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Inmigración

Los muros que acercan: el proyecto de arte sobre inmigración que atraviesa a Nueva York

El artista internacional Ai Weiwei inaugura este jueves a través de la ciudad una serie de instalaciones en sitios clave como el Washington Square Park que abordan el tema de la inmigración. El proyecto ofrece un comentario político sobre las fronteras físicas y simbólicas que separan a la gente.
11 Oct 2017 – 5:03 PM EDT

Las vallas son contudentes en la separación que anuncian. Pero en unas cercas encerradas dentro del arco del Washington Square Park, dos siluetas parecen abrazarse y así, entre espejos, superar la separación. Esas dos figuras enfrentan los barrotes en ese parque que es tan emblemático de la bohemia y la libertad.

Ai Weiwei (1957) logró eso en una instalación monumental en el lugar que él conoce bien. En Nueva York, en los años ochenta, fue estudiante de arte y entendió eso de ser inmigrante. "Cuando viví en Nueva York en los ochenta, pasaba mucho tiempo en el Washington Square Park. Esta área era una de las más vibrantes y diversas de Nueva York", ha señalado del lugar donde ahora incorpora esta suerte de jaula que tiene una puerta que se abre, como su creador observa. Una puerta que es quizás, también, la esperanza de algo.

Weiwei, que es uno de los artistas contemporáneos internacionales más respetados, inaugura este jueves a través de la ciudad de Nueva York una serie de instalaciones e intervenciones que abordan el tema de los muros y la inmigración. Al proyecto le han llamado Good Fences Make Good Neighbors (Vallas buenas forman buenos vecinos) y en cada pieza el artista ha buscado transformar cercas de metal, emblemas de seguridad, en símbolos artísticos y de diálogo social y político.

Good Fences Make Good Neighbors se extiende a través de la ciudad de Nueva York hasta el 11 de febrero y este miércoles, Weiwei asistió entre lluvia insistente a la presentación de la obra en el Washington Square Park. Saludó y evocando a su hijo que, según dijo, se cansa de escuchar tanto de ese tal Weiwei, dio las gracias y se alejó del micrófono. "Así es cómo luce la democracia", cantó alguien entre los presentes con ese grito común en las protestas, inspirado en la disidencia que durante años ha caracterizado al artista.

Son 300 trabajos a través de los cinco condados de la ciudad y entre ellos destacan piezas de gran formato en la plaza Doris C. Freedman en el Central Park, la del arco en Washington Square Park en el Greenwich Village, y por el Unisphere (el globo terráqueo) del parque Flushing Meadows Corona en Queens. (Accede aquí para conocer algunos de los lugares donde estarán las piezas.) En esta muestra Weiwei responde a la crisis migratoria global pero también, por medio de sus obras, ofrece una reflexión sobre el impulso de algunos para dividir a otros, lee la hoja informativa de la exhibición.


"Aunque las barreras se han usado para dividirnos, como humanos somos todos iguales. Algunos son más privilegiados que otros pero con ese privilegio viene una responsabilidad para hacer más", ha dicho Weiwei.

Weiwei es también conocido por su activismo por los derechos humanos, y la defensa de los refugiados. Su niñez se enmarcó en la Revolución Cultural china y temprano en su vida conoció junto a su familia el exilio luego que su padre, Ai Qing, un poeta conocido, fuera calificado como un "enemigo del estado", cuenta el Fondo de Arte Público, la entidad que presenta Good Fences Make Good Neighbors.

A su regreso a China, los comentarios políticos que ha solido hacer a través de su arte desembocaron en que el gobierno lo detuviera en 2011 como parte de otros arrestos a activistas políticos. Desde que el gobierno le devolvió su pasaporte en 2015, según el Fondo de Arte Público, Weiwei ha viajado a campos de refugiados y ha dedicado parte de su práctica a arrojar luz sobre los desplazados, así como el horror y la guerra del que muchos han sido víctimas.

Human Flow (Flujo humano) es el nombre del documental que Weiwei recientemente presentó en el Festival de Cine de Venecia y en el que precisamente escudriña el tema de la crisis de los refugiados.


La exhibición de Weiwei en la ciudad incluye intervenciones en la cima o entre edificios privados al igual que unas 200 pancartas en postes de alumbrado en Manhattan, Queens, Brooklyn, Staten Island y El Bronx. Asimismo, una serie de 98 imágenes sobre sus investigaciones en campamentos de refugiados y muros.

"Ai Weiwei es único por combinar de manera tan poderosa sus roles de artista contemporáneo notable, político disidente y activista de derechos humanos", ha dicho el curador de la muestra Nicholas Baume, quien también dirige el Fondo de Arte Público .

Nueva York, con su histórica capacidad de acoger a inmigrantes, es una parte clave de esta muestra. Porque una jaula o una cerca en la cultura urbana, en la cultura de la libertad, en un parque o en un albergue sí que provoca a pensar en los espacios que oprimen a tantos. Ai Weiwei nos recuerda que contempladas desde la libertad, la separación y la opresión adquieren otras connotaciones y pueden ser aun más desoladoras.


Las vallas con las que un artista provoca una conversación migratoria en Nueva York

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