menor de 21 años al momento de su condena, Anthonieska Avilés podrá pedir libertad bajo palabra en 10 años.
Una disculpa que no llegó
Lismary Torres Rosario, hermana mayor de Gabriela Nicole Pratts y quien estuvo la noche de la pelea, habló en corte en nombre de la familia.
Le costó. Hizo varias respiraciones profundas antes de expresarse sobre Anthonieska Avilés: "Al menos me esperaba que lamentara la muerte de Gabriela, porque por todos estos hechos que ella cometió, aunque Gabriela no esté presente se merece unas disculpas".
Señalando a su madre, Lisandra Rosario, agregó "que al menos esa mujer que está ahí, merece que le pidan las disculpas, porque nos quitaron la mitad de nuestro corazón".
"Que Dios se encargue del corazón de cada quien y que el tiempo hable, si tiene que hablar", concluyó.








