El miedo a perder el control de la vejiga en público a menudo hace que las personas limiten su vida laboral y social. Sin embargo, según las últimas investigaciones, ciertas afecciones como el accidente cerebrovascular, la diabetes y las infecciones del tracto urinario pueden contribuir a los síntomas de una vejiga hiperactiva. Algunas mujeres también comienzan a experimentar estos síntomas a medida que atraviesan la menopausia. Más información
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