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Autoridades de la escuela. En mcallen, texas, francisco cobos nmas univisión.
Vayamos ahora a colombia, desde donde siguen llegando los testimonios de los damnificados por el terremoto. El más reciente balance oficial es de al menos 281 fallecidos y casi 4000 heridos.
En manizales, quienes sobrevivieron en los barrios más humildes se están aferrando a lo que queda de sus hogares y maría molina tiene sus testimonios. De hecho, quedó totalmente destruido hasta que colapsa.
Las paredes se agrietaron todas. Así está la casa de jaime y la de sus vecinos en la humilde comuna dos de manizales.
Aun así, él se niega a irse. Tiene que cuidar su casa, que de pronto nos roban.
De pronto entran y nos nos lleven las poquitas cosas que tenemos. Buenas, buenas.
Tampoco se va magola porque digo que me voy, me quitan el ranchito y yo estoy muy vieja. Un vecino le llevó un plástico y una tela para protegerse.
Esto es lo que le está protegiendo de lo que se está cayendo del techo. Esto fue lo que tuvieron que poner ahí para que no cayera mucha basura en el en.
Encima yo sé que allá abajo, que allá está paola, que allá está doña margarita. Alejandra es abogada en el barrio, la conocen como la doctora que los cuida.
Por eso una vecina no dudó en buscarla, pues ella simplemente me dijo que si había perdido todo. Yo le pregunté por su papá.
Yo le pregunto por el papá. Entonces ella me dijo que el papá sabía quedado sin nada.
Se había quedado sin nada. Cuenta frustrada que la ayuda oficial no ha llegado a esta comuna.
Todos esos perros son suyos. Viviana se niega a abandonar sus seis perros y diez gatos.
Otra vecina nos cuenta que su hijo casi muere por una infección ante la falta de atención médica tras el terremoto. Mi niño entró en un ataque de pánico.
Fue tanto que se le fracturó una muelita y se me inflamó totalmente. Todos duermen con miedo, pero como pueden ver, la casita está bien.
Cada una de estas casas tiene una familia que ha sido afectada de una forma u otra por el terremoto y el miedo persiste. Pero a pesar de la vulnerabilidad, a pesar de las necesidades, nos recibieron con generosidad, con una sonrisa e incluso sin tener muchos alimentos.
Nos ofrecieron