La
deportación de Pablo Cruz, un
inmigrante con
discapacidad auditiva y del
habla, ha generado indignación entre sus familiares, quienes piden que pueda regresar al país. El hombre, originario de Oaxaca, se comunica actualmente con su familia mediante videollamadas, señas y emojis, ya que tiene una audición muy limitada, no sabe leer y solo puede emitir balbuceos, lo que, según sus allegados, lo deja en una situación especialmente
vulnerable.
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