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Desamparados

Madres latinas alimentan más que la esperanza en Brooklyn

Contra viento y marea, madres latinas dan la mano a desamparados en Brooklyn.
27 Mar 2016 – 3:19 PM EDT

Los más desprotegidos las llaman hermanas y las colman de bendiciones cuando las miran acercarse a los rincones olvidados de la ciudad. Son un grupo de latinas que, agobiadas por la pobreza y el hambre en las calles donde crecen sus hijos, decidieron compartir el pan con los desamparados de Brooklyn.

No pertenecen a una organización o iglesia, pero Manos Unidas, como se hace llamar el grupo, está sembrando esperanza entre hombres y mujeres cuyo techo es el cielo, pues viven en las calles.
“Cuando me llevo un bocado de comida caliente a la boca, pienso que allá afuera hay quienes no han saciado su hambre en días”, dijo la mexicana Alicia Chávez, de 40 años y residente de Sunset Park. “Esta es una ciudad sin amor. No hay quien quiera estrechar la mano de un desamparado y escuchar su historia”.



Chávez y otras madres del vecindario se unieron para “contagiar amor” y enseñar a sus hijos a compartir alimentos y tiempo. Las mujeres comenzaron a cocinar en la iglesia de San Miguel, pero más tarde llevaron su labor a sus apartamentos.

“El ejemplo arrastra. Para que mis hijos aporten a la comunidad tienen que ver mi compromiso”, comentó Alicia. “Los desamparados no son un problema, son personas que necesitan compasión”.

Griselda Martínez, de 30 años, explicó que los fines de semana se reúnen antes del amanecer para guisar y empacar los platos repletos de pasta y pollo. Cada una aporta alimentos de sus hogares o dinero para los utensilios.

Los desamparados aprovechan la visita de las buenas samaritanas para hablar acerca de sus enfermedades no atendidas, del asedio de la policía, de cómo fueron olvidados por su familia o incluso dados por muertos. Algunos piden oraciones para bendecir sus alimentos.

“Para muchos, este será el único trago de café caliente en todo el día. No me sentaría tranquila en la mesa de mi familia sabiendo que no estoy haciendo nada para cambiar esa realidad”, dijo Griselda.


Contra viento y marea, madres latinas dan la mano a desamparados.

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Las mujeres contaron que fue un desafío acercarse a los campamentos de desamparados en los barrios de Sunset Park, Bensonhurst y Borough Park.

“Son humanos que olvidaron cómo es el trato amable, por eso nos costó mucho ganarnos su confianza”, expresó Isabel Martínez, cofundadora del grupo.

Pero en los últimos meses, el ejército de madres consiguió adentrarse en los campamentos que pasan desapercibidos entre los transeúntes con prisa. Contendores abandonados y puentes a un costado de las vías de los trenes de carga son pate de la ruta que estas mujeres recorren cada fin de semana.

Para muchos es una labor arriesgada; sin embargo, los desamparados reconocen a las mujeres en cuanto las ven acercarse con sus cajas de cartón llenas de platos humeantes.

“Gracias hermanitas, muchas gracias”, dijo un joven hispano al recibir un vaso de café. “Sólo Dios sabe cuánto bien nos hacen. No hay palabras para agradecer”.



Después de preparar los alimentos, las mujeres salen en los autos que consiguen para su voluntariado y recorren las calles de Brooklyn. Atentas, miran por la ventana en busca de algún desamparado.

“Una sonrisa o una oración es el alimento del alma para alguien que lo ha perdido todo por la razón que sea”, dijo Esmeralda Molina, quien supo del grupo en Facebook y sin dudarlo se unió a su cruzada. “Nada más con escucharlos ya se está sembrando esperanza”.

La dominicana María Taveras, una residente de Sunset Park por más de dos décadas, dijo que en los últimos años se percibe un incremento de desamparados en las calles del área.

“En esta ciudad de ricos hay mucha pobreza y hambre. No es bonita como en las películas. La realidad es muy cruda”, se lamentó.


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