Un día había un techo. A la mañana siguiente había desaparecido.
Florida muestra cómo adaptarse a medida que las ciudades costeras se enfrentan a crecientes amenazas por el aumento del nivel del mar y las tormentas
A medida que el cambio climático amenaza a las comunidades, Florida está mostrando cómo construir para adaptarse. En todo el estado, arquitectos y diseñadores están fusionando la infraestructura con el diseño urbano para crear edificios residenciales, parques y más. El objetivo es resistir mejor la crecida de las aguas, el empeoramiento de las tormentas, la intrusión de agua salada, las olas de calor y otros impactos climáticos
Jeffrey Huber todavía recuerda el día, hace unos 34 años, en que el huracán Andrew arrancó el techo de la casa de su infancia, una de las decenas de miles que resultaron dañadas y destruidas en todo el sur de Florida. Durante días, los equipos de emergencia no pudieron llegar a ellos. Durante mes y medio, dependieron de donaciones de comida. Por más de un año, vivió con su familia en una casa rodante.
"No se trataba solo de la tormenta en sí, sino de las secuelas de esa tormenta y de cómo empezamos a diseñar para esos aspectos", dijo Huber, un arquitecto paisajista y profesor que tenía 12 años en 1992, cuando azotó el huracán de categoría 5. "Estamos viendo tormentas extremas, escenarios extremos como este que se están volviendo mucho más comunes".
Unos 129 millones de personas —casi el 40% de la población de EEUU— viven en condados costeros. Investigaciones recientes muestran que el aumento del nivel del mar provocado por los seres humanos ha incrementado la frecuencia de las inundaciones costeras extremas en todo el mundo.
A medida que el cambio climático amenaza a las comunidades, Florida está mostrando cómo construir para adaptarse. En todo el estado, arquitectos y diseñadores están fusionando la infraestructura con el diseño urbano para crear edificios residenciales, parques y más. El objetivo es resistir mejor la crecida de las aguas, el empeoramiento de las tormentas, la intrusión de agua salada, las olas de calor y otros impactos climáticos.
"En lugares como Miami, lidiamos con una combinación de inundaciones por mareas, marejadas ciclónicas y un aumento a largo plazo del nivel del mar", dijo Huber, profesor en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Atlántica de Florida. "Así que la pregunta no es cómo detenemos el agua, sino cómo vivimos en, con y sobre ella".
Malecones que también funcionan como arrecifes
A medida que las temperaturas promedio mundiales suben debido a las emisiones de combustibles fósiles, también lo hacen los niveles del mar, dejando a las ciudades costeras bajas vulnerables a las inundaciones.
Las frecuentes inundaciones y la intensificación de las marejadas ciclónicas se agravaron tanto en Miami Beach que, cuando llovía, Anya Freeman corría a casa para mover su auto porque su calle se llenaba de agua hasta las rodillas y no podía conseguir un seguro de auto contra inundaciones.
"Pero nadie estaba haciendo nada práctico al respecto", dijo. Así que en 2024, dejó atrás su carrera como abogada para lanzar Kind Designs, una startup que crea malecones vivos impresos en 3D para proteger las costas de las inundaciones.
Estos malecones están diseñados para ser asequibles y poder fabricarse a gran escala, y también sirven como hábitat marino. Se fabrican más rápido y con una mezcla de concreto no tóxico, y pueden tener formas personalizadas para los ecosistemas donde se instalan. En un reciente día de agosto, trabajadores con camisetas verde neón y cascos amarillos de construcción instalaron uno que imitaba manglares en una iglesia frente al mar en Fort Lauderdale, al norte de Miami.
Los malecones tradicionales son planos, pero los suyos pueden diseñarse para imitar características costeras naturales, como las raíces de mangle que encontrarías en Miami o las agrupaciones de percebes en Nueva York.
"Tenemos toda una biblioteca de diseños para diferentes hábitats marinos, y el punto es atraer a las especies nativas... crear cuevas donde puedan esconderse de los depredadores y también disipar las olas", señaló.
Su tecnología disipa al menos el 45% de la energía de las olas, haciéndola más resistente al desbordamiento y la erosión. En un muro, investigadores de la Universidad Internacional de Florida identificaron 51 especies viviendo en él un año después de la instalación, incluyendo organismos filtradores como ostras y gusanos tubícolas que limpian el agua.
Desde entonces, han instalado 16 malecones vivos en toda Florida para clientes residenciales, comerciales y gubernamentales, dijo. Pronto colocarán los primeros en California y Nueva York, y estarán fortificando bases costeras para la Marina de EE. UU.
Proyecto de vivienda asequible y parque
El proyecto de viviendas asequibles para personas mayores Vista Breeze en Miami Beach, del estudio de arquitectura Brooks Scarpa Huber, es una aplicación en el mundo real de cómo vivir con las amenazas del agua.
El complejo de 119 unidades y dos edificios está elevado 10 pies (3,05 metros) sobre el nivel del mar y está diseñado para soportar marejadas ciclónicas de hasta 20 pies (6,10 metros). El concreto se mezcla con un polvo cristalino impermeable que impide que el agua penetre, protegiendo las estructuras y prolongando su vida útil. Las varillas de refuerzo recubiertas de zinc lo protegen del óxido y la corrosión.
"Son algunos de los pasos más simples y fáciles, y no cuestan tanto", dijo Huber, el arquitecto principal del proyecto. "Pero van a hacer que nuestros edificios sean más resilientes desde un principio".
Desde el punto de vista de la mitigación del calor, los edificios están orientados hacia el sureste para aprovechar las brisas dominantes, enfriándose de manera pasiva.
También hay salas comunitarias, patios y terrazas para fomentar la socialización. Los ascensores están ocultos y las escaleras son prominentes para fomentar su uso.
Unas 30 millas al norte, un antiguo estacionamiento se transformó en un espacio público que sirve a la vez como infraestructura contra inundaciones. El parque DC Alexander en Fort Lauderdale cuenta con un mirador artístico de 25 pies que brinda sombra en los días calurosos.
A lo largo del perímetro del parque, un bosque marítimo nativo absorbe las precipitaciones y las inundaciones de agua salada, a la vez que proporciona oportunidades recreativas y hábitat para las especies.
Estos diseños se basan en la investigación de Huber sobre la adaptación de las ciudades costeras al aumento del nivel del mar, sobre la cual escribió en su manual de diseño de 2024, "Salty Urbanism" (Urbanismo Salado).
Miami, afirmó, es un campo de pruebas para ello.
"Las ideas en las que estamos trabajando aquí... diseñar para, ya sabes, estos escenarios extremos como 5 o 9 pies de aumento del nivel del mar, van a volverse cada vez más relevantes para cualquier ciudad costera en el mundo", agregó.
Visiones para el futuro
La financiación, las políticas y el apoyo de la comunidad son solo algunos de los desafíos que enfrentan los arquitectos y urbanistas para su implementación.
Hace aproximadamente una década, el diseñador arquitectónico, urbanista y fundador de Future Vision Studios, Aaron DeMayo, comenzó a desarrollar The Coastline, una propuesta de plan maestro de resiliencia regional para proteger al sur de Florida de las marejadas ciclónicas y el aumento del nivel del mar.
Su financiamiento tendrá un costo elevado, pero "creo que la necesidad y la urgencia ameritan este tipo de solución de infraestructura", indicó.
"Tenemos una enorme cantidad de propiedades en zonas bajas y propiedades que podrían verse afectadas por las marejadas", dijo. "Y lo que presentamos aquí tendrá un retorno de inversión muy grande porque estamos protegiendo cientos de millas de propiedades directamente frente al mar, así como propiedades situadas detrás de estas".
En el Centro de Diseño Urbano y Comunitario de la Universidad de Miami —fundado tras el huracán de 1992 que dañó la casa de Huber—, el diseñador, arquitecto y director del centro, Thomas Klein, está trabajando para abordar un problema: la falta de asistencia para que las comunidades de bajos ingresos puedan costear proyectos resilientes al clima.
Están creando un fondo de diseño comunitario que realizaría una convocatoria de propuestas de proyectos, trabajaría con las comunidades para identificar cuáles tendrían el mayor impacto y luego incorporaría a expertos universitarios para ayudar a desarrollarlos junto con los residentes.
Para Klein, la escasez de fondos para la infraestructura resiliente al clima es una oportunidad para construir de una forma que proporcione múltiples servicios.
"En 2026, ¿es aceptable simplemente construir una calle para mover autos? ¿O la calle también necesita mover a los ciclistas y tener un carril exclusivo para autobuses de tránsito rápido, además de gestionar las aguas pluviales y mitigar los problemas de islas de calor?", cuestionó. Este otoño, también lanzarán una iniciativa para conceptualizar y diseñar "parques esponja" en el sur de Florida, los cuales utilizan infraestructura verde y de otro tipo para absorber la lluvia y gestionar el agua de las tormentas.
Florida es un entorno regulatorio desafiante, añadió, pero las soluciones que se están desarrollando allí son "excepcionalmente replicables" en otros estados. "Debido a que tenemos que depender de un espectro más limitado de posibles enfoques para concretar soluciones de resiliencia en nuestras ciudades, esas soluciones podrían ser, supongo, un poco más resilientes".







