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Tiroteos

Piden justicia para un niño de Brooklyn al que un policía mató en 1994 por llevar una pistola de juguete

Hace 22 años, Nicholas Heyward Jr. jugaba con un rifle de mentira cuando el policía Brian George le disparó. El miércoles, su padre reclamó una investigación y que se juzgue al oficial, ya retirado.
28 Jul 2016 – 8:03 PM EDT

BROOKLYN, Nueva York. - Nicholas Heyward Jr. solía leer mucho. Su padre lo recuerda así, con un libro en su cuarto. Pero el 27 de septiembre de 1994, Nicholas jugaba con amigos y lo que llevaba en sus manos era una pistola de juguete. Aquella fue su última noche de juegos.

El oficial Brian George le disparó en el estómago, en las escaleras del piso 14 del 423 de la Calle Baltic en los apartamentos Gowanus Houses en Brooklyn.

Han pasado 22 años y el padre del niño de 13 años insiste en que a George se le acuse por el asesinato de su hijo, que hoy tendría 35 años.

Se trata de un incidente que la policía calificó como un “accidente” y que la familia de Nicholas llama un “asesinato”.

Nicholas Heyward, padre, recuerda a su hijo frente al edificio donde vive, con la mirada puesta en el edificio cercano, donde Nicholas Jr. murió.

“Cada vez que hablo de mi hijo se va volviendo más difícil. La justicia no debería tomar tanto tiempo”, sostuvo Heyward el miércoles en un aparte con Univision Nueva York antes que saliera junto a otras personas rumbo a la Oficina del Fiscal de Distrito de Brooklyn, Ken P. Thompson.


“Nicholas era tan cariñoso… Debí haberlas traído”, interrumpe su relato. “Tengo unos escritos suyos... Guardo escritos suyos en los que describía lo que le gustaba hacer en su vida, cosas así”.

Heyward habla con un rifle de juguete en sus manos. “Es una réplica de la pistola de juguete que Nicholas tenía aquel día. Los niños (que jugaban con su hijo en el techo del edificio 423) dicen que cuando Nicholas vio al policía, soltó la pistola y dijo ‘We’re only playing, we’re only playing’. El policía le disparó como quiera”, explicó.

Heyward dijo que compró esa pistola de juguete para cuestionar el relato del policía Brian George y la versión del entonces fiscal del distrito, Charles J. Hynes, de que ese rifle era “virtualmente indistinguible” de uno real, como recoge este reportaje del momento de The New York Times.

El abogado Roger Wareham, al leer una carta del Caucus Afroestadounidense, Latino y Asiático del Concejo Municipal de Nueva York en apoyo a la investigación por la muerte de Heyward Jr., indicó que el oficial George alegó que los hechos ocurrieron en unos segundos y que temió por su vida.

“El (entonces) fiscal del distrito Charles Hynes nunca presentó el caso ante un jurado, corriendo a decir que el incidente fue un accidente, alegando la apariencia realista de la pistola de juguete de Nicholas”, reza la carta firmada por los concejales Ritchie Torres y Robert Cornegy.

Antes que comenzara la marcha, Heyward decía que carga con la pistola de juguete porque quiere mostrar que esta no parece una de verdad. “¿Cómo ese policía pudo temer por su vida?”, cuestionó.

“Contrario a lo que el oficial dijo, las escaleras estaban bien iluminadas. No hubo confusión. Esto fue un asesinato”, subrayó su abogado Roger Wareham.

El caso de Heyward Jr. trae a la mente el de Tamir Rice, un adolescente de 12 años que recibió un disparo mortal de un policía mientras jugaba con un arma de juguete en Cleveland en 2014.

HISPANO CON UN DOLOR SIMILAR

Una docena de personas salió desde el parque que lleva el nombre Nicholas Weyhard Jr. en silencio, entre algunas conversaciones que se entremezclaban con los ruidos de la ciudad.

Sus mensajes estaban en sus pancartas como “Rise up! Stop police terror!” y “Killer cop Brian George murdered 13 year old honor student Nicholas Heyward, Jr. 1994” y las camisetas rojas y negras con el rostro sonriente de Nicholas, hijo, que llevaban un 13 en la espalda.

Entre los manifestantes estaba Joshua López, hijo de costarricenses, que dijo caminar en solidaridad a la familia de Nicholas Heyward y por el recuerdo de su tío John Collado que murió en 2011 también a manos de la policía.

Pero al filo de las 12:00 p.m., cuando llegaban a su destino, los caminantes entonaron la consigna “Justicia para Nicholas Heyward, justicia para Nicholas Heyward”.


Heyward, padre, busca que la Fiscalía del Distrito de Brooklyn reabra el caso de la muerte de su hijo y que se le presenten cargos por asesinato a George. “Nicholas Heyward Jr. debería estar vivo. Deberíamos celebrar su entrada a la universidad y logrando cosas en la vida”, manifestó el activista Charles Barron con palabras que estremecieron a Heyward, padre.

ANCLADO EN LA ESPERA

Un portavoz de la Oficina del Fiscal de Distrito de Brooklyn, que tomaba notas mientras trascurría la conferencia de prensa, aseguró que la investigación se reabrió . "Al reabrir este caso el año pasado, nuestra oficina ha trabajado y continuará trabajando estrechamente con el señor Heyward para completar una investigación rigurosa y justa”.

La marcha por Heyward se dio el miércoles, luego que en la mañana trascendiera que se les retiraron los cargos a tres oficiales involucrados en la muerte del afroestadounidense Freddie Gray.

La coincidencia solo reforzaba la desilusión de Heyward, padre.

“Pienso constantemente en todas las nuevas víctimas que han muerto a manos de la policía. ¿Les tomará a ellos 22 años o más para obtener de este sistema algún tipo de justicia?”, exclamó Heyward ante los que poco a poco se fueron incorporando a la conferencia o los curiosos que en su hora de almuerzo decidían asomarse para ver qué ocurría.

El oficial George, que en 1994 era un oficial novato, se retiró en noviembre de 2015, confirmó por escrito un portavoz del Departamento de la Policía de Nueva York (NYPD). Ese portavoz, sin embargo, no respondió sobre a cuánto ascendería la pensión de George.

Al cierre de la conferencia de prensa, Heyward, padre llevó una carta expresando que se investigue a profundidad la muerte de su hijo dirigida a Ken Thompson en compañía de su abogado Roger Wareham y el activista Charles Barron.

Luego de algunos minutos, a su salida Wareham y Heyward notificaron que la Fiscalía de Brooklyn les prometió que la misiva sería entregada a Thompson, que continuarían las reuniones en torno al caso que habían cortado y que entrevistarían a testigos.

"¿Pero sabes qué nosotros decimos? Buen discurso. Las reuniones nunca se debieron haber cortado", afirmó Wareham. Heyward, padre salió molesto y concluyó que él no hubiese tenido que insistir tanto para pedir justicia tras 22 años.

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