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Muertes

Murió Tavín Pumarejo, el artista que alcanzó "la cúspide del fracaso" en Puerto Rico

Músico, compositor, excelente en la rima, comediante, propagandista médico y conocido por generaciones como "Hígado de ganso".
13 Sep 2016 – 11:11 PM EDT

TEANECK, Nueva Jersey. – Sin importar el país en que se encuentren, un aguacero de nostalgia empapa esta noche a los puertorriqueños que almorzaban viendo “El Show de las 12”: Murió Tavín Pumarejo, “el hígado de ganso”.

“Ahora les canta, les canta aquí Tavín, aquí Tavín, aquí Tavín y su río Cañas Sound Machine… ¡Qué lindo!”

Principalmente en la década de los 80, de lunes a viernes, tan pronto se escuchaba ese saludo musical se sabían dos cosas; que en 20 minutos sería la 1:00 de la tarde y que se anticipaba algo que te haría reír. Comenzaba el espacio del comediante Tavín Pumarejo, “el hígado de ganso” que alcanzó “la cúspide del fracaso” convirtiendo sus supuestas debilidades en la fortaleza de sus chistes.

Faltándole un mes exactamente para cumplir 84 años y tras convalecer durante un tiempo por complicaciones de salud, el artista Octavio Ramos Pumarejo falleció la noche del lunes en el hospital de Veteranos, en Río Piedras, Puerto Rico.

Por Octavio, tal vez lo conocieron en algunas oficinas de las que visitó durante las cuatro décadas que trabajó como propagandista médico, mientras cantaba y actuaba. Pero la mayoría, lo conoció y lo llamaba en cualquier parte Tavín o “Hígado”, con la misma familiaridad que a un tío.

Antes de marcar a más de una generación a través de “El Show de las 12”, en la década de los 60 Tavín Pumarejo había iniciado una carrera musical, pues era buen músico y excelente con las rimas, para la música típica puertorriqueña.

De vez en cuando tartamudeaba, algo que exacerbaba cuando estaba actuando. Acortó su nombre, decía, porque era tanto el tiempo que le tomaba decir Octavio, que supuestamente la gente ya estaba cansada para escuchar que les dijera su apellido.

Contaba, además, con cierto dramatismo que había grabado un disco y que lo regalaban a quienes compraran 2 dólares de gasolina. Y la gente, con tal de que no le regalaran el “lp”, pedía sólo $1.99.

Su carrera musical, decía, lo había llevado a la “cúspide del fracaso”. Algo que no fue cierto, pues hasta saboreó las mieles de la fama internacional cuando en el 1984 grabó el tema “La finquita”, junto al merenguero Conjunto Quisqueya.

“Límpiale la finca a la viudita Tavín, pa’ que se la dejes limpiecita”.

Nostalgia y una sonrisa. Así como había expresado que se le recordara, se le cumplió.

A Tavín Pumarejo le sobreviven su viuda Vilma, sus hijas Vilma e Iris y sus canciones y humor. “Tu, tu, tu tua tuahhhhh... ¡Qué lindo!”

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