“Todos tenían que estar muertos”: Paul Caneiro será sentenciado por la masacre familiar que estremeció a Nueva Jersey

La madrugada del 20 de noviembre de 2018, una familia completa fue asesinada dentro de una mansión en Colts Neck, Nueva Jersey. Siete años después, Paul Caneiro espera sentencia tras ser declarado culpable de matar a su hermano, cuñada y sobrinos.

Video Paul Caneiro será sentenciado por matar a su hermano y a toda su familia en Nueva Jersey

Todavía era de noche cuando una silueta apareció en una cámara de seguridad en Colts Neck, Nueva Jersey. La figura avanzó de izquierda a derecha sobre la propiedad ubicada en el 15 de Willowbrook Road durante la madrugada del 20 de noviembre de 2018.

Segundos después, la pantalla quedó en negro. Más tarde vendrían los disparos, el fuego y una escena que durante años perseguiría a investigadores, fiscales y familiares: una familia completa asesinada dentro de una mansión en uno de los sectores más ricos y tranquilos del estado.

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Siete años después, Paul Caneiro espera sentencia tras haber sido declarado culpable de matar a su hermano Keith, a su cuñada Jennifer y a sus sobrinos Jesse y Sophia en un crimen que, según la fiscalía, estuvo motivado por dinero, deudas y una póliza de seguro de 1,5 millones de dólares.

La historia comenzó antes del amanecer. Una vecina recordó durante el juicio el sonido que la despertó aquella madrugada. “Eso fue lo que me despertó. Y dije: ‘A alguien lo acaban de matar’”, declaró. Minutos después, una llamada al 911 confirmó que algo había ocurrido dentro de la propiedad de los Caneiro.

“911, ¿cuál es su emergencia?”, preguntó la operadora.

“Alguien está muerto aquí”, respondió la voz al otro lado de la línea.

Cuando los primeros oficiales llegaron a la vivienda en Colts Neck encontraron el cuerpo de Keith Caneiro, de 40 años, tendido boca abajo en el jardín.

El sargento Dan Muzzucola, del Departamento de Policía de Colts Neck, declaró que observaron “un cuerpo con su cara boca abajo” en el exterior de la residencia. Los investigadores determinaron que Keith había recibido múltiples disparos en la cabeza y el rostro.

Pero el horror apenas comenzaba


Dentro de la casa estaban Jennifer Caneiro, de 39 años, y los dos hijos de la pareja: Jesse, de 11 años, y Sophia, de 8. Los fiscales sostuvieron durante el juicio que Jennifer fue asesinada a tiros y apuñalada, mientras que los niños fueron atacados repetidamente con un cuchillo antes de que la vivienda fuera incendiada.

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Las descripciones forenses presentadas en el tribunal estremecieron incluso a quienes siguieron el caso durante años.

Un investigador declaró que Sophia tenía una herida de cuchillo cerca del ojo izquierdo que alcanzó la base del cráneo.

Otra declaración explicó que el fuego provocó “quemaduras de espesor total que permitían ver la estructura muscular de su cuerpo”. Los fiscales aseguraron que la niña recibió 17 puñaladas.

Para la mañana de ese 20 de noviembre de 2018, la casa estaba consumida por las llamas y la familia Caneiro había desaparecido en lo que rápidamente se convirtió en uno de los homicidios más impactantes registrados en Nueva Jersey en la última década.

El nombre de Paul Caneiro comenzó a aparecer desde las primeras horas de la investigación. No solo era el hermano mayor de Keith y su socio de negocios en una empresa tecnológica familiar. También se convirtió en una pieza central del caso después de que otro incendio se registrara ese mismo día en su propia casa, ubicada en Ocean Township.

Según la fiscalía, Paul intentó incendiar también su vivienda para crear la impresión de que ambas familias habían sido atacadas por terceros. Dentro de esa casa estaban su esposa y sus dos hijas, quienes lograron escapar ilesas. Más adelante, un jurado también lo declararía culpable por esos hechos.

Toda una batalla legal


El caso avanzó lentamente durante años marcados por retrasos, audiencias y batallas legales. Finalmente, en enero de 2026 comenzó el juicio por asesinato en el Tribunal del Condado de Monmouth.

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La fiscalía reunió cerca de 50 testigos y presentó una reconstrucción detallada de cómo, según los investigadores, Paul Caneiro ejecutó un crimen planeado para eliminar a su hermano y beneficiarse económicamente.

Los fiscales sostuvieron que Keith había descubierto que Paul estaba robando dinero de las cuentas de las empresas familiares y que la confrontación entre ambos detonó el ataque. Uno de los momentos más importantes del juicio fue la reproducción de una conversación entre los hermanos.

“Paul, solo dame el acceso para que pueda ver a dónde fue el dinero”, se escuchó decir a Keith.

Para la fiscalía, esa frase demostraba que Keith ya sospechaba de movimientos financieros irregulares y estaba dispuesto a cortar la relación laboral con su hermano.

Los investigadores aseguraron además que Paul enfrentaba problemas económicos, llevaba un estilo de vida que no podía sostener y mantenía gastos elevados, incluyendo una relación extramarital.

La acusación sostuvo que el acusado buscaba acceder a dinero ligado a pólizas de seguro y fondos familiares.

Según los fiscales, la muerte de la familia de Keith le permitiría beneficiarse económicamente. “Para que él se beneficiara de alguna manera, todos tenían que estar muertos, ¿correcto?”, preguntó uno de los fiscales durante el juicio. “Correcto”, respondió un testigo.

La teoría de los investigadores comenzó a sostenerse sobre un conjunto de pruebas técnicas y forenses que el jurado escuchó durante semanas.

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Las cámaras una piez clave


Las cámaras de seguridad se convirtieron en una pieza clave. Vecinos captaron el Porsche Macan de Paul Caneiro entrando y saliendo de Colts Neck durante la madrugada de los asesinatos.

Los fiscales insistieron en que el sistema DVR de la casa de Keith fue apagado deliberadamente.

“La pantalla inmediatamente se pone negra”, dijo un investigador en el juicio.

“¿Te diste cuenta qué fue lo que ocurrió?”, preguntó la fiscalía.

“Sí, lo supe”, respondió el testigo.

“¿Qué fue lo que ocurrió?”

“El sistema DVR lo apagaron”.

La fiscalía también presentó evidencia de ADN y balística. Expertos testificaron que casquillos hallados en la escena coincidían con el arma utilizada en el crimen y que rastros biológicos conectaban directamente a Paul Caneiro con la casa incendiada.

“Sophia Caneiro es identificada como fuente del perfil de ADN STR obtenido”, declaró un perito durante el juicio.

Los investigadores hallaron además restos de guantes de nitrilo quemados, cuchillos, gasolina, ropa escondida y posibles manchas de sangre. Parte de esa ropa, según los fiscales, contenía ADN de Sophia.

“Se determinó que parecía ser dueña de los jeans y de posibles manchas de sangre”, explicó otro experto.

La defensa intenta desmontar todo


La defensa intentó desmontar la versión de la fiscalía apuntando hacia otra dirección. Los abogados de Paul Caneiro sostuvieron que la investigación tuvo “visión de túnel” y señalaron a otro hermano de la familia como posible sospechoso. También argumentaron que Keith atravesaba dificultades financieras y que otras personas podían tener motivos económicos.

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“La situación financiera de Keith era aún peor”, dijo la defensa ante el jurado.

En otro momento, un testigo aseguró haber visto “dos hombres corriendo a través de la calle” durante aquella madrugada, un elemento que la defensa utilizó para sembrar dudas sobre la participación exclusiva de Paul Caneiro.

Los abogados insistieron además en que Paul mantuvo siempre su inocencia. Sus hijas declararon a favor de él durante el juicio. Marissa Caneiro recordó el momento en que recibió la noticia sobre la muerte de su tío y su familia.

“Cuando nos dijeron que todos habían muerto, mi padre se puso muy triste y lloró. Se desplomó al suelo y yo lo abracé”, declaró.

Pero la fiscalía respondió que la evidencia física, digital y financiera desmontaba cualquier teoría alternativa. “No es el hombre más desafortunado del mundo, señoras y señores. Simplemente es culpable”, dijo uno de los fiscales durante su alegato final.

La defensa pidió al jurado enfocarse en las dudas razonables.

“No necesitan encontrar todas estas dudas razonables. Solo necesitan encontrar una”, argumentó uno de los abogados.

El jurado deliberó cerca de cuatro horas antes de regresar con un veredicto unánime el 13 de febrero de 2026. Paul Caneiro fue declarado culpable de los 15 cargos en su contra, incluidos cuatro cargos de asesinato en primer grado.

“¿Cuál es su veredicto respecto al cargo uno de la acusación, que acusa al acusado Paul Caneiro del asesinato de Keith Caneiro?”, preguntó el juez.

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“Culpable”, respondió el presidente del jurado.

“Sophia finalmente tuvo justicia”


Dentro de la sala, familiares y amigos de las víctimas comenzaron a llorar después de esperar más de siete años por una decisión. Paul Caneiro permaneció inmóvil mientras escuchaba cada uno de los veredictos. Su esposa e hijas, que asistieron a gran parte del juicio, no estuvieron presentes ese día.

“Sophia finalmente tuvo justicia”, dijo una de las personas cercanas a la familia al salir del tribunal.

Ripley Burgess, amiga de Sophia, declaró después del veredicto: “estoy muy agradecida de que se haya hecho justicia para Sophia y su familia. Ha pasado mucho tiempo y se lo merece”, según registró CBS News.

Otra amiga de la familia, Sophie Winkleman, afirmó: “me alegra mucho que se haya hecho justicia, era una luchadora”.

El fiscal del condado de Monmouth, Raymond Santiago, habló frente a familiares de las víctimas tras la decisión del jurado. “Sé el impacto que esto ha tenido, no solo en la familia, los amigos y la comunidad en general del condado de Monmouth”, dijo.

Después del veredicto, la defensa intentó conseguir un nuevo juicio alegando que el juez Marc Lemieux había sido hostil durante el proceso. La solicitud fue rechazada el 23 de abril de 2026. El magistrado sostuvo que las tensiones surgieron por errores reiterados de la defensa y concluyó que el jurado recibió instrucciones suficientes para mantener la imparcialidad.

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La sentencia estaba programada inicialmente para el 12 de mayo, pero fue aplazada y quedó fijada para el martes 19 de mayo de 2026 en el Tribunal del Condado de Monmouth.

Ese día se espera que familiares de las víctimas presenten declaraciones de impacto antes de que el juez imponga la condena formal. Debido a los cargos de asesinato en primer grado, Paul Caneiro enfrenta una pena de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

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