Oakland, CALIFORNIA.- El motor está encendido y la puerta lateral abierta. No hay sillas alineadas ni espejos en pared. Hay una máquina, una capa, un cliente sentado frente a un espejo improvisado y un flujo constante de personas que se acercan por curiosidad o por cita. En la International Boulevard, en el este de Oakland, un antiguo vehículo del servicio postal opera como barbería.
“A todo mundo le crece el pelo”: venezolano convierte camión postal en barbería móvil en California
Un barbero venezolano en Oakland convirtió un antiguo camión del correo en su barbería móvil para salir adelante sin empleo formal. Hoy atiende a 20 clientes al día en plena calle y donde puede. “A todo mundo le crece el pelo”, dice sobre su negocio.
Lisgleiban, conocido como “el Chacal”, trabaja ahí desde hace meses. Tiene 18 años de experiencia como barbero y dice que no esperó a conseguir empleo formal. “Esta es la manera más fácil que usted puede salir adelante sin necesidad de estar molestando a nadie. Usted es barbero, gana buen dinero porque a todo el mundo le crece el pelo”, afirma.
El vehículo que utiliza es un camión fuera de circulación del servicio postal de Estados Unidos. Lo adaptó como espacio de trabajo con herramientas básicas, electricidad y almacenamiento para equipos. No hay estructura fija. La barbería cambia de lugar según el día, la demanda y el flujo de clientes.
La decisión de trabajar en la calle llegó después de perder su empleo. “Lo que pasó es que yo ahora soy el protagonista, no espero de nadie nada”, explica. Desde entonces, organiza su jornada en función de los servicios que logra concretar. Calcula que puede atender entre 10 y 20 personas al día. “Depende”, dice.
El precio por corte varía según el servicio y el cliente. En Oakland, un corte puede oscilar entre 25 y 40 dólares en espacios informales. Con ese volumen de trabajo, los ingresos diarios pueden superar los 200 dólares, aunque sin estabilidad ni cobertura. No hay contrato, ni seguro, ni garantías.
“Pasé, me llamó la atención y me cortó bien el pelo”
El punto de trabajo se ubica en una de las zonas con mayor actividad comercial informal en la ciudad. International Boulevard y el área de Fruitvale concentran comercio latino, tránsito constante y redes comunitarias. En ese entorno, el “barber-móvil” se volvió visible.
“Pasé, me llamó la atención y me cortó bien el pelo”, dice uno de sus clientes. La mayoría llega por referencia o por redes sociales, donde publica videos de su trabajo y del proceso de adaptación del camión.
En esos contenidos muestra cortes, jornadas y reacciones de clientes. Esa exposición le ha permitido ampliar su alcance, pero también ha traído críticas.
“Estaban criticando mi trabajo, como que ese pandillero ahí, cómo lo pueden dejar”, cuenta. Responde a esos comentarios con su propia versión. “¿Pandillero o malo por qué? Porque estoy brindando un servicio. No estoy robando, no estoy haciéndole daño a nadie”.
En sus redes se muestra con tatuajes visibles. Dice que forman parte de su historia personal y también de su trabajo como tatuador. “Son una representación de mi cultura”, afirma.
Reconoce que ha tenido problemas con la ley en el pasado, pero sostiene que su enfoque actual es trabajar. “Si me ven a mí trabajando y ganando dinero, es una persona que quiere salir adelante”, dice.
Cientos de trabajadores independientes
Según datos de la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense (ACS), alrededor de 20.000 venezolanos residen en el estado. Y el acceso al empleo formal es limitado para quienes no cuentan con estatus migratorio regular o enfrentan barreras administrativas. La respuesta, en muchos casos, es el trabajo independiente.
El modelo de negocio de Lisgleiban ese ese. No paga arriendo por un local, reduce costos y se mueve hacia donde están los clientes. La calle funciona como punto de contacto.
Sin embargo, también implica riesgos. Las regulaciones locales en Oakland exigen permisos específicos para operar negocios móviles, incluidos servicios personales como barbería. El cumplimiento de esas normas depende de la formalización del emprendimiento, un proceso que puede requerir asesoría legal, licencias y registros.
Organizaciones como el Small Business Development Center (SBDC) o la East Bay Spanish Speaking Citizens’ Foundation ofrecen orientación gratuita para pequeños negocios, incluidos emprendimientos móviles. También existen fondos de apoyo con subvenciones que van desde 5.000 hasta 25.000 dólares para negocios locales. El acceso a estos recursos depende de requisitos administrativos que no todos pueden cumplir.
Mientras tanto, Lisgleiban continúa trabajando en la calle. “Era solamente como una idea y esta idea se ha materializado más y ahora se ha hecho como parte de una visión”, dice.
Su rutina comienza temprano. Se ubica en puntos donde ya lo reconocen. “Donde yo llego, sea una barbería o sea en la calle, me dicen: ‘usted es el barbero de las redes’”, cuenta. Esa visibilidad ha convertido el camión en un punto de referencia.
La jornada termina cuando deja de haber clientes o cuando la luz ya no permite trabajar. Luego vuelve a grabar contenido, responder mensajes y coordinar el siguiente día.







